Lo que cuentan los rayos del sol sobre 'Las meninas'

Fernando Zaparaín, durante su conferencia en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción. /Henar Sastre
Fernando Zaparaín, durante su conferencia en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción. / Henar Sastre

Fernando Zaparaín desvela curiosidades de la obra de Velázquez, examinándola con tecnología digital en la Academia de la Purísima Concepción

JESÚS BOMBÍN

Del pincel de Diego Velázquez salió ‘Las meninas’ (1656), una de las pinturas más enigmáticas y estudiadas de la historia del arte. A ello han contribuido las múltiples interpretaciones lanzadas por los expertos sobre la intencionalidad del artista y la curiosidad de estudiosos que se afanan por desvelar particularidades y matices del lienzo, como Fernando Zaparaín, arquitecto, pintor y docente en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de laUniversidad de Valladolid. «El cuadro se pintó seguramente en noviembre, pues los ángulos de la luz son los propios de esa época del año», sostiene este investigador, que ayer impartió la conferencia ‘La perspectiva de las meninas’ en la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid.

En su disertación explicó cómo la geometría del cuadro hace posible reconstruir la perspectiva gracias al empleo de recursos tecnológicos que permiten superponer líneas sobre la fotografía digitalizada de ‘Las meninas’. «Actualizando todo lo que se ha escrito sobre la perspectiva de esta obra y utilizando los nuevos medios digitales que los arquitectos empleamos todos los días se puede afirmar, por ejemplo, que la habitación en la que se desarrolla la escena existía en el Alcázar de Madrid», añadió.

Zaparaín planteó varias hipótesis, como que gracias a la aplicación de esos modelos digitales se puede analizar la inclinación del rayo del sol y deducir a qué hora corresponden cada una de las luces que aparecen en la escena, cómo entraban en la habitación o su relación con la orientación del sol. «La habitación está orientada hacia el sur y el rayo solar entra casi perpendicular a la fachada, por lo que representa una luz propia de un día de otoño sobre las doce del medio día», interpreta.

Las dimensiones del habitáculo también se han podido determinar gracias al estudio geométrico y la aplicación de nuevas tecnologías, estimándose en 5,57 metros de ancho con un fondo de veinte metros. «En el cuadro se ven varias ventanas y habría una más que conocemos por inventarios de la época, pues en la escena parece mucho más plana por efecto de la perspectiva, que hace que aparezca deformada». En la pintura de 318 por 276 centímetros se retrata a la infanta Margarita captando la atención del espectador, acompañada por dos meninas que la sirven, María Agustina Sarmiento ofreciéndole agua, e Isabel de Velasco. Completan la escena la enana Maribárcola y Nicolasito Pertusato, el bufón que posa su pie sobre el mastín, en tanto que detrás aparecen la dama de honor Marcela de Ulloa junto a un guardadamas y al fondo, José Nieto, jefe de tapicería de la reina. En el espejo de la habitación se reflejan los reyes Felipe IV y Mariana de Austria. «Por la configuración de las ventanas y los postigos se puede deducir cuáles estaban abiertos o cerrados, y los reyes estarían situados a la izquierda, en una oposición oculta por el cuadro sobre el que parece trabajar Velázquez», deduce Zaparaín, pintor influido por un tipo de realismo, apunta, «en el que los detalles tienen una importancia capital».

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