Ángel Marcos: «Los nuevos fotógrafos no pueden permitir quedarse mudos en su forma de mirar»

Ángel Marcos, ayer en el Teatro Zorrilla, donde hoy recibirá la distinción. /HENAR SASTRE
Ángel Marcos, ayer en el Teatro Zorrilla, donde hoy recibirá la distinción. / HENAR SASTRE

La entrega del Premio Trayectoria Artística a Ángel Marcos tendrá lugar en el Teatro Zorilla a las 19.30 horas

SAMUEL REGUEIRA

La cámara de Ángel Marcos resulta, cuanto menos, singular. A la hora de conversar por teléfono, pese a la distancia -¿focal?-, la exposición a la que se somete el fotógrafo es alta, su velocidad de obturación resulta lenta -se toma su tiempo para ilustrar aquello que quiere dar a conocer- y abre el diafragma a fin de que entre el máximo de luz posible en sus palabras. Su trabajo se ve hoy reconocido con la entrega del premio Trayectoria Artística Provincia de Valladolid, que tendrá lugar a las 19.30 horas en el Teatro Zorrilla.

«Intento pensar que algo habré trabajado para merecer este reconocimiento», afirmó Ángel Marcos; para quien este «grato y bonito» premio se otorga a una carrera de alcance mundial que nace en su propio territorio, en Medina del Campo. Marcos ajusta su ISO hasta los más altos niveles de sensibilidad: «Esta proximidad le hace a uno sentirse querido y tratar de afirmarse en su trabajo», declaró quien, por su parte, devuelve ese sentimiento con «una enorme gratitud hacia esta tierra».

Pero los reconocimientos a una trayectoria parecen tratar de apuntar hacia un final, y Ángel Marcos ve lejano su último revelado: «El premio va mucho en la edad, y aunque esta determina muchas cosas, se refiere sobre todo a la densidad del trabajo, no necesariamente a la calidad», quiso apuntar. Para él, la instantánea que dibuja este galardón no es más que «una especie de temporada de vacaciones en la que finaliza un curso y se espera a que comience el siguiente».

«A partir de ahora planeo cimentarme, exigirme y seguir circulando por esta carretera», aseveró a propósito de lo que le queda por delante. Es recurrente en él utilizar el objetivo en gran angular para ver su propia trayectoria desde la más amplia de las perspectivas: «Siempre me planteo, hasta cuando doy clases, que quizá me encuentre en una retórica desde que empecé a hacer fotos, y a lo mejor lo único que he estado modificando con el paso del tiempo ha sido la forma práctica y el concepto de esa representación». Un lenguaje vertebrado en torno a conceptos como la injusticia, la ausencia, lo acontecido y lo que está por acontecer, los deseos, las necesidades o una especie de protección. Todos ellos, articulados en un lenguaje discursivo (o en una 'literatura', si bien este término le suscita sentimientos contradictorios), pueden dibujar el contexto necesario para que Marcos identifique ese territorio y decida «si hay que reforzarlo o poner punto y aparte».

«Ese descubrimiento es necesario», justifica. «Con una mente despierta y el empeño en tener una actitud positiva ante el conocimiento me doy cuenta de que últimamente he conseguido que este concepto que provoque que la retórica se rompa o se refuerce me resulta interesante». La nitidez con la que ve el futuro compite con la de las imágenes sin apenas granulado: «Me veo constantemente en esa revisión entre abordar lo mismo con diferentes propuestas prácticas y contar lo de siempre una y otra vez, casi literalmente».

Lo que se quiere contar

Como toda fotografía, esta perspectiva contempla varios puntos de vista: «La búsqueda de contexto y de análisis de parte de la obra de uno, de alguna forma, las asegura», sostiene. Dicho de otro modo: el arte genera un resonador que llega a diferentes propuestas (no completamente, pues «no toda fotografía es una obra de arte») va irradiando energías o líneas que conforman ese contexto. , En su caso se basa Ángel Marcos en la crítica y las opiniones de fuera, las cuales «construyen una redondez de la obra que facilita vertebrar ese contexto, el qué quieres contar y cómo lo quieres contar».

Con esa mejor resolución de las cosas pavimenta así el fotógrafo sus caminos mientras permanece deliberadamente ajeno al debate de la construcción de las instantáneas o su espontaneidad, la calidad del dispositivo fotográfico o los aficionados frente a quienes trabajan con una cierta visión de cultura artística. Pero deja una reflexión: «El mundo nunca ha estado tan fotografiado como ahora, y aunque hay mayor asequibilidad en la técnica, los nuevos fotógrafos no pueden permitir quedarse mudos en su forma de mirar». Para pararse a pensarlo, como si estuviéramos congelados en una fotografía.

· La entrega del Premio Trayectoria Artística a Ángel Marcos tendrá lugar en el Teatro Zorrilla a las 19.30 horas

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