'La diversidad amenazada' conciencia con una colección de 94 fotografías

Observan la exposicición, de izquierda a derecha, Inés Rodríguez, Laura Fernández, Óscar Puente, Eduardo Aznar y Esteban Manrique. /Ayto. Valladolid
Observan la exposicición, de izquierda a derecha, Inés Rodríguez, Laura Fernández, Óscar Puente, Eduardo Aznar y Esteban Manrique. / Ayto. Valladolid

El autor Eduardo Aznar 'Okaimal' remarca la importancia del cambio climático y los efectos de la globalización en el Museo de la Ciencia

Clara Rodríguez Miguélez
CLARA RODRÍGUEZ MIGUÉLEZ Valladolid

El Museo de la Ciencia ha inaugurado 'La diversidad amenazada. Naturaleza-hombre-cultura', una exposición de fotografía que mantendrá hasta el 28 de enero. La mirada del viajero y fotógrafo Eduardo Aznar (Bilbao, 1943), que prefiere camuflarse bajo el nombre de Okaimal, descubre a lo largo de 94 imágenes un mundo hecho maravillas que puede perderse por la acción del hombre. La muestra está comisariada por el profesor de investigación del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales Esteban Manrique y producida por la Fundación Telefónica. «Habrá otros planetas, pero nosotros tenemos la responsabilidad de cuidar este», aseguró Okaimal con contundencia en la visita guiada.

A la apertura de la exposición ha acudido el alcalde Óscar Puente, y además de los propios autor y comisario, también han estado presentes la doctora en física Inés Rodríguez Hidalgo como representante del Museo de la Ciencia y Laura Fernández Orgaz como responsable de la Fundación Telefónica.

Ciencia, reflexión y belleza son las tres palabras que ha elegido la directora del museo para compendiar lo que contiene la muestra: a ellas ha añadido conciencia y esperanza. Y es que la era actual ya recibe el nombre de antropoceno, es decir, una etapa de la vida en la Tierra marcada de manera sustancial por la acción del hombre. La colección presenta situaciones humanas en múltiples recovecos del planeta, pero también paisajes que, como revela el fotógrafo, ya han sido destruidos o bombardeados.

Entre espectaculares bellezas naturales como puede ser el desierto de Atacama en Chile o glaciares en formas insólitas, datos como que la atmósfera y los océanos se han calentado entre 0,65ºC y 1,06ºC (entre 1880 y 2012) revelan una realidad alarmante. «El problema es que lo urgente está a menudo reñido con lo importante», asegura Esteban Manrique, que argumenta que invertir en el cuidado de la naturaleza y la diversidad es siempre a largo plazo, pero no por ello menos importante. «Esto no es una crítica, sino una visión de lo que sucede», apostilla, en apoyo a la labor de Eduardo Aznar. Con la globalización se pierde mucha diversidad cada día, las predicciones científicas toman forma real y la agresividad actual de la acción humana acelera la transformación: «No podemos parar el cambio», cuenta el comisario, «pero reduzcamos la velocidad».

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