Francisco Reyero: «Clint Eastwood es un anarquista conservador»

Francisco Reyero presentando su libro en Valladolid / G. Villamil

El escritor y periodista presenta este miércoles en el Aula de Cultura el libro sobre el actor y director estadounidense

JESÚS BOMBÍNValladolid

A Francisco Reyero (Puerta de la Carne, Sevilla, 1971) le cautivan los personajes resistentes, con capacidad de aguante. Y Clint Eastwood da el perfil. Por eso se lanzó tras su pista en España a partir de los lugares en los que rodó sus películas del oeste con Sergio Leone. ‘Por un puñado de dólares’ (1964), ‘La muerte tenía un precio’ (1965) y ‘El bueno, el feo y el malo’ (1966) forman parte de una filmografía mítica que sacó del ostracismo al actor nacido en 1930. En los orígenes de esta figura icónica indaga este licenciado en Ciencias Económicas y máster con Comunicación Radiofónica por la Universidad Pontificia de Salamanca en ‘Eastwood. Desde que mi nombre me defiende’ (Fundación José Manuel Lara). Este miércoles, a las 20:00 horas, lo presenta en el Aula de Cultura de El Norte, patrocinada por CaixaBank con el apoyo de la Junta de Castilla y León en una sesión que se celebrará en el Museo Patio Herreriano. «Eastwood nunca volvió a España; es algo que no deja de sorprenderme», expresa el autor.

-¿Por qué puso el foco en este actor?

–Las aventuras de Eastwood en España son como una mina abandonada, teniendo en cuenta que sin aquella azarosa peripecia no habría tenido la oportunidad de ser lo que es hoy, pues debe su fama a esos tres rodajes en nuestro país en los años sesenta.

-¿Por qué vino a España?

–Aceptó una oferta de Sergio Leone después de que este no lo quisiera porque era una opción de descarte, pero no había dinero para pagar a actores que ansiaba, como Charles Bronson, Henry Fonda... así que acaba aceptando Eastwood el papel y en abril del 1964 se presenta en Madrid para rodar ‘Por un puñado de dólares’. La producción es caótica y amenaza con irse del rodaje porque no le pagan ni las dietas. Sin embargo, después la película arrasa en taquilla. En España tardó en estrenarse un año más. Ízaro Films la compró por 350.00 pesetas de la época y todavía debe de estar ganando dinero con ella.

-¿De qué le defiende el nombre a Eastwood, como reza el título?

–Es una historia que él suele contar cuando dice que desde que volvió de España a su país se convirtió de repente en Clint Eastwood a pesar de los reproches que le hacían en los ‘castings’ por su bizqueo, la falta de garbo al andar, el balbuceo de las palabras.... dijo eso sobre nuestro país y desde entonces no ha vuelto, al menos públicamente. Y ha viajado a Francia, Italia o Alemania, pero no aquí. Cuando en 2006 el Festival de Cine de Almería le llamó para un homenaje a través de su amigo Eli Wallas, este le dijo: ‘En Almería ya hay agua caliente, no como cuando vinimos nosotros’, pero no acudió. Y en Burgos existe una asociación muy activa en torno al filme ‘El bueno, el feo y el malo’, rodado en la Sierra de la Demanda, donde han recuperado el cementerio que se construyó para la película y han rodado un documental, pero a lo más que ha llegado Eastwood es a mandar una toma diciendo que recuerda aquello. Son 87 años los que tiene, pero hace apenas dos meses ha acudido al Festival de Cannes desde California, casi la misma distancia que hay a Madrid.

-¿Qué supuso España en su carrera?

–Eastwood debe su fama a sus tres rodajes en España, sin ese golpe de fortuna todo habría sido distinto. Aquí encontró su personaje porque él no era así; aquí se forjó el papel de tipo hosco, poco hablador, con ramalazos de humor sombrío... eso se ha ido repitiendo en todas sus películas hasta cuajar en ese modelo de héroe imperturbable, que responde de manera automática ante el peligro. Esas maneras nacen en ‘Por un puñado de dólares’, y son un hallazgo, por eso hay tanta discusión sobre quién crea al personaje, si Leone o Eastwood. Yo pienso que todo eso se debe por una parte al talento, por otra a la fortuna y el resto es trabajo en equipo. Es difícil determinar quién puso tal o cual, eso es producto de un momento y de una gente que colaboraron conjuntamente, lo que pasa es que el rostro, la imagen y la estética son de Eastwood.

-¿Qué le ha cautivado de la biografía del actor?

–Que pese a todo el éxtasis que provoca a su alrededor el mundo de la fama, Eastwood ha apostado por dedicarse básicamente al trabajo. Me llama la atención su capacidad de aprender y de seguir interesado por todo lo que rodea a su profesión.

-¿Le prefiere como actor o como director?

–El cine, como decía Alfred Hitchcock, son 400 butacas que llenar. Ahora se le valora mucho como director, pero a mí me parece que ha procurado al cine grandes momentos también como actor. El cine es básicamente huida, divertimento, y en ambos papeles lo hace bien. Como director tiene películas memorables como ‘Sin perdón’, ‘Banderas de nuestros padres’, ‘Cartas desde Iwo Jima’ o ‘El fuera de la ley’.

-¿Hay algún actor español que le sugiera maneras de Clint Eastwood?

–No, ninguno. Igual que no hay nadie en EE UU que se parezca a Curro Romero.

-¿Cómo definiría su ideología?

–Es un anarquista conservador, un anarquista de derechas en el sentido americano del término, alguien que defiende con apasionamiento la libertad pero luego esgrime una serie de valores que identifica con su patria, con las oportunidades, el sueño americano, esa posibilidad –que es mentira– de que aquel que trabaja será recompensado con bienes suficientes por su esfuerzo.

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