Clint Eastwood forjó su propia leyenda en España

Francisco Reyero posa con su libro en el salón de actos del Museo Patio Herreriano. / G. Villamil

El periodista Francisco Reyero habló sobre el paso lacónico y esquivo del actor americano por nuestro país, en el último Aula de Cultura de la temporada

MARÍA DE LARAValladolid

La década de 1960 son los años en los que EE UU y la Unión Soviética se encontraban en plena Guerra Fría, la Crisis de los Misiles de Cuba ponía en alerta a todo el mundo y la carrera espacial llevaba al primer ser humano a la Luna. Al inicio de este periodo el corazón de Europa se dividía con la construcción del Muro de Berlín y los asesinatos de John F. Kennedy y de Martin Luther King ocupaban titulares en los medios de comunicación. Pero también fue tiempo para el movimiento hippie y la ‘beatlemanía’, mientras que en España la dictadura de Franco no daba señales de fragilidad, pero sí que se veía un crecimiento económico. En toda esta vorágine de acontecimientos Clint Eastwood, que aún no era conocido, estaba forjando sin saberlo su propia leyenda en rodajes western con el director italiano Sergio Leone.

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«España fue determinante para que Eastwood se convirtiera en lo que es», dijo Francisco Reyero (Puerta de la Carne, Sevilla, 1971), en el Aula de Cultura, patrocinada por Caixa Bank, con el apoyo de la Junta de Castilla y León, que ayer protagonizó y en el que presentó su último libro, ‘Eastwood. Desde que mi nombre me define’ (Fundación José Manuel Lara), donde el periodista indaga en los inicios cinematográficos del actor estadounidense. La charla comenzó de forma diferente a las habituales, las luces se apagaron y en una pantalla aparecieron imágenes de ‘La muerte tenía un precio’, con la música característica de las películas del oeste.

‘Por un puñado de dólares’ (1964), ‘La muerte tenía un precio’ (1965) y ‘El bueno, el feo y el malo’ (1966), son los tres títulos que utiliza el autor sevillano como argumento para apoyar su afirmación referente a la importancia de nuestro país en la figura del actor americano, aserción que también apuntaba el título del encuentro, ‘Clint Eastwood nació en España’, pues el que hoy es uno de los iconos de Hollywood realmente nació en San Francisco, pero todas las facetas de su personaje se originaron en España. «Eastwood se vio obligado a aceptar esta oferta de locos italianos por dos razones, una porque en su país no le conocía nadie -y ya tenía 33 años-, y la segunda por motivos de líos extramatrimoniales que el actor tenía con una compañera de trabajo en la serie que éste estaba rodando en EE UU», contó Reyero en el salón de actos de Museo Patio Herreriano.

La charla transcurrió a ritmo de anécdotas, tal y como el periodista plasma en su libro, en el que dibuja el ambiente de la España en la que trabajó Eastwood. Un país donde «se sorprendían de la rigurosidad diaria con la que los actores se cambiaban de calzoncillos», relató Reyero. Esto sucedió en Cavarrubias, localidad burgalesa. Y es que Burgos fue uno de los escenarios donde el actor y director estadounidense se forjó en la industria, sobre todo en su tercer rodaje con Leone, allí se convirtió en ‘el bueno’, no en el feo ni en el malo, y la última parte de la película demuestra que «el oeste americano está en Burgos, algo que solo es capaz de conseguir el cien», subrayó el protagonista del encuentro.

Unos rodajes caóticos donde cada actor y figurante, así como el director y los técnicos hablaba idioma diferente, y en los que la financiación era dudosa, pero que de forma inconsciente impulsaron a Clint Eastwood a ser la estrella de cine que es hoy, a pesar de que el interprete americano «nunca regresó a nuestro país y no se muy bien por qué, porque él habla muy bien de España», reveló Reyero.

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