Castilla y León vive una eclosión de escritores y temáticas locales

Julio Martínez, de la editorial vallisoletana Fuente de la Fama. /A. Mingueza
Julio Martínez, de la editorial vallisoletana Fuente de la Fama. / A. Mingueza

Editores, libreros y escritores certifican el auge de la literatura de proximidad, respaldada por un público que valora reconocerse en relatos o tramas enmarcadas en ambientes cercanos

JESÚS BOMBÍNValladolid

No viven de escribir pero en ello han encontrado una segunda vida. Hacen literatura de proximidad, sustentada en temas locales o enmarcando su obra en ambientes cercanos y reconocibles que en ocasiones encuentran proyección en lectores nacionales o de otras latitudes. Los escritores locales y la temática apegada al territorio viven un tiempo de eclosión que certifican editores, libreros y los propios autores, reconfortados por la buena acogida de sus trabajos entre la comunidad lectora de Castilla y León.

Basta asomarse al escaparate de algunas librerías para comprobar la abundancia de títulos cuyo contenido está enmarcado en la propia ciudad y la provincia o están escritos por autores que viven en ellas. Y si lo que tratan tiene que ver con aspectos del pasado, de su historia, el interés suele estar garantizado.

Con tanto gusto como asombro recuerda el periodista José Miguel Ortega su debut con 'La historia de 100 tabernas vallisoletanas', de la que se vendieron 9.000 ejemplares. «Fue un 'best seller', casi se agotó y después Maxtor editó un facsímil que todavía se sigue vendiendo».

Con cincuenta años cubriendo mundiales, vueltas ciclistas a España y Tours como periodista deportivo, Ortega ha encontrado un filón recuperando para el recuerdo el Valladolid cotidiano de la posguerra, el ambiente de sus viejos cafés, sus tertulias y conciertos, el hospedaje en fondas, pensiones y hoteles... así con varios títulos hasta el último publicado este año, 'Valladolid desde los sentidos', una evocación de sus recuerdos de infancia a través de los olores, colores y sonidos.

María Albarrán, ilustradora y autora del libro 'El ratón Pérez,una aventura en Segovia'.
María Albarrán, ilustradora y autora del libro 'El ratón Pérez,una aventura en Segovia'. / Antonio Tanarro

La clave de la buena aceptación entre el público estriba, en opinión de quien se tiene por «un vallisoletano que ejerce», en el poder de la evocación. «A la gente le gusta rememorar y, a los que no han conocido aspectos del pasado, les atrae saber de ellos; me interesan los temas de mi ciudad y me apena que se pierdan en el olvido tanto como que se desconozcan por falta de interés».

Desde Segovia, la ilustradora María Albarrán ofrece a sus vecinos motivos para despertar apego por la vida cotidiana junto al Acueducto. Lleva ilustrados con textos de Pilar del Campo e Ignacio Sanz dos libros enmarcados o vinculados a su ciudad, pero del que más se ha hablado es de 'El ratón Pérez, una aventura en Segovia', dibujado y escrito por ella. «Los lectores agradecen que su ciudad sea protagonista o que el marco de las historias se desarrolle en ambientes que conocen; la demanda local para este tipo de libros funciona muy bien», arguye.

Rosa Eva Rabanillo, de la asesoría literaria de Valladolid Léeme Mucho.
Rosa Eva Rabanillo, de la asesoría literaria de Valladolid Léeme Mucho. / Rodrigo Jiménez

De la tendencia a interesarse por lo cercano da cuenta también el historiador Javier de la Cruz, experto en el ámbito palentino. «Lo local pertenece a la matriz identitaria de cualquier persona, de ahí surgen siempre temas que despiertan interés porque tienen que ver con experiencias vitales, con el pasado, el presente o el entorno».

'Palencia: momentos, personajes y lugares para la historia (1808-1935)' y 'Diccionario biográfico de alcaldes palentinos' son algunos de los títulos que han cosechado una buena acogida. «Animo a los lectores a introducirse en las temáticas más locales; a veces pensamos que una novela ambientada en Madrid o Barcelona garantiza más interés que una que centra su trama en nuestra localidad y no es así».

Entre los más vendidos

En la editorial palentina Cálamo tienen querencia por la publicación de autores y temas de Castilla y León. Una apuesta traducida en la edición de guías de aves, hongos y setas, patrimonio, árboles y arbustos o 'Nuevas rutas por la montaña palentina', de Miguel Ruiz Ausín, autor de uno de los títulos más vendidos no solo en librerías palentinas y de la región, sino que ha tenido también buena acogida en Cantabria, Asturias, País Vasco y Navarra, como señala Marco Porras, responsable de comunicación de los sellos Cálamo y Menoscuarto.

Javier de la Cruz, historiador y autor de publicaciones relacionadas con Palencia.
Javier de la Cruz, historiador y autor de publicaciones relacionadas con Palencia. / Antonio Quintero

En Valladolid Oletvm es la librería que más presentaciones literarias organiza y en sus escaparates nunca faltan títulos relacionados con aspectos etnográficos y literarios de la provincia y la región. Su directora, Estrella García, atestigua este fenómeno de auge de autores de la tierra y lo relaciona con las posibilidades que abre la autoedición entre aquellos que empiezan o quieren dar a conocer sus novelas. «Antes, si no te publicaba una editorial, no había libro; ahora es más fácil ver impreso tu texto y circulando en el mercado editorial». Con todo, reconoce que el recurso al recuerdo tiene clientela fija. «Los libros que evocan el pasado se venden muy bien, a la gente más mayor le hace ilusión rememorar la ciudad de su infancia, lo que ya no existe; eso se vende genial».

