El Norte de Castilla

«Echo de menos en España la reflexión como país»

«Echo de menos en España la reflexión como país»

  • Sergio del Molino rastrea en el trauma de los territorios lastrados por la despoblación del medio rural

La España habitada frente a la asentada en el desierto poblacional. Desde la esquina literaria del ensayo Sergio del Molino (Madrid, 1979) ha esbozado una cartografía en ‘La España vacía’ (Turner), su último libro, galardonado ayer por el Gremio de Libreros de Madrid como el mejor del año en la categoría de no ficción. Del Molino acudió a la sala Delibes del Teatro Calderón, donde protagonizó el Aula de Cultura, patrocinada por CaixaBank con la colaboración de la Junta de Castilla y León, para hacer balance de su viaje literario por los territorios más deshabitados. «En los pueblos hay una España vacía físicamente, con interés etnográfico, pero en las ciudades existe también otra España abstracta mentalmente, la de los emigrantes del éxodo rural, que persiste de forma fantasmal».

Además de las razones históricas que esgrime remontándose a la Edad Media, el escritor fija en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado el origen del «gran trauma» que supuso el desplazamiento masivo del campo a la ciudad. «El régimen de Franco impulsó una industrialización salvaje para acelerar la economía y eso precipitó de manera irremediable el éxodo poblacional, convirtiendo el declive demográfico de buena parte de la España del interior en algo estructural».

‘Malas influencias’ y ‘Soldados en el jardín de la paz’ son algunas de las obras de este periodista que en su ensayo –«una propuesta para polemizar– alerta del desarraigo de esa España vacía que se va transmitiendo de una generación a otra. «He rastreado a través de la literatura y del cine ese sentimiento de haber crecido en un lugar y tener la conciencia de que tus padres o abuelos han vivido en dos sitios a la vez, que su cuerpo estaba en la ciudad pero su mente permanecía en otro lugar y se funcionaba con esos parámetros».

Considera que España ha perdido su relato como nación. «Los países –sostiene– son construcciones míticas y la del nuestro estaba desacreditada por el uso que hizo de ella el franquismo, lo que ha hecho que muchos escritores no escriban sobre España;yo echo de menos la reflexión como país». Sobre la pretensión de resucitar los pueblos intentando poner coto a la despoblación, se mostró pesimista. «Es muy difícil volver al campo, es impensable que la situación cambie; no depende ni de España ni de Europa; las políticas contra la despoblación solo son parches», opinó. No faltó la alusión a Miguel Delibes, «el gran narrador del éxodo rural; él fue de los pocos que se dieron cuenta de lo que estaba pasando, de que asistíamos a la extinción del mundo del campo y la noveló».

La huella carlista en el mundo rural, la España negra que magnifica su arraigo en el campo con crímenes como el de Fago o Puerto Hurraco, y la imagen árida y decadente del paisaje de la meseta, «difundida por el prestigio intelectual que tiene la actitud de desprecio en nuestro país», fueron otros temas con los que llenó de contenido su reflexión sobre la España vacía.