El encanto «científico» de Arcimboldo

La Primavera, 1563./
La Primavera, 1563.

Las tres pinturas del exquisito y enigmático artista conservadas en colecciones españolas se reúnen el Museo de Bellas Artes de Bilbao

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

En todo el mundo se conservan unas treinta pinturas de Giuseppe Arcimboldo (Milán, 1526-1593). En España hay tres obras del enigmático y exquisito artista lombardo y las ha logrado reunir el Museo de Bellas Artes de Bilbao en una muestra «pequeña pero matona» según su director, Miguel Zugaza. 'Arcimboldo. Las Floras y la Primavera', que así se titula, quiere reivindicar el perfil «científico» del creador de unas ingeniosas obras encasilladas como precursoras del surrealismo y que jamás se habían reunido antes.

Pintada en 1563 'La Primavera', de la serie de 'Las Estaciones', es una pieza estelar de la madrileña Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se confronta por primera vez con las 'floras': 'Flora', de 1589, y 'Flora meretrix', de 1590. Ambas pertenecen a una colección particular española desde que reaparecieran en el último tercio del siglo pasado. Pintadas por encargo del emperador Rodolfo II de Habsburgo, estuvieron en la colección de Cristina de Suecia. Poco se sabía de ellas hasta su subasta en Londres en 1965. No se vieron hasta su publicación en 2014 por Miguel Falomir, hoy director del Prado, y su primera exhibición en la fundación March.

En las 'floras' retrata Arcimboldo a una legendaria prostituta romana. Compone su efigie con cientos de flores y algunos insectos y reptiles: una lagartija, una mariposa un caracol o un saltamontes. Tenidas por inventadas, hoy todas las especies botánicas y animales que usa en su composición están reconocidas y catalogadas. «Queremos sacar a Arcimboldo de su cliché; separarle del pintor onírico y precursor del surrealismo y destacar el carácter científico de sus encantadoras pinturas», plantea Zugaza.

«En la pintura de Arcimboldo hay más evidencia científica que ficción, algo acorde con la época en la que el pintor vivió entre Praga y Viena, con los descubrimientos de historia natural de la Ilustración y los hallazgos del Nuevo Mundo en primer plano», asegura José Luis Merino Gorospe, comisario de la exposición que quiere destacar esa circunstancia en una obra extravagante y excéntrica.

Felipe II recibió once pinturas de la series 'Las Estaciones' y 'Los Elementos', legendarias obras conocidas por sus copias que los Habsburgo repartieron entre familiares y aliados. El comisario de la exquisita exposición cree que las obras que Rodolfo II regaló al rey español y que se expusieron en el abrasado Alcázar de Madrid junto a las 'Furias' de Tiziano, pueden encontrarse hoy en colecciones privadas de Europa y Norteamérica. Arcimboldo es uno de los artistas más originales y fascinantes de la segunda mitad del siglo XVI, un periodo en el que el manierismo italiano alumbró notables genios «Padre del surrealismo», según Dalí, admirador de Leonardo, fue muy apreciado en su época por su inquietante originalidad. Pero sufrió luego «un prolongado e injusto olvido hasta su redescubrimiento a principios del siglo XX», apunta Zugaza.

El primer director del Museo de Arte Moderno de Nueva York, Alfred H. Barr, lo incluyó entre los precursores del movimiento surrealista en la legendaria exposición 'Fantastic Art. Dada Surrealism' de 1936. «Desde entonces su popularidad fue creciendo gracias a sus 'cabezas compuestas'», recuerda el comisario.

Arcimboldo realiza estas archifamosas «teste composte», sus bustos y ropajes mediante flores, plantas, frutos y animales de apariencia fantástica pero muy reales. El interés y el enorme conocimiento del artista milanés de la botánica, la zoología y la anatomía es el aspecto en el incide la muestra destacando el «perfil científico» de la obra del singular artista al que se le dedicaron notables exposiciones en Venecia (1987), Viena (2007) y París (2008).

Protectores

La muestra se conforma con 14 piezas, dos de ellas copias contemporáneas de 'El Otoño' y 'El Invierno' de la serie 'Las Estaciones' y que pertenecen a la colección cordobesa de la duquesa de Cardona. Están también los retratos de su protectores: Maximiliano II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico pintado por Antonio Moro que presta el Prado, y su hijo Rodolfo II, emperador del Imperio Austrohúngaro pintado por Sánchez Coello que procede de la colección de Isabel II de Inglaterra.

Incluye la exposición tres tratados de botánica que ilustran el profundo conocimiento del pintor de las especies florales y vegetales que reproduce en sus pinturas, algunas procedentes del recién descubierto Nuevo Mundo, como el maíz y la berenjena. Todo el material se puede consultar con altísimo detalle en una mesa táctil que, junto al todas las pinturas conocidas de Arcimboldo y los tratados de botánica incluye muchos de los trabajos de un artista polifacético que diseñó escenografías teatrales y para todo tipo de espectáculos y torneos, pintó cartones para tapices y frescos.

Patrocinada por la banca March, la muestra se cierra con cinco obras de carácter floral de la colección del museo bilbaíno de artistas como Berthomeu Baró, Jan Gossart, Andries Danuels y Frans Francken, Juan de Arellano y Abraham Mignon.

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