Iván Vélez. El Norte
Iván Vélez. El Norte

«La leyenda negra se sustenta en falsedades y afecta al desapego por nuestra historia»

  • Iván Vélez, autor de ‘El mito de Cortés’, disertará el jueves a las 20:00 horas en el Aula de Cultura sobre el personaje histórico y las leyendas en torno a su figura

Iván Vélez (Cuenca, 1972) es arquitecto, investigador asociado de la Fundación Gustavo Bueno y su atracción por la historia le ha llevado a publicar libros como ‘Agua, máquinas y hombres en la España preindustrial’ y ‘Sobre la leyenda negra’. Este jueves acude al Aula de Cultura de El Norte de Castilla en una sesión patrocinada por Caixabank y con la colaboración de la Junta de Castilla y León para presentar el libro ‘El mito de Cortés’ (Ediciones Encuentro), en el que aborda la figura del conquistador español a partir de las visiones que de él se han difundido a lo largo de los siglos, desde las que ofrecieron sus contemporáneos hasta las que siguen presentes en la actualidad y que «injustamente», deplora, «suelen ser utilizadas para apuntalar las falsedades sobre la leyenda negra española». Estará acompañado en la conferencia que tendrá lugar a las 20:00 horas en el Museo Patio Herreriano por Carmen Martínez, profesora de Historia de América de la Universidad de Valladolid.

–Considera que la figura de Cortés ha pasado a lo largo de cinco siglos de héroe universal a icono de la leyenda negra.

–En el libro abordo cómo se ha transformado la imagen de Hernán Cortés y ha sido interpretada por cada generación de españoles e hispanoamericanos a lo largo de los siglos. Y cómo de ser un conquistador de México, un héroe nacional, su figura ha pasado a ser distorsionada por los efectos de la leyenda negra española. El arco que describiría su imagen sería ese, de la pompa de ser un héroe a ser tenido como un genocida.

–¿En qué ámbitos observa esa percepción de su huella histórica?

–La imagen de un Cortés asesino y sanguinario está más asentada popularmente que en el ámbito académico. En general el imperio español es visto más negativamente desde ambientes populares que desde el mundo de la investigación y la universidad, donde se manejan documentos históricos que llevan a tener una visión mucho más matizada. Así, se sabe que España construyó un imperio civilizador o generador porque las poblaciones indígenas fueron integradas en el imperio, no exterminadas. En los imperios inglés y holandés sí se produjo una depredación de recursos y de población.

–¿Qué aspectos alimentan el mito de Cortés?

–En el libro hago el recorrido histórico que ha tenido su figura y analizo lo que llamo mitos cortesianos. Por ejemplo, un mito asentado es el de que quemó sus naves. Cuando en mi obra reconstruyo lo que ocurrió en Veracruz, demuestro acudiendo a diversas fuentes que no fue así. También desmonto la idea del Cortés cruel, explicando por qué las acciones que, en efecto, fueron sangrientas, se llevaron a cabo. Así, explico cómo la matanza de Cholula fue un ataque preventivo de Cortés ante los que querían acabar con él y con su tropa, pues había indicios de que iban a ser masacrados por los cholultecas; otro mito cortesiano es el de Cortés evangelizador, y analizo cómo utilizó la religión para integrar a las sociedades con las que trabó contacto, ese era el modo de asimilarse a la monarquía española.

–Ha comparado a Cortés con otros héroes míticos.

–Creo que guarda semejanzas con Alejandro Magno por cómo abordaron ambos la integración de las sociedades conquistadas y el impulso del mestizaje. Encuentro analogías entre lo que hace Alejandro en la batalla de Gaugamela y el comportamiento de Cortés en la de Otumba. También dedico un capítulo a las reliquias de Cortés, a cómo sus huesos han visitado muchas tumbas y han sido reivindicados por determinados grupos. En la revolución mexicana intentaron exhumar sus restos y quemarlos. Está enterrado en la iglesia del hospital de Jesús, que él fundó en Ciudad de México, y es curioso que, tanto en pinturas como en esculturas, la figura de Cortés en México está desaparecida de la vía pública por esa iconoclastia hacia lo español de algunos sectores. Entre mis fuentes que dejan bien parado a Cortés figuran historiadores mexicanos, como José Luis Martínez, Juan Miralles, Carlos Pereira o Vasconcelos, además del británico Hugh Thomas. Y por parte española, Salvador de Madariaga.

–¿Qué le atrajo de la figura de Hernán Cortés?

–Encarna como pocos la idea en la que se cruzan las visiones del imperio español marcadas por la leyenda negra y yo tengo interés en desmontarla.

–¿A qué denomina leyenda negra y cuál es su origen?

–Consiste en la puesta en marcha de una metodología que tiende a exagerar los aspectos negativos del imperio español (inherentes a cualquier imperio) y a infravalorar sus logros, que son la integración de las sociedades preexistentes y no su exterminio. Eso tiene como consecuencia el desprecio a la historia de España y la idea de nación española. El origen de la leyenda negra puede rastrearse en Italia en el siglo XV, y luego la van asumiendo todos los enemigos históricos del imperio español; de Italia pasó a los Países Bajos y luego a Inglaterra y a Francia.

–¿Qué aspectos la alimentan?

–El problema no es la fabricación de hechos falsos por parte de los enemigos, sino que los propios españoles han asumido la leyenda negra sustentada en hechos falsos gracias a un enorme desconocimiento e ignorancia de su propia historia. Y eso tiene efecto en el día a día y en el desapego hacia nuestra historia. Los iconos que la alimentan son el fanatismo religioso, la Inquisición, la codicia y la violencia, y en el caso de América converge todo eso porque está la imposición religiosa y la codicia por los bienes.

–¿La leyenda negra de España sigue calando en la opinión pública cinco siglos después?

–Sin duda, se plasma en el día a día por el desprecio de los españoles hacia su propia historia; se ha asumido que hubo genocidio cuando no lo hubo. Eso se traduce en un complejo que hay que combatir dialécticamente, refutando los pseudoargumentos; y con el apoyo de los medios de comunicación, aunque es una lucha a largo plazo. La leyenda negra está muy implantada y habría que hacer planes de rehabilitación de personajes no gratuitamente, sino para dejarlos en su justo término.