Dora García «agujerea la realidad» con su arte «imposible»

Una de las instalaciones-performance con dibujo de Dora García en la exposición 'Segunda vez'./R.C.
Una de las instalaciones-performance con dibujo de Dora García en la exposición 'Segunda vez'. / R.C.

La «tentacular» artista vallisoletana, empeñada en fundir hechos y ficciones, repasa tres décadas de trabajo en el Reina Sofía | Lacan, Joyce, Kafka o Artaud inspiran las propuestas de una «narradora compulsiva»

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

En una pared de la tercera planta del edificio Sabatini del Museo Reina Sofía Dora García (Valladolid, 1965) enumera un centenar exacto de «obras de arte imposibles». Son propuestas como «vivir la vida de otro», «viajar en el tiempo», «ver el alma humana», «ser transparente» o «ignorar la muerte». Explica la artista que «toda obra de arte es la aceptación del fracaso» y que muchas de las obras que exhibe en 'Segunda vez', la muestra que presenta en el 'Reina', son «tentativas resignadas» de materializar ese arte imposible que ella «narra» de forma compulsiva «agujerando la realidad» y fundiéndola con la ficción.

Un arte que define como «tentacular» Teresa Velázquez, comisaria junto al director de Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, de una exposición que recoge una variada selección de trabajos de la artista vallisoletana desde finales de la década de los 90 hasta hoy. Incluye performances, proyecciones, instalaciones, vinilos, textos y dibujos desplegados hasta el 3 de septiembre por tres plantas del museo. Propuestas con las que la artista «agujerea» la realidad y la infiltra de arte mezclando sus «performances delegadas» -con personajes vivos y la implicación del público-, con la palabra y el vídeo «y difuminando el límite entre lo real y lo imaginario», según la comisaria.

Todas las propuestas de García responden, según Borja-Villel, a la exploración de los procesos comunicativos culturales y a esa convicción de que «no hay separación entre la ficción y la realidad». De ahí que el recorrido arranque bajo la una lapidaria y aclaratoria frase de la serie 'Golden Sentences': «Hay un agujero en lo real». Es una alusión a la capacidad «inquietante y ambigua» que Jaques Lacan detectaba en el lenguaje. Remite, según García, «a esa parte de nuestra realidad que nunca conseguimos representar a través del discurso ni de la imagen».

Ficha:

Qué:
Dora García. Segunda Vez.
Dónde:
Museo reina Sofía. Santa Isabel 52. Edificio Sabatini. www.museoreinasofia.es
Cuándo:
del 18 abril al 3 septiembre de 2018.
Cuánto:
Entrada general 10 euros. Con acceso a la colección permanente.

La muestra se articula como una compleja red de referentes intelectuales, de los literarios a los psicoanalíticos, como Joyce, Kafka, Walser, Lacan o Basaglia, hasta los marginales o heterodoxos, como Antonin Artaud, Lenny Buce y Allan Kaprow. De ellos se nutre una práctica que transita esa «ilusión de la psique humana» que lo produce todo, como apunta García, muy interesada en destacar «lo inadecuado».

«Lacan dice que el lenguaje crea lo real, que el subconsciente es el cuerpo traspasado por el lenguaje y Joyce juega con la inagotabilidad de sus textos como una asociación libre de ideas», enuncia García para justificar dos de los grandes referentes de una exposición que ella defiende como «formal y conceptual al mismo tiempo».

Marginal miltante

Con piezas como 'Los artistas de verdad no tienen dientes' (2009), 'El artista sin obra' (2009) o 'Lo inadecuado' -que llevó en 2010 a la bienal de Venecia-, la muestra revisa un número significativo de sus trabajos en formatos y medios diversos pero incidiendo siempre en algunas de las constantes que marcan la trayectoria de Dora García: la performance el psicoanálisis y la política. «Tres preocupaciones que enlaza con un nudo borromeo», apunta la comisaria.

Todo «con especial atención a las estrategia de metaficción y repetición», y «a la reivindicación de la marginalidad como postura artística». «Dora García es una de la artistas más interesante de su generación», asegura Borja-Villel, quien sitúa a la creadora afincada en Bruselas en la «cosmogonía de quienes están fuera de la norma». «Toda su obra es un relato, una narración que implica como mínimo dos personas, por eso es un relato colectivo y lo performativo es importante», remacha.

'Segunda vez' toma su título del relato homónimo de Julio Cortázar escrito en 1974 para reflejar el clima de psicosis e incertidumbre provocado por el drama de los desaparecidos en Argentina. Es también el nombre del proyecto más reciente de García, que gira en torno a la figura de Oscar Masotta, contemporáneo de Cortázar y teórico clave de la vanguardia argentina desde los años cincuenta a los setenta. Un intelectual y psicoanalista lacaniano cuyas ideas sobre la construcción del acontecimiento y de la audiencia han dado pie a cuatro cortometrajes y una película de la artista vallisoletana.

La muestra se sustancia en un recorrido por tres espacios del edificio Sabatini: la planta tercera, la Sala de Protocolo y la Sala de Bóvedas, para la que García ha concebido una instalación sonora específica, en colaboración con el músico Jan Mech, basada en el relato de Kafka 'Las preocupaciones de un padre de familia', publicado en 1919. La propuesta sonora alude a seres misteriosos que, como el personaje Odradek del cuento de Kafka, habitan bajo las escaleras, en los sótanos, y seguirán allí cuando nosotros ya no estemos.

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