Martín Noriega, en la calle Castellar, al lado del Pasaje Gutiérrez de Valladolid.
Martín Noriega, en la calle Castellar, al lado del Pasaje Gutiérrez de Valladolid. / Gabriel Villamil

«Los relatos me permiten explorar las fisuras de la realidad»

  • Rodrigo Martín Noriega plasma en ‘Relatos sobre las demás cosas’ su pasión por el mundo sobrenatural

Rodrigo Martín Noriega (Valladolid 1976) debutó en la narrativa con ‘La variable humana’, una novela negra sobre el mundo de los matemáticos que en 2012 se alzó con el Premio de la Fundación Monteleón. Cinco años después ha dado a la imprenta un conjunto de relatos que pensaba presentar a un concurso, pero el certamen desapareció devorado por la crisis y él se resistió a la idea de que pasaran años abandonados en un cajón. Acaba de publicar estas 17 historias bajo el título ‘Relatos sobre las demás cosas’. «Tenía la sensación de que no podía moverlos por concursos convencionales dada su temática más sombría», confiesa Rodrigo Martín Noriega. «Conozco el mundo de los certámenes literarios y pensé que mis narraciones eran demasiado oscuras para lo que suelen ser las convocatorias más habituales, que buscan otro tipo de cuentos y yo no quería que se quedaran olvidados. Humildemente, me gustan mucho y me lancé a la aventura para que no murieran. Me daba mucha pena».

Escritos a lo largo de varios años, este profesor de Geografía e Historia en el instituto María Moliner de Laguna de Duero ha ido recopilando los relatos con un hilo conductor: la exploración del lado oscuro de la realidad. «Me gusta la palabra sobrenatural por todo lo que sugiere sobre una realidad con fisuras que invita a su exploración. Vivimos una vida marcada por la lógica y lo racional, pero siempre hay algo detrás de ella que me inquieta, y a mí estos relatos me permitían explorar ese otro lado».

Influido por Stephen King y Ray Bradbury, Martín Noriega se declara seducido como lector y espectador de cine de terror. «Era inevitable que al escribir me inclinara por este género, porque a nivel personal estos relatos son terapéuticos y me permiten sondear el lado mi lado oscuro e insondable que todos tenemos», aduce.

Reconoce que la escritura le ha supuesto «una catarsis, enfrentarme a lo que tengo dentro para convertirlo en literatura y entretenimiento». Los personajes marcados por la niñez o la adolescencia son otra de las constantes de estas narraciones cortas, que también abordan temáticas como el amor de madre o el análisis de la fe «a través de alguien que no la tiene, como yo, a través de un cuento de terror».

A este profesor que vuelca en la literatura sus inquietudes vitales le seducen los lectores esforzados. «Quien lea mis relatos tiene que ser coautor, es él quien ha de completar el cuento, me gusta que participe de alguna manera, por eso intento no ser condescendiente con el lector, quiero que se involucre y sea él quien termine el relato». Martín Noriega ha editado él mismo el libro –impreso en los talleres de Ambrosio Rodríguez– y prepara ya otro lanzamiento. «Me gusta mucho dar clase, es mi vida y soy profesor por encima de todo, pero la escritura es un refugio, una terapia, mi forma de estar conmigo mismo».

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