El médico poeta firma Mata y es verdad

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Javier Bergia y Begoña Olavide, en plena actuación en el Palacio Real. / Henar Sastre

  • Begoña Olavide y Javier Bergia presentan ‘Burlesco’, versiones melódicas de clásicas letrillas satíricas, en el Aula de Cultura de El Norte

Entre las delicias de los ludolingüistas siempre destacan los «aptónimos», aquellos nombres con apellidos directamente vinculados a la profesión que uno termina ejerciendo, y que relucen con dos de nuestros últimos ministros de Sanidad (Ana Mato y Dolors Montserrat), uno de Economía (Guindos), o músicos que se apellidan Sordo y jefes de bombero cuyo padre les legó el Fuentes al lado del nombre de pila. El origen de este fenómeno lo data Màrius Serra en una anécdota burlesca en torno a Bretón de los Herreros y su vecino, el doctor Pere Mata i Fontanet. El médico, harto de que las compañías bohemias del poeta lo despertaran a altas horas de la noche, instaló en su puerta una placa pasivo-agresiva con el ripio «No vive en esta mansión / Ningún poeta bretón». De los Herreros contestó, naturalmente, con pasquines que recogían versos más logrados: «Vive en esta vecindad/cierto médico poeta/que al final de la receta/ firma Mata y es verdad».

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  • Begoña Olavide y Javier Bergia ponen música a los versos en el Aula de Cultura

Este delicioso sentido del humor, a ratos malicioso y a ratos simplemente juguetón con el lenguaje, es sin duda el protagonista de ‘Burlesco’, el nuevo trabajo de Javier Bergia y Begoña Olavide, que pone música a distintos trabajos críticos, humorísticos y satíricos en verso, con la guitarra mandolín de él y el salterio de ella, tres años después de su más serio ‘De un tiempo a esta tarde’. Los dos músicos presentaron ayer este disco en el Palacio Real de San Pablo, en un evento enmarcado dentro del Aula de Cultura que organiza El Norte de Castilla con el patrocinio de Caixabank y la colaboración de la Junta de Castilla y León.

Fernando Conde fue el encargado de presentar a este tándem de artistas, a los que el Aula ya tuvo en Las Francesas en noviembre de 2015, y de quienes destacó su «especial relación con la Literatura». Briega, por su parte, agradeció «la gentileza de haber sido de nuevo invitados», y presentó su trabajo como «la puesta en largo de grandes poetas españoles que cultivaron el género de la sátira y la burla», siguiendo, citó, la máxima aristotélica que reza que «el hombre es el único animal que ríe».

El recital arrancó con la ‘Rosa del reloj’, de Valle-Inclán, al que los músicos regresaron cerca del final con el soneto en alejandrinos ‘Rosa del Sol’. Siguió ‘Mucho faz el dinero’, de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, «enxiemplo» incluido en el ‘Libro del buen amor’ y entonado, como no podía ser de otra manera, en castellano antiguo. Tras él, uno de los tres textos de Quevedo que componen el disco, el primero, ‘Con su pan se lo coma’, que acompaña, en ‘Burlesco’; a ‘La pobreza y el dinero’ o ‘Solamente un dar me agrada’, melodía de cierre del álbum.

Otros temas vinculados, de una u otra manera, al autor de ‘Los sueños’ presentes en este trabajo musical, son ‘Más tenéis que una galleta’, una relativamente desconocida obra de Sebastián de Horozco motejando a un narigudo, que recuerda al soneto ‘A una nariz’ de Quevedo, nacido, casualmente, el año de la muerte de Horozco. El dueño de aquella nariz «superlativa», Luis de Góngora, también aparece en ‘Burlesco’, con su décima contra las costumbres ‘Y digan que yo lo digo’.

El recital también incluyó piezas del disco anterior, como ‘Por tu puerta’, de Miguel Hernández, o tres décimas de ‘La vida y la muerte’, de Calderón de la Barca, así como poemas árabes medievales anónimos y de Abú l-Asbag Ibn Arqam de Guadix. A su vez, hubo hueco para un homenaje a Zorrilla y su poema sobre la fama de ‘Don Juan Tenorio’.

Pero sin duda, entre los temas que más entusiasmaron al público destacó, precisamente, uno del travieso de Bretón de los Herreros, ‘Me casaría contigo’. Este no supone la única aportación del «poeta bretón» a ‘Burlesco’, pues el disco además ostenta el tema ‘Dios me libre y me defienda’, la melodía de mayor duración del álbum. Los espectadores del Aula de Cultura aplaudieron y corearon, además, en la simpática ‘’Tres cosas me tienen preso’, de Baltasar de Alcázar, y la más punzante ‘Es un grande majadero’, de José Iglesias de la Casa.