Como caso peculiar cita el de César Pérez Gellida, cuyo éxito comenzó a cimentarse a raíz del 'boca a boca' de 'Memento mori', la novela de intriga con escenarios y ambientes vallisoletanos muy reconocibles, y elevada después a categoría de 'best seller' nacional y germen de una trilogía.

José Domingo, de la librería Entre Libros y la editorial Derviche, ambas en Segovia.
José Domingo, de la librería Entre Libros y la editorial Derviche, ambas en Segovia. / Antonio de Torre

Sobre las estanterías y mesas de la librería segoviana Entre Libros siempre hay espacio para las letras de la ciudad. Su propietario, José Domingo, también al frente de la editorial Derviche, es partícipe y alentador del auge de la narrativa, la historia y la poesía más cercanas. «Cada vez hay más gente interesada no solo en la historia, aficiones y costumbres locales si no en la lectura de autores de aquí como Carlos Álvaro o Alberto Martín. También lo notamos cuando nos piden los libros de leyendas de Jesús Pastor Martín, o los dichos y viñetas de humor que Celia V ha recogido en sus 'Segovianadas', aunque ahora el más vendido es el de fotografías aéreas realizadas en parapente, obra de José Luis Martín Mayoral, 'Segovia por encima de todo», enumera.

Mención aparte merece Elvira Sastre, la autora de poesía que más está vendiendo en Segovia y que además goza de gran tirón en el ámbito nacional y con gran eco en redes sociales. «El éxito de mirar a lo nuestro en esta época de globalización supone, en cierto modo, retornar a las raíces; es lo que está trayendo este tipo de literatura, llevándonos a conocernos más a nosotros mismos y nuestra circunstancia», aduce Domingo. Entre los últimos títulos de tema local alentados por Derviche, 'Los nombres del agua', una investigación de José María Martín Mesa sobre el millar de ríos y arroyos que fluyen por la provincia y el origen de sus nombres.

Para Mario Martín, de la editorial salmantina Amarú, la posibilidad de imprimir más barato a través de plataformas de Internet explica el fenómeno de la literatura de proximidad. «El ritmo de publicación es muy rápido; se lee cada vez menos y se publica cada vez más, una contradicción que está ahí, y que en cierta medida sustituye a la edición institucional de ayuntamientos, diputaciones y Junta de Castilla y León o cajas de ahorro, que antes editaban más».

Entre un aluvión de textos poéticos y narrativos se maneja con tanta soltura como ilusión Rosa Eva Rabanillo, impulsora de Léeme Mucho, editorial y asesoría literaria desde la que guía a plumas inquietas que se zambullen en el océano editorial. «En tiempos de crisis la gente se interesa más por lo que tiene alrededor. También funciona bien la lectura de temática autóctona porque al lector le atrae encontrarse historias sobre sus ciudades, ahí radica lo peculiar y lo mágico, pues al hilo de ellas se diseñan rutas literarias que alimentan aún más su atractivo», aduce. El argumento de la crisis le sirve también, en parte, para encontrar respuesta al surgimiento de tanta vocación escritora: «La gente es más valiente, como si no tuviera nada que perder; además, muchos autores encuentran un acicate en la autoedición».

El interés por lo más próximo

Rosa Eva Rabanillo ha llevado sus conocimientos como educadora sexual al libro 'Anda… Que te tenga que enseñar yo a hablar de sexo', en el que un niño de 13 años enseña a los adultos. Lo ha escrito junto a su hijo Iván y en él muestra «que lo que realmente los niños y niñas quieren saber sobre sexualidad, no siempre coincide con lo que a los mayores nos interesa explicarles».

En la búsqueda de lo que llama «libros únicos» sigue enfrascado Julio Martínez, editor de Fuente de la Fama, sello pucelano con un catálogo de medio centenar de títulos que tratan sobre la ciudad o han sido escritos por autores relacionados de algún modo con ella. Del trabajo en esos márgenes a lo largo de treinta años han salido a las librerías títulos como 'Retratos de Torozos', de Blas Pajarero con dibujos de Cuadrado Lomas; 'Historias del Campo Grande' de varios autores, o 'La emparedada del Corral de Campanas', de José Luis Guerra Fernández. 'El sonido de la memoria', de Rafael Gavilán, es uno de los que más resonancia ha tenido, con cinco ediciones.

Al reflexionar sobre la literatura de proximidad Julio Martínez echa mano del concepto de capital social. «Cada persona que se decide a escribir un libro tiene un capital social formado por la gente que va a ir a la presentación y a conocer su obra. Hay ocasiones en que ese capital social se dispara por el boca a boca, o por las razones que sean, pero en otras no se da, y el libro no llega a más de 150 personas».

De lo que ninguno de los consultados duda es de que en el imperio de la globalización, la redes sociales y el uso masivo de la tecnología, lo local, lo más cercano, continúa haciéndose hueco en los escaparates de las librerías y entre las preferencias de los lectores.

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