Wes Anderson, entre la transgresión americana de los 70 y el cine europeo de los 50

Carlos Losilla, en su paso por el 54º Curso de Cine de la UVA. /Mingueza
Carlos Losilla, en su paso por el 54º Curso de Cine de la UVA. / Mingueza

Carlos Losilla desgrana el cine del autor de ‘Los Tenenbaum’ y ‘El gran hotel Budapest’

SAMUEL REGUEIRAValladolid

Más allá de su inconfundible puesta en escena formal, caracterizada por los planos frontales sin apenas profundidad y un sentido del ordenamiento espacial que contrasta con la caótica vida de sus protagonistas, Wes Anderson bucea aún más hondo en una tensión que le divide entre ese entusiasmo por la transgresión de sus compatriotas de los años 70 y la añoranza hacia el cine europeo de los 50 y los 60. Bajo esa premisa vertebró Carlos Losilla su seminario ‘Melancolía y desarraigo’, dentro del marco de conferencias del 54º Curso de Cinematografía de la Universidad de Valladolid.

«Los personajes de Wes Anderson son siempre melancólicos, añoran un cierto tiempo pasado e incluso un concepto de la familia que de algún modo quieren recomponer», declaró el profesor y ensayista sobre esa doble vertiente de melancolía, tanto en la ficción realizada como en el realizador: «Trabaja con un espíritu que le hace crear y recrear aquel cine clásico, el italiano, el de la Nouvelle Vague…». ‘Moonrise Kingdom’, por ejemplo, no solo conserva la inquietud norteamericana de superación adolescente, sino también detalles del cine de Bergman (‘Un verano con Mónica’) o Truffaut.

Sin embargo, Anderson también se enmarca en esa tradición de vocación rompedora de otros directores coetáneos, como Sofia Coppola, James Gray o Spike Jonze, que veneran a cineastas de los 70 (William Friedkin y Terrence Malick citados por Losilla): «No se plantean imitarlos, pero encuentran fascinante su transgresión». Ese desamparo también se percibe al verse ellos obligados a dar un salto con respecto al cine realizado en las décadas de los 80 y los 90: «La transgresión se limitó, en aquellos años, a unos muy puntuales destellos, de manos de unos pocos directores».

Desde ‘Academia Rushmore’ a ‘El gran hotel Budapest’, pasando por ‘Los Tenenbaum’ o ‘Life Aquatic’, Anderson ha explorado al individuo y la familia, dando un mayor aire a otras inquietudes como «su relación con el espectador» o «la fusión de los géneros».

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