«Cyrano ha llegado a mí a su debido tiempo»

José Luis Gil, en uno de los últimos ensayos.
José Luis Gil, en uno de los últimos ensayos. / Lanarizdecyrano
  • José Luis Gil / Actor

  • Reconoce que desde que contaba 12 años tenía al personaje de Rostand en su cabeza, y que pese a haber llovido 50 años llega a su debido tiempo. El viernes protagoniza el estreno nacional en Valladolid

No había cumplido doce años y su olfato ya le había dejado claras dos cosas: que su banda sonora iba a ser rock del duro y que no iba a abandonar los escenarios sin haberse metido una vez en la nariz de Cyrano. Acostumbrado como ha estado casi desde que cambiamos de siglo a vivir entre derramas, José Luis Gil (Zaragoza, 1957) cumplirá un sueño el viernes 21, casi cincuenta años después de imaginarlo por primera vez. Será en Valladolid y como estreno nacional de una gira amplia que pasará también por Almagro.

Experto en lluvias, reales e imaginarias -tal y como anuncia su perfil de Twitter-, el presidente de ésta nuestra comunidad no escala a grandes alturas, pero sí escala solo.

Y escalando poquito a poco, se encuentra a las puertas del papel de su vida. ¿Cierto?

En cierta medida, sí. Aunque suene a examen, no creo que sea tanto. Es un papel que muchos actores pensamos que es una joya dentro de la dramaturgia. Sí es verdad que cuando yo estudiaba arte dramático, empecé muy crío a dedicarme más o menos a esta profesión, una de las cosas que teníamos que interpretar entre los clásicos era alguna escena de Cyrano de Bergerac como hacíamos Shakespeare, Don Juan Tenorio o Lope de Vega.

Un personaje que forma parte del imaginario de muchas generaciones.

Siempre pensé que era un personaje bonito de hacer porque no es un héroe al uso, con un mundo interno tremendo fabricado por ese defecto físico, pero de una creatividad maravillosa. Toda esa frustración que podía sentir le convierten en un hombre arrojado y valiente que se ríe de sí mismo para que la gente vea que lo tiene superado.

¿Llega tarde Savinien Cyrano a su carrera?

Creo que cada cosa llega cuando tiene que llegar, y si no llega es porque no tiene que llegar. Los proyectos, cuando van muy forzados, normalmente no suelen salir bien. Cyrano ha llegado a mi a su debido tiempo. No es que me propusiera que algún día lo haría pero con el transcurrir del tiempo, ya con una vida profesional dilatada en muchos campos, te propones qué te apetecería hacer antes de que sea demasiado tarde y entonces se me pasó por la cabeza meterme en este personaje y sufrirlo en toda su esencia para luego poder disfrutarlo. Cyrano te recuerda por qué te dedicas a esta profesión y qué es lo que te hacía pasar tantos nervios y te provocaba tanta inseguridad, el salir a jugártela al escenario,... Ahora es cuando se han dado las circunstancias, y además ha habido gente que se ha atrevido con la parte de la producción.

Con la cantidad de Cyranos que han sido a lo largo de la historia, ¿con cuál se queda?

No los he visto todos, pero evidentemente cada uno marca su época. El de José Ferrer en su tiempo lo ví de bastante crío y me pareció de un acercamiento al personaje y de una fidelidad fantástica, teniendo en cuenta que era cine y que venía de Estados Unidos y allí siempre le dan una vuelta a su favor. El de Julio Núñez también, luego tuve la suerte de trabajar con él haciendo doblaje. Él fue un referente en la época porque se hacía todos los grandes, hacía Cyrano, el Segismundo en ‘La vida es sueño’,... Está bien verlos todos para ubicarte, pero nunca cogerlas como referencia para copiar. De hecho algunas versiones ni siquiera son en verso.

¿Siente que este papel es de otra liga?

No. Quizás a los actores que nos hemos dedicado toda la vida al teatro y a la televisión, se nos considera de otra forma, pero siempre he dicho que cada uno juega en la liga que le toca. En esta profesión uno no elige en la liga que quiere jugar. Uno depende de que le llamen y le cojan en un casting. Muy poca gente son los privilegiados que se pueden permitir hacer lo que quieren.

