Javier Cercas, un «belicoso antibelicista»

El escritor cacereño Javier Cercas.
El escritor cacereño Javier Cercas. / EFE
  • Con 'El monarca de las sombras' el escritor extremeño se libra de sus fantasmas familiares y regresa a la Guerra Civil

Javier Cercas (Ibahernando, 1962) no quería escribir la novela que ahora entrega al lector. 'El monarca de las sombras' (Literatura Random House) es un libro «belicosamente antibelicista» que rondaba en la cabeza de Cercas «desde que tengo uso de razón». Vuelve con él a la Guerra Civil, al territorio de 'Soldados de Salamina', y se enfrenta al «terrible» y «gravoso» pasado franquista de su familia, a una historia dolorosa que su entorno «trató de ocultar y edulcorar». Ponerla negro sobre blanco le ha permitido plantar cara a sus demonios y liberarse de su terrible influjo.

Narra la búsqueda del rastro de un muchacho «que peleó por una causa injusta y murió en el lado equivocado de la historia». Manuel Mena es el héroe de esta peripecia real, terrible y luminosa, que emerge de las sombras del pasado. Era el tío abuelo del escritor cacereño, enrolado en el bando franquista con solo 17 años y muerto con 19 en la batalla del Ebro.

«Es un Aquiles de la Guerra Civil, un joven idealista envenenado por ideales que murió por nada», asegura el escritor. El título parte del pasaje de 'La Odisea' en el que Ulises baja al reino de las sombras donde pena Aquiles. "Serás aquí el monarca de las sombras", le dice Ulises. «Aquiles le responde que preferiría estar vivo y ser el último siervo de los siervos antes que estar en el Averno», explica Cercas.

«La novela me rondaba en la cabeza desde que era casi un crío y la verdadera protagonista es mi madre», dice el escritor. «Es fundacional y muy importante, habla sobre mi familia, mi origen, y he estado muchos años preparándome para poder escribirla», insiste Cercas. Al hacerlo, al enfrentarse «a cosas no tratadas» se ha «liberado» de un gran peso, «del pasado más vergonzoso y desagradable, que cada vez era mas acuciante y oscuro». «No quería contarlo porque creía que hacerlo era justificar la historia y no entendía lo esencial, que necesitaba contarla para asumirla», dice con el libro concluido.

Sostiene el lugar común que la literatura es terapéutica y admite Cercas que ahora se siente «más ligero» y que se ha «liberado» de sus fantasmas. «Los clichés son verdades perezosas o fosilizadas, como creo que dijo George Steiner. Es verdad que la literatura te libra de tus obsesiones, y en mi caso ha funcionado. De no ser escritor sería mucho más peligroso. Escribir te permite sacar tus demonios y afrontarlos y esta historia familiar era mi gran demonio», admite el el autor de 'El impostor', 'Anatomía de un instante' o 'El vientre de la ballena'.

«La memoria es individual, rebelde y revolucionaria», plantea Cercas, para quien «memoria e historia son compatibles, siempre que una no invada a la otra, y viceversa». Para él libros como este «son una lucha contra la dictadura del presente que crean los medios de comunicación». «Vivimos una ilusión del presente eterno, pero el presente no se explica sin el pasado, que es parte determinante del presente, de modo que yo hablo en la novela del presente ensanchado con el pasado», concluye.

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