Carlos Fidalgo, en la presentación de su nuevo libro`Septiembre negro´.
Carlos Fidalgo, en la presentación de su nuevo libro`Septiembre negro´. / A. Mingueza

'Septiembre negor',
el último trabajo
de Carlos Fidalgo, desvela el poder
del deporte

  • El libro de relatos galardonado con
    el Tiflos 2016 fue presentado ayer por
    el escritor berciano en la Casa Zorrilla

En un Berlín nazi donde un botones negro bate el gran saltador ario para sumar su cuarto oro; o en un Munich aterrorizado por la sangre de los atletas israelíes. Con el deporte como contexto Carlos Fidalgo, escritor y periodista, rescata la historia y el ambiente y los envuelve con ese detalle fantástico, o quizá no, con lo que una historia deportiva se termina conviertiendo en símbolo.

Así nació ‘Septiembre negro’, un libro de relatos construido a partir de esas hazañas y de lo que escondieron o simbolizaron. Fidalgo lo presentó ayer en la Casa Zorrilla escoltado por Vicente Álvarez, escritor y colaborador de El Norte, y Antonio Encinas, periodista de este diario.

Carlos Fidalgo, Antonio G. Encinas y Vicente Álvarez.

Carlos Fidalgo, Antonio G. Encinas y Vicente Álvarez. / A.Mingueza

«Habría historias como para escribir ahora mismo un segundo volumen», confesó el autor, que repasó algunos de esos hitos que le llevaron a indagar hasta en los detalles más recónditos. Como los planos de aquella embajada nazi en Estados Unidos que nunca se construyó, pero cuya obra se concedió al personaje un -villano espléndido y absolutamente real- que insistió en que los norteamericanos participaran en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.

Nombres como Jesse Owens, Florence Griffith Joyner o Emil Zatopek muestran cómo las miserias y la gloria se ligan a menudo y cómo la Historia, con mayúsculas, se empecina a veces en hacer justicia, aunque sea décadas más tarde.

La emoción recorre las páginas más allá de los momentos de gloria que se recuerdan y que invitan a buscar en Youtube aquella final legendaria de salto de longitud en la que Jesse Owens, el antílope de ébano, voló hasta los 8,12 para superar al alemán Ludz Long, que corrió a abrazarle ante la atónita e indignada mirada de Hitler. Y lo que sucedió a continuación. Otro de esos momentos que el olimpismo esconde y que Fidalgo descubre en un libro emocionante y nostálgico.

Temas