según Gabriela Guerra

Gabriela Guerra Rey. / El Norte

La escritora, ganadora del premio Juan Rulfo, ha presentado la novela ‘Bahía de Sal’ en Valladolid y Segovia

Victoria M. Niño
VICTORIA M. NIÑOValladolid

Las librerías Intempestivos de Segovia y Maxtor en Valladolid han acogido la presentación de la novela ‘Bahía de Sal’ a cargo de su autora Gabriela Guerra, ganadora del Premio Juan Rulfo. La narradora va desgranando en primera persona la vida de su pueblo, que da título al libro: la infancia, los hombres, los animales, la familia, el sexo o los libros, en tono nostálgico e irónico por momentos.

–¿De dónde surge la novela?

–Está original y geográficamente inspirado en el último pueblo en el que viví con mis padres en Cuba, que se llama Regla. Pero luego la construcción literaria es la suma de muchos recuerdos, de tantos pueblos de Cuba, de México y otras partes de Latinoamérica. Algo que se fue construyendo a base de memoria.

–¿Tenía la idea desde el comienzo o este análisis sociológico cubano fue cocinándose con su escritura?

–En un primer momento no tuve la idea de hacer una novela. Escribí el cuento de ‘El joven soldado’, el que se suicida, basada en una historia que me tocó de cerca. Luego surgió la historia del primer capítulo y otros, en los que la protagonista era siempre una niña. Pero cuando llevaba escrito un tercio me di cuenta de que quería hacer algo más grande y para ello la niña tenía que crecer. Me di cuenta de que tenía muchos recuerdos acumulados y que estaba construyendo algo nuevo, que superaba los recuerdos personales y era otra cosa. El proceso fue diverso y heterogéneo. Entonces planee lo que iba a ser, su secuencia cronológica. Empezó como nada y ‘Bahía de Sal’ terminó siéndolo todo para mí.

–¿El premio fue la vía para publicar?

–Me animó un amigo médico al que conté lo que estaba haciendo. Los escritores somos muy escépticos respecto a los premios, te entra el miedo a la pregunta de qué me hace creer que pueda mi libro ganar. Por otra parte, nada tenía que perder. El premio no implicaba la publicación, pero gracias a él llegó.

–Su pueblo tiene un aire a los de Juan Rulfo, ¿le gusta su prosa?

–Lo estudié en secundaria y me enamoré. Si hay un pueblo inspirado en su ‘Pedro Páramo’ y donde transcurren sus historias es Bahía. Lo he releído después y su centenario ha sido una buena disculpa para celebrarlo de nuevo.

–No se para en la política cubana pero sí esboza algunas pinceladas irónicas.

–Es una ficción basada en ciertos hechos reales, pero no tenía ninguna intención política. Me gustaba la idea de retratar el absurdo de algunos lugares de Cuba especialmente, aunque es algo muy común en Latinoamérica, donde ocurren cosas que parecen imposibles en el siglo XX. Yo viví eso de soslayo, quería retratar el absurdo latinoamericano de nuestros pueblos y darle un toque especial, sin meterme de lleno en el tema.

–Una infancia de carencias como la que retrata ¿marca para el resto de la vida?

–Son vivencias que pueden ser terribles, que te marcan. Yo lo viví y conocí muchas historias y si algo bueno me dejó, además de este libro, es ver la vida de otra forma. No sé si mejor o peor que las personas que no pasan por ello, pero si distinta. La dura realidad dejó una profunda marca en mí y quizá gracias a ella pueda escribir.

–¿Cómo se llevan la Gabriela periodista y la literaria?

–Fui reportera en Cuba, en México. Luego trabajé para una televisión y desde hace cinco años, hago labores editorial para revistas. Combino el periodismo con la literatura, pero disfruto más de la segunda. En literatura pueden pasar cosas terribles pero son ficción, en el periodismo pasan cosas terribles que son reales.

–¿Tiene otros libros en cartera?

–Trabajé en otro antes que este y saldrá en octubre en Argentina, se titula ‘Nostalgias de La Habana’, es un libro que combina la crónica periodística con recuerdos íntimos sobre mi país, sobre la emigración. Es un libro muy cubano Yahora estoy en otra novela. Digamos que ‘Bahía’ me dio al estructura mental para pensar en obras de gran aliento.

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