El Norte de Castilla

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Desde la izquierda Sushma K. Bahl, Berta Cano, Guillermo Rodríguez y Carlos Aganzo. / Ricardo Otazo

Guillermo Rodríguez tiende el puente entre España y la obra de Ramanujan

  • El director de la Casa de la India presenta su libro sobre el erudito indio en el Aula de Cultura

No es muy conocido en España aún, pero A. K. Ramanujan presentó en las universidades americanas la cultura indostánica en los años sesenta y de allí se irradió a Occidente. De este filólogo, antropólogo, folklorista y poeta habló ayer Guillermo Rodríguez, director de la Casa de la India, en el Aula de Cultura de El Norte. El filólogo vallisoletano presentó su libro ‘When Mirrors are Windows: AView of A. K. Ramanujan’s Poetics’ (Cuando los espejos son ventanas: Una mirada a la poética de A. K. Ramanujan) en una nueva sesión que se celebró en el Aula Triste del Palacio de Santa Cruz, con patrocinio de CaixaBank y la colaboración de la Junta de Castilla y León.

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  • El director de la Casa de la India en el Aula de Cultura de El Norte de Castilla

Guillermo Rodríguez fue presentado por Berta Cano, la directora del Departamento de Filología Inglesa de la UVA. Cano destacó el origen del volumen que presentaban, un encuentro casual con la poesía de este autor en una librería india. También les acompañaba Carlos Aganzo, director de El Norte de Castilla, y la escritora india Sushma K. Bahl. Precisamente fue ella la que interpeló a Rodríguez sobre su investigación, sobre su acercamiento a un hombre «tan polifacético y en el que se unen dos mundos tan contrapuestos como son Oriente y Occidente».

Guillermo Rodríguez destacó esto último. «Toda la obra de Ramanujan lleva la contraria a quienes hablan del choque de culturas, ese discurso de que no hay vasos comunicantes. Él lo hizo a través de la poesía, todo su trabajo se condensa en la palabra. Además, todos tenemos un poco de responsabilidad en combatir los prejuicios. Él nos dice que todos tenemos la capacidad para mirar la realidad de otra manera, por encima de lo material, y que todos podemos hacerlo de una forma creativa, aunque son los poetas los especialistas en lograr esa belleza de la palabra. Me atrajo su condición de conector de mundos, decía que se sentía como el guion, que no estaba ni en un lado ni en el otro de la palabra».

El autor de este estudio recordó las diferentes vías de investigación nuevas que abrió en su país: «Estudió la tradición oral, se interesó por el discurso narrativo de las mujeres en los años cuarenta, indagó en las lenguas dravídicas y estudió la poesía clásica tamil». Rodríguez quiere ser como él, «un conector». Su poesía está marcada tanto por la tradición india como por la contemporaneidad vivida en Estados Unidos. Tanto Sushma como Aganzo leyeron varios poemas de Ramanujan. Todos recomendaron un clásico del escritor indio que murió en Chicago, ‘300 versiones del Ramayana’, que levantó ampollas en la India porque cambió la relación entre los protagonistas, les convirtió en hermanos cuando en la versión oficial son matrimonio. «Él había recogido muchas formas de contar esa historia en toda la India y los hinduistas más conservadores lo tacharon de herejía. Ramanujan jugaba con la metáfora de espejos y ventanas, todo puede verse de muchas maneras».