El Norte de Castilla

vídeo

Juan Tomé y Cruz Ibarra bailan ante un maniquí de Newton.

/ Gabriel Villamil

Newton marca
el ritmo de tangos y pasodobles

  • Juan Tomé y Cruz Ibarra mostraron principios de la física a través del baile en una sesión del Aula de Cultura en el Museo de la Ciencia

Clases de baile impartidas según los ‘Principios matemáticos de la filosofía natural de Isaac Newton’, conocer aspectos de la física con música, bien con piezas de vals, merengue o rock and roll. Esa fue la propuesta que ayer se encargaron de poner en escena Juan Tomé y Cruz Ibarra en el Aula de Cultura de El Norte de Castilla, patrocinada por CaixaBank con el apoyo de la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Valladolid y la colaboración del Museo de la Ciencia.

El auditorio del museo acogió el espectáculo ‘Un baile a tres: Newton, mi pareja y yo’, la propuesta escenificada de Juan Tomé, catedrático de Física y Química, profesor jubilado que ha tenido su último destino en Jarandilla de la Vera (Cáceres) y es un fiel seguidor de las tendencias divulgativas que apuestan por acercar la ciencia y el conocimiento al público a través de propuestas que van más allá del aspecto académico. Ayer desmenuzó coreografías y pases para demostrar que el tango es equilibrio, que en los valses los compases se basan en el balanceo del péndulo, al ritmo que marcan sus extremos. Impartió la clase junto a su esposa, Cruz Ibarra, directora de la Escuela de Baile Plantagenet de Plasencia (Cáceres), experta en bailes de salón y ritmos latinos. Y no faltó una cabeza de Newton sobre un maniquí que en ocasiones se animaba a bailar.

Ambos artistas ofrecieron un repertorio de bailes y coreografías con los que demostraron que la armonía tiene una base matemática y que las canciones, además de melodías y letras que remueven emociones, dan lugar a movimientos del cuerpo que esconden principios físicos más digeribles sobre un escenario que dentro de un laboratorio.

Suena en la sala un pasodoble y el profesor artista explica sobre el escenario cómo abordarlo. «Contamos la música de cuatro a cuatro y el uno se lleva los acentos fuertes del compás, y lo bailamos de forma que el movimiento más importante sea el del acento». Del ritmo cadencioso del pasodoble pasa a las esperas del tango. «La física del tango es la del equilibrio de los cuerpos, la primera ley de Newton; podemos hacer ganchos con nuestros cuerpos que no caeremos mientras cada uno mantenga su equilibrio, ese es el secreto de que este baile funcione».

Echando mano de un péndulo muestra la relación de los compases del vals con el balanceo de un péndulo simple. «Al ritmo del vals puedes contar uno, dos, tres, marcando los extremos del péndulo». De ahí al merengue y de nuevo al pasodoble para recalar en el rock and roll y relacionarlo con el péndulo elástico y los muelles. «Un bailarín tiene los muelles en los pies», sostiene mientras muestra un péndulo elástico del que cuelga una figura que varía sus movimientos en función de donde se coloque el peso de la masa.

«Newton es farragoso y hay que explicarlo», decía Juan Tomé, mientras leía alguno de sus principios para traducirlos después en movimientos de baile. «Un físico investiga consultando bibliografía». A ella recurrió por ejemplo para explicar la gravedad, la caída libre y los lanzamientos aplicándolos a los movimientos del rock and roll.

En el espectáculo está también presente el mundo de la cosmología, otro ámbito de divulgación en el que ha trabajado Tomé. «Mi intención es conseguir que lo esencial de algunas cuestiones cosmológicas se pueda explicar a través del baile, con aspectos como la idea de que el Universo está en desequilibrio termodinámico. Esto, dicho así parece complicado pero significa que en el Universo hay objetos calientes en un entorno muy frío. Y del hecho de que haya objetos calientes en un entorno frío se derivan consecuencias importantísimas, como por ejemplo que la vida sea posible», señala cuando razona sobre la importancia de divulgar más allá del laboratorio y aplica movimientos de baile en pareja para asimilarlos a los de los planetas y satélites que giran sin parar intercambiando movimientos, como hacen Juan Tomé y su pareja Cruz Ibarra cuando sacan la física a la pista de baile .