El Norte de Castilla

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Julio Alfaro y Rafael Santandreu, ante el Museo de la Ciencia. / Henar Sastre

Santandreu y Alfaro exponen su hoja de ruta para ser feliz

  • El Aula de Cultura acogió el debate de los autores de 'Ser feliz en Alaska' y 'Mateo y su camino a la felicidad'

¿Qué nos impide ser felices?, ¿cómo es posible hacer efectivo el ‘carpe diem’ que invita a disfrutar la vida? Rafael Santandreu y Julio Alfaro son exploradores habituales del territorio de la felicidad. Por ese paraje del alma transitan arrastrando gente deseosa de escucharles, como la que ayer prácticamente llenó el salón de actos del Museo de la Ciencia de Valladolid, en una sesión del Aula de Cultura patrocinada por CaixaBank con el apoyo de la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Valladolid. Rafael Santandreu, defensor de la psicología cognitiva, y Julio Alfaro, partidario de técnicas vinculadas a la espiritualidad, están convencidos de que la dicha tiene su método y ayer impartieron una clase de capacitación para ello en un debate moderado por Eloy de la Pisa, jefe web de El Norte de Castilla.

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En el camino a la plenitud por el que aconseja transitar, Santandreu mira a Charles Darwin. «Después de todos los viajes que había realizado descubrió que el estado natural del ser humano es la felicidad», resume tras advertir que «estamos más que nunca cargados de necesidades inventadas». Contó cómo con 25 años estaba neurótico perdido, «me quejaba de todo, de vivir en Barcelona, de traducir libros del inglés... hasta de mi novia». Su forma de abordar la vida cambió al interiorizar una frase de Epicteto, filósofo grecorromano de la escuela estoica que vivió en el siglo I. «Su pensamiento se basaba en que no nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede; la psicología cognitiva nos enseña a tener un diálogo en positivo que aporta fortaleza emocional», apuntó.

La reflexión de Julio Alfaro se dirigió a mostrar que el estado de dicha depende en buena medida de no tener apego por las cosas y aprovechar cada mirada al mundo para sacar partido incluso de las situaciones más penosas, y recordó el ejemplo de Víctor Frankl, psiquiatra austríaco que sobrevivió al horror de varios campos de concentración nazis. «Aprendió que incluso en las circunstancias más trágicas podía hallar una oportunidad para ser feliz apreciando pequeños detalles», señaló el economista y terapeuta riojano, que habló del silencio como una herramienta para romper con el diálogo neurótico discursivo que da primacía a los pensamientos negativos. Por ello considera imprescindible tener una vida interior fértil.

Admite el psicólogo catalán que el modelo de vida actual no es el más idóneo para alcanzar la plenitud en la medida en que nos exige «ir al doble de velocidad de la normal y es importante que nos detengamos para apreciar la belleza que hay a nuestro alrededor. Nos estamos volviendo locos con tanta exigencia», advirtió.

Otro de los obstáculos que observa Santandreu en ese sendero que lleva al disfrute del momento es la manía de querer tener razón a toda costa y el desprecio por conocer las razones del otro. «No se lo van a creer, pero me he hecho votante del PP últimamente», dijo. Y las risas surgieron de las butacas. «Y también soy simpatizante y votante del PSOE», añadió. «Yde Podemos, y de IU, y del PNV... Creo que el jueguecito de querer tener razón es uno de los más estúpidos y de los que más nos perjudica; y si no, mirad las comidas familiares, la que se arma por querer tener razón». De su diccionario particular ha eliminado el verbo despachar. «Despachar temas –arguye– significa sacarse de encima las cosas del día a día y eso es fatal, porque la felicidad está en el presente». Sustenta esta reflexión en el budismo zen y su propuesta del wadi sabi, «basada en apreciar cada paso que damos en nuestra vida, en prestar amor, apreciación; eso va a hacer que ralenticemos y nos coloquemos a la velocidad del ser humano».

Julio Alfaro contó reflexiones que ha plasmado en su libro ‘Mateo y su camino a la felicidad’. Así, propone abordar la causa que nos lleva a usar el pensamiento de forma errónea y entre las herramientas que aconseja para lograr la paz espiritual citó el silencio, la meditación y la reflexión. Previno también de que no hay recetas para ser felices porque cada ser humano tiene una historia vital particular, y recordó que su libro sirve para que el lector se haga preguntas y busque respuestas. El recitado de mantras, el yoga, la atención plena y la sensación de fluir con aquello que estemos haciendo en cada momento son algunas de sus propuestas.

«Leed nuestros libros, cuestionadlos y preguntaos cuál es vuestro camino a la felicidad; solo damos ciertas claves, no hay una receta común», esgrimió. Interpelado por un asistente sobre si puede un español en paro y con cargas familiares soñar con la felicidad, Santandreu respondió contando su peripecia familiar: «Éramos cinco hermanos y la escasez, la moneda corriente; nunca tuve cartera para ir al colegio y disponía de dos pantalones que heredaba de mis hermanos. Tuve una infancia acojonante, éramos superfelices, y mis padres también».

Otro asistente pidió una receta en clave política para desatascar desacuerdos entre Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera: «Humildad», dijo rotundo Julio Alfaro. «Con ella entenderían que son más importantes los ciudadanos que sus intereses personales». Los aplausos pusieron fin a una sesión feliz.