El Norte de Castilla
Roland Greene, en la Plaza de la Universidad de Valladolid.
Roland Greene, en la Plaza de la Universidad de Valladolid. / Henar Sastre

Explicar Shakespeare
en Silicon Valley

  • Roland Greene, profesor de la Universidad de Standford y creador del portal Arcade, disertará sobre la modernidad de ambos escritores

Es uno de los especialistas llamados a dar cuenta de su saber mañana en el congreso de la UVA. Roland Greene comparte con los 90 especialistas convocados una carrera académica volcada en buena parte en la literatura europea del XVII. Pero a diferencia de quien enseña en Oxford, Colonia o Salamanca, a este crítico experto en poesía renacentista no le ampara una bóveda gótica ni se sienta en cátedra de madera centenaria. Roland Greene explica a Shakespeare y Cervantes a estudiantes de la Universidad de Standford, una de la media docena asentadas en Silicon Valley. En un lugar donde la tecnología es un fin, hay quien ha sabido usarlo como medio. El propio Greene sintió «la responsabilidad especial por estar donde estamos de acercar la literatura y servirla a un público generalista a través de Internet», y creó Arcade, un portal pensado para los nativos digitales.

«Lo llevamos entre unos diez estudiantes de posgrado y yo. Prácticamente hacen ellos la selección de blogs, de artículos, de editores. Nos ha servido como reto y revulsivo, paralelo a nuestras tareas habituales. El fin es mantener la literatura viva y disponible para el público no especializado. Nos hace replantearnos y buscar nuevas formas de representar la literatura ante la sociedad. Siempre estamos probando nuevas ideas, a veces sin demasiado tiempo ni dinero, pero experimentando», explica Greene, que dirige desde hace cinco años e proyecto colectivo http://arcade.stanford.edu/.

Este profesor de Humanidades, que tiene de media uno 20 alumnos por curso en la diplomatura y entre 6 y 10 de posgrado, hablará mañana de ‘¿Quién es el Cervantes de Shakespeare?’, en la Universidad de Valladolid. «Son dos autores coetáneos, pertenecen a la misma generación aunque Cervantes sea 17 años mayor que Shakespeare. Defienden parecidos valores y su trabajo experimenta con los modelos literarios heredados del Renacimientos y dan el salto al Barroco. Se atribuye a Shakespeare una obra llamada ‘Cardenio’, que es un personaje que aparece en la primera parte de ‘El Quijote’, pero se destruyó. Nunca sabremos si era suya o de un empresario que quiso usar comercialmente su nombre tiempo después de que muriera. En todo caso, no es relevante para lo que planteo, que es la relación de ellos con su tiempo y lo que tienen en común, que es más de lo que parece».

Poesía histórica

El argumento de autoridad no aparece en el discurso especulativo de este crítico y en esa especulación quiere sumergir a su auditorio. Para Greene, Shakespeare y Cervantes son los que abren una puerta a la modernidad en sus respectivas culturas y lo identifica con el Barroco, en torno a 1650 cuando ya «no se tiene en una misma persona un fresco de todos los saberes; cuando el filósofo, el geógrafo, el literato, tienen distintos enfoques para los que no son suficientes las respuestas de la antigüedad. Ahí se da la colisión de dos sistemas, el del fresco general y el del conocimiento parcelado de cada disciplina. Y se plantea otra representación que lleva a dudar de los valores heredados, los nuevos y los límites existentes para su desarrollo». Esa «intuición, esa coyuntura, la afrontaron ambos. Ahí es donde veo la coincidencia. A los dos les atrae el teatro con el pronto tienen experiencia. Los dos son artistas transformadores dentro de unas circunstancias políticas y religiosas, aparentemente encontradas, enemigas si pensamos en sus monarcas, pero muy parejas. Quizá no se han estudiado suficientemente esas coincidencias».

Curiosamente quienes vivieron en el quicio de dos eras, quienes resultaron tan singulares en la historia de la literatura acaban siendo emblemas, símbolos de sus culturas. «Creo que lo es más Cervantes que Shakespeare, a pesar de que aquel cuenta su biografía en obras como ‘Historia de un cautivo’, habla de España desde fuera, ha viajado. Shakespeare, sin embargo, no se mueve de Stratford, su pueblo, y Londres, que distan 170 kilómetros. Cuando escribe obras sobre la historia de su país, está claro el referente, pero incluso cuando escribe argumentos de ficción, que le gusta situar en lugares foráneos, se refiere a su país».

El reflejo de la sociedad y el entorno del escritor en su obra es algo que le ha llevado a Greene a estudiar a los poetas de otro manera. «Creo que la poesía es siempre histórica, revela la sociedad en la que se escribe incluso en la más alusiva, imaginativa o figurativa. Es un reto para la crítica». Le gusta indagar en la poesía latina. «La tarea del crítico acercar la poesía a los que no comparten la lengua materna del poeta y restar familiaridad a los nativos que creen conocerla. El siglo XX ha estudiado la filología. Falta atender aspectos como la música, el ritmo, el sonido». Otra de la líneas de investigación de Greene es el estudio de la ‘palabras clave’ a través del tiempo, aunque sus claves son vocablos comunes y explicarlos en libros de bolsillo.

Pero Greene ha venido a Valladolid a hablar de dos protagonistas absolutos.