Educación a versos y humanidad de poesía

El público del Centro Cívico Delicias durante el último recital para institutos del Abbapalabra. /R. Jiménez
El público del Centro Cívico Delicias durante el último recital para institutos del Abbapalabra. / R. Jiménez

La clausura del Festival Internacional Abbapalabra reflexiona sobre una 'nueva poesía juvenil' vacía de referentes

Clara Rodríguez Miguélez
CLARA RODRÍGUEZ MIGUÉLEZValladolid

Vladimir Maiakovski viajaba en 1913 en tren cuando quiso demostrar a una joven de su mismo vagón la pureza de sus intenciones. O eso dijo él. Para impresionarla le contó que él no era un hombre, sino una nube en pantalones. «Nada más pronunciarlas», escribió el poeta ruso a propósito de esta anécdota, «pensé que me podrían servir para un verso y que me había arriesgado a verlas repetidas y gastadas», comentaba. Sobre nubes hace poemas también Ricardo Rojas, uno de los invitados del Festival Internacional Abbapalabra, que finalizó su primera edición española, dedicada a llevar el lirismo poético hasta los más jóvenes, mediante la participación de colegios de Valladolid, Zamora y Segovia. Y es que tanto Maiakovski como estos poetas actuales comparten la fascinación por aquellas palabras que se deshacen en la boca, directas desde lo humano.

Por la mañana, la última incursión de centro cívico recayó sobre el del barrio de Las Delicias, con alumnos del Arca Real, Ramón y Cajal, Delicias, San Viator y Nuestra Señora del Carmen. La pequeña pero cálida sala Narciso Alonso Cortés, en la Casa de Zorrilla, acogió ayer, para el cierre de la iniciativa latinoamericana, a un elenco de poetas entre los que se contaron el costarricense Álvaro Mata (organizador del evento), el mexicano Mario Alonso, los argentinos Marta Miranda y Ricardo Rojas, el abulense Mario Pérez y Carlos Aganzo, director de El Norte de Castilla. En representación de la Dirección General de Innovación y Educación acudió Leandro González. Cada uno declamó alguna de sus propias creaciones, pero la poesía desembocó en debate. ¿Los temas principales? Educación y poesía joven.

Poetas y autoridades en la clausura de esta primera edición en España del Festival Abbapalabra.
Poetas y autoridades en la clausura de esta primera edición en España del Festival Abbapalabra. / Rodrigo Jiménez

«Se considera que los jóvenes tienen sus necesidades resueltas y no, tienen otros vacíos» comentó Mario Alonso, que alertó de que los adolescentes viven refugiados en sus mundos. Para profundizar en la idea de una abulia mundial que introdujo en debate Marta Miranda, una indiferencia que se extiende, Álvaro Mata habló de un «divorcio» entre la generación de poetas presente y la generación que despunta. «La nueva generación poética no tiene ninguna referencia, pero arde en deseos de escribir», comentó Carlos Aganzo. El periodista argumentó que comunican muy bien, que se sirven de libros y de rap, pero que adolecen de referentes.

Mata puntualizó que a esta situación no se ha llegado «por generación espontánea», y enraizó las causas en un nuevo tipo de hombre, el sistema social y la cultura actual. Hoy, los jóvenes hacen largas colas para conseguir una firma de Defreds, pero la poesía ‘tradicional’ no vende. «Eso sí, puedo ver Netflix y cualquier programa gringo», gruñó Alonso.

Aganzo evoca un escenario compartido con El Chojin. «¡Hay que agradecer a este puto poeta tradicional que haya abierto el camino para nosotros!», exclamó el rapero ante los gritos de sus fans. Sentimentalismo, individualismo y un lenguaje agresivo son algunas de las características que atribuye este grupo a la ‘nueva poesía’. «El problema es que cuando creas un consumidor barato, no puedes darle un producto de nivel», aventura Mario Pérez. Está claro que introducir alguna palabra que no encaje en el contexto puede funcionar, y de hecho Mario Alonso lo hace. «Se trata de provocar, nada de tratar a las personas como objetos, como hacen algunas canciones o el narco, que primero te despersonaliza y te dice que eres un perro», propone el mexicano.

Así, después de tocar palos como la belleza, la muerte o la naturaleza, cada poeta con su oratoria, la crítica al sistema educativo se hizo tangible: «Las reformas educativas forman a los jóvenes para las empresas, y sacrifican a cambio las humanidades», enunció Mario Pérez, y múltiples profesores de entre el público se sumaron a una petición de soluciones ante un monopolio tecnocrático. Leandro González exteriorizó la dificultad de compatibilizar contenidos en los tiempos marcados por Bolonia, pero se mostró optimista ante una mejora paulatina. Ricardo Rojas, por su parte, sacó a colación una universidad que han fundado en Argentina según el punto de vista de los trabajadores y dedicada a la farmacia. «El Gobierno no quería que ellos supieran según qué cosas», resume, «por eso estas entidades son espacios de la resistencia». ¿Será la poesía una herramienta de defensa ante la eterna minoría de edad sobre la que filosofaba Kant o el niño mimado que definía Ortega y Gasset?

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