Carme Chaparro: «En mi novela clavo banderillas a todo el mundo»

La periodista Carme Chaparro posa con su novela en el Palacio Real. /Ramón Gómez
La periodista Carme Chaparro posa con su novela en el Palacio Real. / Ramón Gómez

La periodista ha presentado su primera novela 'No soy un monstruo' en el Aula Cultural de El Norte de Castilla

SAMUEL REGUEIRAValladolid

La periodista Carme Chaparro ha paticipado en el Aula de Cultura de El Norte de Castilla para desgranar las claves de su exitoso debut literario y ahondar en los argumentos que dan pie a su novela 'No soy un monstruo'. «En mi novela clavo banderillas a todo el mundo: periodistas, policías... Pero son profesionales que, como los médicos, tienen que saber cómo contenerse cuando les toca trabajar con algo terrible, y no se dejan llevar por sus sentimientos. Portan una carga emocional tremenda que luego se llevan a casa, porque su profesionalidad les obliga a controlarla. Pero sin ella no se entienden sus decisiones», ha asegurado sobre un libro que tardó en decidirse a escribir, rechazando antes numerosas ofertas para sumarse al mercado editorial.

«Durante mucho tiempo se me propuso que me sumara a cada boom editorial del momento: novela histórica, novela humorística, novela feminista... En ocasiones hasta me llegaron a proponer la documentación y un experto para que me ayudase. Yo tenía claro que no iba a escribir aquello que fuera por encargo», ha apuntado, inquirida en ese momento por la aparición de no pocos presentadores que se han ido sumando a las estanterías. Sandra Barneda, Mónica Carrillo,... «También presentadores como Máxim Huerta o Christian Gálvez. Pero también encuentro un cierto prejuicio hacia nosotras que no existe con periodistas de radio o prensa escrita, ni siquiera con otros gremios, caso de los abogados», ha señalado en su exposición.

Preguntada por el procés, algo que tanto ocupa a los periodistas y preocupa a la sociedad, Carme Chaparro no ha dudado en lamentar el devenir de los acontecimientos en Cataluña. «Soy la cabeza y ojos que transmiten el trabajo de cientos de compañeros, y mi obligación es que no se note lo que pienso en lo social, lo político o lo religioso. Pero sí me da pena, como catalana que vive en Madrid, ver que a nivel ciudadanía hemos olvidado decirles que les queremos y queremos que se queden. España es un país maravilloso por su multiculturalidad y quizá el problema con Cataluña es que nos ha faltado cariño. Es una reflexión más emocional que política, pero el nacionalismo es un juego de emociones», ha comentado.

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