Quim Casas examina el panorama establecido por los directores del siglo XXI

El crítico y escritor Quim Casas en el 54º Curso de Cinematografía de la Universidad de Valladolid. / Ramón Alonso

El crítico destaca la reinvención de géneros en su intervención en el 54º Curso de Cine de la UVA

SAMUEL REGUEIRA Valladolid

Con la llegada del nuevo milenio, una nueva hornada de directores ‘autores’ se ha caracterizado por un proceder común a la hora de rodar sus largos: partir de un género clásico (el ‘noir’, la comedia, el musical, el terror) y reinventarlo, bien fusionándolo con otros géneros en apariencia dispares o incluso antitéticos, o bien emprender ‘remakes’ (más o menos encubiertos) y añadir, al nuevo producto, la marca de la casa. Así pasó ayer revista el crítico y escritor Quim Casas al séptimo arte del siglo XXI, en un seminario enmarcado dentro de las actividades del 54ª Curso de Cinematografía.

«Son cineastas con una gran libertad expresiva», explicó Casas, «sin dejar, por ello, de ser fieles a los modelos de los que ‘copian’ sus trabajos». Uno de los ejemplos más representativos para el ponente resulta el filme de Todd Haynes ‘Lejos del cielo’, que no solo rinde homenaje formal y temático al cine de melodrama firmado por Douglas Sirk (en particular, ‘Solo el cielo lo sabe’), sino que «se atreve a explorar aspectos que en una película de los años cincuenta o bien se obviaban o bien ni aparecían», como el romance interracial o la homosexualidad.

Aportación personal

También existen directores posmodernos de la talla del provocador Gus Van Sant que operan, según Casas, como «todo un falsificador de cuadros». En el caso particular del autor de ‘El indomable Will Hunting’ cabe destacar su ‘remake’, plano a plano, del clásico hitchcockiano ‘Psicosis’, o su trabajo ‘Elephant’, que readapta un mediometraje homónimo de la BBC dirigido por Alan Clarke veinticuatro años atrás.

«Es un juego de espejos entre modernos y clasicismo», describió el crítico, «donde algunos -como los hermanos Coen o Steven Soderbergh- se inspiran en modelos más populares, y otros -como Nicolas Winding Refn o Jim Jarmusch- prefieren bucear más profundo».

En cualquier caso, estos autores, sin dejar de ser fieles a las ideas que toman como modelo, no dejan nunca de incorporar aquello que, en su trayectoria, han ido desarrollando: «Puede llegar a resultar muy provechoso esto de coger ciertos modelos particulares e insuflarles una visión propia», opinó el crítico Quim Casas. «Es el juego al que juega el artista posmoderno: a veces le puede salir un pastiche, y a veces puede crear un nuevo mundo con su lenguaje personal ya incorporado».

Es toda una apuesta que les ha salido bien a cineastas como Woody Allen, Tim Burton o David Cronenberg, entre otros.

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