Budapest muestra sus tesoros artísticos en el Thyssen

La esclusa de Dolo, de Canaletto.
La esclusa de Dolo, de Canaletto. / Museo Thyssen.
  • El museo exhibirá 90 piezas maestras del Museo de Bellas Artes y de la Galería Nacional, en plena renovación

Los Sterházy serían a la historia de Hungría lo que la Casa de Alba a la de España. Miklós II, un príncipe del aristocrático linaje, atesoró una brillante colección de arte con decenas de piezas españolas que compró en 1819 a Edmund Bourke, embajador danés en Madrid. Con el tiempo pasaron a formar parte del Museo de Bellas Arte de Budapest, sumido ahora en una profunda remodelación, cerrado hasta marzo de 2018, y con sus obras de gira internacional. Parte de esos fabulosos tesoros llegan ahora a España y se podrán disfrutar en la muestra que el Museo Thyssen-Bornemisza inaugura el próximo viernes con presencia de los Reyes Felipe y Letizia y el presidente de Hungría, János Áder. El museo abre con ella los actos de su 25 aniversario.

Adriána Lantos, conservadora del museo húngaro, ha acompañado a los tres camiones que han cruzado Europa cargados con las 90 obras maestras del Renacimiento a las vanguardias. Piezas de Leonardo da Vinci, Rafael, Rubens, El Greco, Velázquez, Murillo o Alonso Cano que brillarán en España hasta mayo. Como contrapartida, el Thyssen prestará 50 obras a lo largo de 10 años al museo de Bellas Artes y a la Galería Nacional de Hungría, unificados en 2012 y con más de un centenar de pinturas españolas. Ambas a la espera de disfrutar de sus nuevas sedes dentro del ambicioso Proyecto Liget.

Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, y Mar Borobia, jefa del Área de Pintura Antigua, son los comisarios y han elegido las piezas. «Son obras maestras de la colección -dice Adriána Lantos- como un Velázquez de la época sevillana, 'El almuerzo' un escena de tarberna; la 'Magdalena penitente' del Greco; un Murillo -'Jesús Niño repartiendo pan a los sacerdotes'-, o tres soberbios Goyas muy queridos por su autor, el 'Retrato de Manuela de Ceán Bermúdez', 'El afilador' y 'La aguadora».

Noventa obras de escuelas como la italiana, alemana, flamenca o española, desde el siglo XV al XX, que incluyen otros grandes nombres de la historia del arte como Durero, Lucas Cranach el Viejo, Lorenzo Lotto, Bronzino, Tiepolo, Cézanne, Pissarro o Manet, además de interesantes ejemplos de artistas húngaros, «en una muestra representativa de las colecciones de estas instituciones».

'Campus' de museos

Como Berlín, Ámsterdam, París o Madrid, Budapest quiere su «isla de los museos», esa 'milla de oro' del arte que atraiga al turismo cultural en masa. Se propone hacerlo con la mejor arquitectura y buscando ese 'efecto Guggenheim' que tanto se envidia en el mundo. Para lograrlo, el Gobierno de Viktor Orbán puso en marcha en 2015 el mega-proyecto de un campus museístico. «Se invertirán 1.000 millones de euros, sin un céntimo de ayuda europea, y se concluirá en 2022», explica Tamás Végvári, uno de los responsables del proyecto. Concentrará media docena de museos en el parque Liget, equivalente al Retiro madrileño, anejo al Museo de Bellas Artes que reabrirá su puertas con nueva filosofía y dotaciones en octubre de 2018.

El proyecto Liget contará con una nueva sede para la Galería Nacional diseñada por la firma Sanaa, el prestigioso y premiado estudio japonés de arquitectura; una Casa de la Música con un vanguardista auditorio diseñado por el también japonés Sou Fujimoto; un museo de transportes, de nueva planta, un museo etnológico y un centro de restauración y almacenes para todo el complejo.

Budapest quiere convertir así a su icónico parque, con más de dos siglos de historia y sus celebérrimos baños Széchenyi, en un enclave artístico y cultural de referencia para toda la Europa central y del este y pasar así a recibir cinco millones de turistas, en lugar de dos. «Claro que el efecto Guggenheim es envidiable pero lo que planteamos es otra cosa, con más contenido que continente», dice Tamás Vegváry de un proyecto contestado por los ecologistas y cuestionado por algunos sectores.

Totalmente renovado en su interior, el Museo de Bellas Artes, mantendrá su aspecto neoclásico. Se constituyó en 1896, coincidiendo con la celebración del milenario de la fundación de Hungría, pero no abrió sus puertas hasta diez años más tarde, en 1906. Hacia 1913 ya incluía entre sus fondos arte moderno húngaro como una categoría propia, conjunto que se enriqueció hasta que en 1957 se separó del resto del arte europeo, creándose oficialmente la Galería Nacional de Hungría.

El Estado húngaro adquirió en 1870 la colección Esterházy a la que se unieron poco después las del abogado Miklós Jankovich o la del arzobispo János László Pyrker. También tiene obras procedentes de adquisiciones o donaciones particulares y suma en la actualidad con más de 100.000 piezas. Su colección de pinturas de maestros antiguos es la más significativa, pero el museo alberga notables obras sobre papel, esculturas, antigüedades griegas, romanas y egipcias y piezas modernas.