Lo de las ligas casa con las etiquetas que tanto gusta en este país, y a usted es difícil sacarle de Mirador de Montepinar...

Claro. Es como cuando me preguntan que por qué no hago cine. Yo no elijo hacer o no hacer cine. De vez en cuando me mandan algún guión, no muchos, y lo que he hecho es algo anecdótico pero no porque me disguste. A mí el cine no me ha elegido, directamente, pero no me produce ninguna frustración. Sencillamente los que hacen cine no lo consideran.

Perdone que insista, ¿se le ha pasado el arroz para hacer un Cyrano o los personajes no tiene punto de cocción?

Es una simple cuestión de edad. El personaje debe tener un cierto empuje físico porque es un hombre que es buen espadachín y que va a la guerra, y eso requiere un físico joven.

¿Me va a decir que ha tenido que volver al gimnasio?

No, pero sí he ido durante dos meses a la sala de Jesús Esperanza para dar clases de esgrima para preparar un duelo de tres minutos. Bueno, y lo que quede de gira porque tiene que salir lo más fluido y fiel posible.

Usted es de los que cambia el gimnasio por el rock and roll.

¡Claro, hombre! Respetando el gusto de cada uno, la música tiene un poder energético que te puede rescatar de un momento melancólico o simplemente acompañarte y cargarte de energía. Pero cualquier tipo de música, y en mi caso es el rock duro.

Me ha venido a la mente la imagen del señor Cuesta con la chupa de rockero.

Sí, bueno, Enrique Pastor ni conoce el rock, de hecho crea un grupo político que se llama AC/DC y al ir a registrar las siglas le dicen que ya están cogidas. Y en el caso de Juan Cuesta, sí ha tenido un pasado rockero. Pero bueno, José Luis Gil no es exactamente ni Juan Cuesta ni Enrique Pastor.

Ahora que se encuentran de aniversario, ha encontrado ya explicación al fenómeno ‘La que se avecina’?

Yo he renunciado a intentar entenderlo todo. Estoy en una serie en la que me lo paso muy bien y que evidentemente ha calado en la gente. Sin más. Yo soy el primer admirador de los guionistas, que resuelven todo tipo de situaciones con una inteligencia digna de elogio.

¿Le ha confesado Enrique Pastor si se ha cansado del personaje?

No. Yo creo que una cosa es el cansancio físico que te pueda producir, pero eso es algo que te lo da cualquier trabajo. Pero el personaje, la serie y el equipo están muy vivos, y eso hace que el cansancio sea más llevadero. Estoy encantado, de los contrario no seguiría porque estamos hablando entre una y otra serie de catorce años.

¿Empatiza más con Cyrano?

Más que con el personaje, con los sentimientos a los que nos lleva Cyrano, que hemos vivido todos en algún momento de nuestras vidas. Creo que todos esos sentimientos son perfectamente reconocibles. No es difícil empatizar con este personaje aunque no seas como él. Incluso físicamente, hay gente guapísima que se pasa el día hablando de un mínimo detalle que no les gusta de su físico y que les tiene acomplejados.

Ya que menciona el físico, José Luis Gil da más el perfil de un Quijote que de un Cyrano.

No creas, ¡tengo también una nariz bastante grande!

¿Se queda con el Quijote español o con el Cyrano francés?

No, no puedo elegir a uno. Son joyas de la literatura mundial.

¿Nunca se lo han planteado?

Me lo han ofrecido un par de veces pero todavía no ha caído. Si insisten mucho....

Más que desearle mucha mierda, le voy a despedir deseándole mucha lluvia el viernes y el sábado

Me encanta. Y,además, de vez en cuando es un buen amigo del teatro porque hace que la gente vaya más.

Para usted la lluvia es sinónimo de buen rollo.

Mucho. Me carga las pilas. Es como si el mundo se pusiera al nivel en el que estoy yo.

¡Pues mucha lluvia!

Pues muchas gracias.