«La política es siempre un negocio muy sucio»

John Banville atiende durante una entrevista. /EP
John Banville atiende durante una entrevista. / EP

El escritor irlandés John Banville cree que 'La señora Osmond', continuación de 'Retrato de una dama', le «habría gustado» a Henry James

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

John Banville se atreve con todo. A través de Benjamin Black, su 'alter ego', el escritor irlandés (Wexford, 1945) se metió en la mente de Raymond Chandler y rescató al legendario Philip Marlowe en 'La rubia de ojos negros'. Ha hecho lo propio con su «maestro» Henry James y 'La señora Osmond' (Alfaguara), continuación de 'Retrato de una dama', la magistral novela del narrador norteamericano. Lejos de crucificarlo, como Banville vaticinaba, la crítica se rindió a esta secuela «que le habría gustado a James», según su aventajado discípulo. Una novela que demuestra que la «verdad es muy aburrida» y que «la libertad es un ilusión».

«Ni sé quién soy ni por qué hago las cosas. Solo sé que hace unos diez años mi mujer, cansada del tipo de libros que escribo, me sugirió escribir la continuación de 'Retrato de una dama'», explica risueño este eterno candidato al Nobel de Literatura, Premio Booker y Príncipe de Asturias de las Letras en 2014. «Necesitaba un cambio radical y llegó con este libro», dice de una novela «que le habría gustado a Henry James». Su final es tan ambiguo como el de James y «me encantaría que alguien escribiera la tercera parte», desafía.

«Las novelas de James se soportan en su estilo magistral y el reto era recrearlo», plantea. «Escribirla en un inglés corriente sería absurdo», agrega Banville, que quería «demostrarle al viejo Henry que soy capaz de hacerlo también como él, o incluso un poco mejor». Sabía su antecesor que en literatura «todo se salva por el estilo» y que «un libro se hace con palabras». «No es un pedazo de vida, pero si está bien hecho se parecerá a la vida: tendrá el olor y el tacto de la vida sin serlo», advierte Banville.

Fascinado por las mujeres

Al meterse antes en el magín de Chandler y ahora en el de James, entró Banville en un estado semihipnótico. «Escribí lo de Chandler en un verano en Chicago y era como si mi mano corriera sola, como si no me necesitara. Con James ocurrió más o menos lo mismo. No era yo quien estaba ahí, y no estoy diciendo que Henry James lo escribiera a través de mí», dice sonriendo, y haciendo notar que «no soy nada místico, sino todo lo contrario».

«Todo lo que sé lo he aprendido de las mujeres, no se aprende nada de los personajes», confiesa Banville, que mantiene dos familias, esposa y compañera, y tiene hijos con ambas. «Comparto con James la fascinación por las mujeres, pero él era secretamente homosexual y su fascinación era puramente espiritual. La mía no», acota.

«Cuando un autor dice que los personajes se hicieron con el libro o miente o está loco», asegura. Aclara que 'Retrato de una dama' «está basado en una gran mentira, y por eso es un libro maravilloso». La mentira es también parte sustancial de esta narración en la que Isabel Archer, la señora Osmond, «se sentirá engañada por todos» y comprenderá «que todo el mundo miente».

«La verdad es aburrida. La mentira complica la vida, hace que sea ambigua y le da más densidad», sostiene Banville. Sabe que la literatura «es la mayor de las mentiras», pero «permite fabricar las verdades de la vida». «Lo mágico de la ficción es que nos convence. Si lees el 'Ulises' de Joyce comprendes que Molly Bloom puede ser más real que la persona con la que has desayunado. Es un fenómeno muy extraño».

La novela de James y su secuela «son feministas». Como las sufragistas, su protagonista lucha por una libertad que, según Banville, será siempre una entelequia. «Creemos que somos libres y elegimos con libertad, pero cuando echamos la vista atrás nos damos cuenta de que no lo hacemos. Impulsados por las circunstancias, vivimos lo que no nos queda más remedio que vivir», admite. «La libertad es una ilusión. Crecí pensando que no existía el libre albedrío, pero hoy la física cuántica nos demuestra que el futuro no está determinado. Si la aplicamos a la vida, indicaría que el libre albedrío es posible», se felicita.

En la era de los bulos y las noticias falsas, ¿es Donald Trump el rey de los mentirosos? No lo cree Banville, que recuerda a otros «grandes embusteros» como Richard Nixon. «Estados Unidos atraviesa un momento difícil y alimenta su mala prensa, pero ha tenido épocas peores», dice reparando en Nixon, en sus mentiras sobre la guerra de Vietnam y las traiciones y embustes que cometió. «Las política es un negocio muy sucio. Siempre lo ha sido y siempre lo será». Aun así, destaca cómo en Estados Unidos «hay millones de personas que no hacen ruido, gente honorable y decente que educa a sus hijos en el honor». «Quienes escuchan la radio pública son muchos más que todos los oyentes de todas las radios de ultraderecha juntas», dice Banville, periodista durante 25 años.

La disolución de ETA y el retiro pagado del IRA

Se alegra Banvillle con un gesto más que elocuente –brazos arriba, puños cerrados, franca sonrisa– de la anunciada disolución de ETA. Pero aunque acostumbra a decir que las historias de España e Irlanda son parejas, destaca que el terrorista IRA (Ejército Republicano Irlandés) «no se ha disuelto». «Siguen estando ahí. Pero afortunadamente están empezando a hacerse viejos», ironiza. «La guerra de Irlanda del Norte la acabaron los ingleses, que son tan listos haciendo política que lo que hicieron fue sobornar al IRA y dejarles robar 20 millones de libras. Digamos que fue el fondo de pensiones para los mandos del IRA», agrega en el mismo tono irónico. «Un amigo mío que estaba de vacaciones en Bulgaria me dijo que localizó a una colonia de irlandeses. Todos cogieron el dinero, compraron una casa en Bulgaria y se fueron allá. Se resolvió el problema. Estoy hablando en broma, pero no del todo», concluye.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos