Tarrida, de Galaxia Gutenberg: «Lo más vendido es siempre inesperado»

Joan Tarrida. /
Joan Tarrida.

Acude mañana al Aula de Cultura para hablar sobre el pasado, el presente y el futuro de la edición

SAMUEL REGUEIRA Valladolid

En unos tiempos difíciles, con una gran desconfianza hacia los medios y la clase política, la gente busca, en lugar de respuestas sencillas a problemas que comprenden complejos, textos escritos desde la reflexión antes que desde la pasión, que no les guíe pero que suscite su pensamiento crítico. Joan Tarrida brinda, desde que en 2010 asumiera las riendas de Galaxia Gutenberg, propuestas de todo tipo para mentes inquietas. Mañana jueves visita el Aula de Cultura de El Norte de Castilla para exponer las claves del mundo editorial de los últimos años, en un encuentro que tendrá lugar en el Museo Patio Herreriano a las 20.00 horas, bajo el patrocinio de Caixabank con el apoyo de la Junta de Castilla y León.

-¿Cuáles son los mitos más comunes en lo que se entiende por editor?

-La gente piensa que siempre estamos leyendo tranquilamente en algún lugar, comiendo y tomando copas con nuestros autores y visitando a unos y otros, pero lo que se desconoce es el trabajo administrativo: todo el aspecto industrial, la compra de los libros, la corrección, el diseño, la difusión, el trato con libreros y medios de comunicación… Es un trabajo más frío, con una parte más glamourosa y otra más industrial.

-¿Cómo se ha significado Galaxia Gutenberg en el mercado?

-Hemos basado nuestra estrategia en la publicación de autores españoles en el ámbito del ensayo, en torno a temas que permitan al lector tener herramientas sobre lo que sucede hoy. Estamos en un mundo donde no hay cabida para las certezas; la información es mas dudosa, no se sabe si aquello que se lee es lo cierto o no. En este aspecto, el lector busca libros o autores que le permitan saber qué es lo que ocurre. Tiene la necesidad de construir su pensamiento crítico, una idea propia, sin manipular, de lo que ocurre, y de cuestionarse todo cuanto se le plantea.

-Uno de estos trabajos, ‘Dioses útiles’ (José Álvarez Junco, 2016), se ha visto rescatado para explicar lo que está pasando en Cataluña...

-Es un libro excelente que en su momento tuvo tres ediciones, y que lo que hace es analizar los nacionalismos desde su origen y cómo se van conformando, no solo en la Península Ibérica. Los lectores han vuelto a buscarlo, TVE y algunas emisoras de la radio han buscado al autor para entrevistarle... Es un ejemplo perfecto de ensayo que permite hacernos a la idea, no de la inmediatez, pero sí de qué hay en la base del nacionalismo más allá del día a día.

-Hablando del procés, ¿cómo han afectado los acontecimientos recientes al mundo editorial?

-Ha habido una cierta contracción del consumo, pero también es algo que sucede cuando hay unas elecciones; un gran acontecimiento político provoca que la gente se distrae, centra su atención en lo que está ocurriendo, lee más la prensa y tiene menos capacidad de concentración para otras cosas, bajan las ventas... Resulta algo momentáneo, no es como cuando la crisis económica porque se tiene el mismo dinero que antes.

-Parece que la producción literaria nacional funciona por rachas. Novela histórica, novela negra...

-Sobre estas corrientes es difícil de responder, no hay editor que pueda prever los grandes éxitos del futuro. Nadie podría decir cómo pasó lo de ‘Patria’, como tampoco se pudo anticipar ‘El mundo de Sofía’, ‘El nombre de la rosa, ‘Harry Potter’... Todo lo más vendido es siempre inesperado. Al fin y al cabo, son los lectores los que deciden.

-Y sin embargo siguen existiendo estas corrientes. Ahora, con los libros de periodistas...

-Porque existe una parte de la industria editorial, sobre todo de los grandes grupos, que necesita esencialmente libros de venta rápida. Cada vez con más frecuencia son periodistas quienes ganan los premios literarios, y es gente que sale en los medios y es visible. Ahí cabría distinguir entre producto editorial u obra literaria: el primero es fungible, de él en unos meses nadie se acuerda; mientras que el segundo surge al menos con la voluntad de ser perdurables. Es como la diferencia entre la canción del verano y una sinfonía: ambas cosas son válidas y la gente leerá lo que quiera, pero conviene diferenciarlo.

-¿Ha terminado el debate entre el papel y el libro digital?

Seguimos sin saber qué ocurrirá en el futuro. Hemos hablado mucho de todo esto, pero de momento el impacto sigue siendo muy pequeño, a pesar del gran esfuerzo que han hecho algunas empresas que han querido vender sus lectores de ‘ebook’... Pero en total se vende menos de un cinco por ciento en España... De nuevo, la decisión es del lector, no importa la manera en la que elijan leer, siempre y cuando lean...

-Una pregunta capciosa: ¿Por qué no hay apenas ensayos sobre Venezuela?

Porque tampoco hay libros escritos sobre Siria, los kurdos Erdogan... Creo que parte de un ensimismamiento de las sociedades occidentales, que solo les interesa lo que les ocurre a sí mismos. Si yo publico un libro sobre lo que pasa en Siria o Venezuela se vende menos que si cuento lo que pasa en España; es lógico y humano, pero sí hay una cerrazón, como si hubiera una falta de curiosidad por lo que se cuenta por el propio ámbito.

-Pero Venezuela forma parte de la agenda mediática española...

-Eso es cierto, como también lo es que es un tema que se ha abordado más desde el apasionamiento que desde la reflexión... Habría que pensar quién sería capaz de escribir este libro, de manera que hiciese una exposición de todo cuanto pasa allí, eso sí, sin que el autor haya tomado partido previamente.

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