Marina Núñez, ayer, durante su conferencia.
Marina Núñez, ayer, durante su conferencia. / Henar Sastre

Marina Núñez reflexiona sobre hombre y naturaleza

  • La muestra ‘Seísmos’ se puede ver en las Cortes de Castilla y León desde el pasado mes de septiembre

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lemente deformados, al borde del desgarro físico, e invadidos por brotes vegetales y distintas manifestaciones orgánicas de la salvaje e indómita naturaleza, jalonan desde el pasado mes de septiembre la sede de las Cortes de Castilla y León en Valladolid, una nueva muestra de la artista palentina Marina Núñez bautizada con el nombre de ‘Seísmos’. La autora desarrolló ayer en la sala de Usos Múltiples de este recinto una charla coloquio en la que explicó su perspectiva como un desafío a la interpretación canónica que la cultura occidental ha impuesto siempre en su oposición del hombre a su entorno natural.

«Desde siempre se ha presentado esta confrontación del hombre como espécimen al margen de la naturaleza, con el poder de modificar lo observado por el mero hecho de observarlo, como ‘lo normal’, pero esta perspectiva no ha sido más que un factor de orden con marcados intereses ideológicos y connotaciones políticas», declaró ayer Marina Núñez, en líneas paralelas al revalorizado concepto gramsciano de la ‘hegemonía cultural’: «Esto lleva implícita una idea paranoica que convierte la piel en una armadura: todo lo que no eres tú puede resultarte hostil, lo que nos deja sin empatía a nivel personal o geográfico».

Frente a este miedo a la otredad, la artista palentina plantea una serie de relaciones también basadas en la invasión, pero cuyo fruto es el mutualismo, la simbiosis de las partes, como reflejan las «zonas de crisis» de sus trabajos, «donde surgen esas vegetaciones y nuevas posibilidades de cambio». Un cambio que muchas veces es cíclico, o infinito si se quiere, puesto que cada mutación, cada modificación, nunca es la definitiva, y da paso siempre a una más.

Es esa la explicación a estos ‘Seísmos’ y a buena parte de la filosofía sobre la que se sustenta el trabajo de esta creadora de imágenes desafiantes y provocativas, que también incluye otros enfoques sobre los mismos elementos.

Sin ir más lejos, Núñez rescató su vídeo ‘La huida’, construido inadvertidamente a partir de la historia de Nastaglio degli Onesti incluida en el ‘Decamerón’ de Bocaccio, y ya recogida en un triptico de Botticelli, la idea de una mujer perseguida por una amenaza inexplicable de su interior, un reflejo de «la tensión que se produce entre las demandas sociales y las involuntarias pulsiones del inconsciente».

Reconoce como referencias pues, la literatura y la cultura occidentale, y en especial el cine de ciencia ficción, responsable en buena parte de sus construcciones de paisajes distópicos y con un cierto encanto romántico, en la que el hombre suele ser culpable de su propia destrucción. Aún más, si osa enfrentarse a la naturaleza, como en el caso de ‘Continente sonámbulo’, donde aves y mujeres aladas luchan reflejadas en fragmentos de espejos enterrados por la arena, está condenado a ser derrotado.