Timo Herrmann y Ernesto Monsalve.
Timo Herrmann y Ernesto Monsalve. / El Norte

Ernesto Monsalve desmiente la enemistad entre Mozart y Salieri

  • Anuncia el «estreno mundial» hoy en el Aula de Cultura de la cantata de ambos autores descubierta por Timo Herrmann

El director de orquesta y musicólogo alemán Timo Herrmann halló en enero en el Museo Checo de la Música de Praga la famosa ‘Cantata K477a’, que se creía perdida desde 1785. La partitura titulada ‘Per la ricuperata di Ophelia’ está dedicada a la soprano Nancy Storace y la firmaron Mozart y Salieri junto a un autor desconocido, Cornetti, lo que pone en cuestión la idea extendida sobre la animadversión que dominó la relación entre ambos compositores.

A este hallazgo y su repercusión está dedicada el Aula de Cultura de El Norte de Castilla que se celebra mañana en la capilla del Museo de San Joaquín y Santa Ana. La sesión, patrocinada por Caixabank y que cuenta con la colaboración de la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Valladolid, la Diputación Provincial y la Fundación M, ofrece la interpretación de la pieza con Sara María Rodríguez como soprano y Ernesto Monsalve al clave, una breve representación teatral de ‘Amadeus’ a cargo de Arcón de Olid y un diálogo entre Timo Herrmann y Ernesto Monsalve.

Herrmann ha elaborado una edición crítica de la ‘Cantata K477a’ para la Fundación Mozarteum de Salzburgo. «El estreno de la partitura tuvo lugar en la casa natal del compositor en febrero a puerta cerrada, en una sesión para musicólogos e invitados, y ahora Valladolid acoge el estreno mundial abierto al público de esta pieza que musicalmente en el sentido artístico más estricto no tiene un valor extraordinario, no es obra cumbre de Mozart ni de Salieri, pero tiene valor en el aspecto histórico e historiográfico», alega Monsalve, también director de la Joven Orquesta Sinfónica de Valladolid (JOSVA), tan satisfecho «del estreno mundial abierto de la ‘Cantata k477a’ en Valladolid como de la contribución de esta obra para rehabilitar la figura de Salieri. Es todo un honor que el Museo de San Joaquín y Santa Ana acoja este acontecimiento».

En su opinión, la autoría compartida de la pieza es una prueba «fehaciente de que la relación entre Mozart y Salieri no era como nos ha llegado a través de las novelas, películas y obras de teatro, una enemistad falsa, una leyenda, sino que eran dos personajes importantes de la Viena del siglo XVIII que tuvieron la oportunidad de colaborar juntos». La letra de esta cantata fue escrita por Lorenzo Da Ponte, escritor de cabecera cumbre de las óperas del momento. «Se juntaron tres nombres –aduce– que conformaban un triángulo muy importante».

Para Monsalve, el hallazgo de Herrmann desmonta la visión de esta mala relación entre ambos compositores plasmada en obras como el libro ‘Mozart y Salieri’, de Pushkin; ‘Amadeus’, del dramaturgo Peter Shaffer y la película del mismo título dirigida por Milos Forman.

Confiesa el director vallisoletano que desde la infancia la figura de Salieri no ha dejado de fascinarle. «Según la leyenda, Salieri sentía envidia por Mozart, se intentó adueñar de su ‘Réquiem’ y se le acusó de su muerte; estoy preparando el doctorado sobre su figura y al investigar sobre su vida y obra he comprobado que Salieri es un personaje histórico que por múltiples razones ha quedado más apagado que otros compositores célebres de ese periodo como Haydn o Schubert pese a contar con un legado musical riquísimo con más de mil obras. El director Riccardo Muti o Cecilia Bartoli pelean también por reflotar la figura de Salieri como un personaje histórico, una voluntad a la que me sumo». Para Monsalve, en cierta manera hablar de Mozart y Salieri supone como hacerlo, dice «de Messi y de Ronaldo, dos personajes que todo el mundo tiene como ídolos de esa rama profesional. Y sobre eso y su legado vamos a dialogar en el Aula de Cultura», avanza.

Otro de los aspectos que destaca de la celebración de esta sesión es el escenario, el Museo de San Joaquín y Santa Ana, un centro que se trata de revitalizar después de que hace unos meses estuviera a punto de echar el cierre. «Es importante que demos valor a lo que tenemos en Valladolid y que luzcamos y presumamos de lo que tenemos cuando viene gente de fuera. Los Goyas colgados en esa capilla lo convierten un espacio del que merece la pena presumir. Además, Timo es un apasionado de Goya, así que cuando le contamos dónde se iba a celebrar el acto le emocionó mucho», cuenta Monsalve.