El Norte de Castilla
Muñecas de un stand de la Feria del Coleccionismo.
Muñecas de un stand de la Feria del Coleccionismo. / Henar Sastre

Cuando Kent tenía carruaje

  • El público familiar frecuentó la VII Feria del Coleccionismo, dominada por Star Wars, vespas y trenes en miniatura

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Público familiar para un negocio familiar, el del coleccionismo. La VIIFeria ocupa un salón de la Feria de Muestras de Valladolid, mientras otro está dedicado a las bodas. La bifurcación de los asistentes era previsible incluso antes de ver los carteles. Padres que coleccionan coches o motos en miniatura, locos por las maquetas de trenes, por los cromos o por Star Wars intentaban hacer partícipes a su prole de su afición. «Hay que ser muy friki», decía algún vendedor.

La mercancía es variopinta. Hay algún Renault Alpine, Fiat 600 de 1957 o un Topolino de 1949 a 5 euros, eso sí, a escala. Los entusiastas de los ladrillos legos o los clicks tienen sus correspondientes stands. En ‘El imperio del hobby’ hay máquinas de tren, anteriores al AVE, en torno a los 90 euros y todos los metros de vía que deseen para ponerlas a prueba. Algún recorte de muñecas, postales de cine o pósters de cuando Bangladesh aún pertenecía a la India también buscan comprador. Pupitres de madera y artilugios para mirar por las lentes que precedieron al cinematógrafo son antiguallas curiosas entremezcladas con la mercadotecnia impacable de Star Wars. En una vitrina grande Kent luce en su carruaje mientras varias ‘barbies’ de los ochenta toman, sofisticadas, el sol en unas piscinas ya ‘vintage’, sin tablets, ni cables, ni móviles. Casi enfrente, desafiante a las modas, a las decisiones de su propio fabricante que ha multiplicado su habitáculo en los últimos años, luce un Mini Cooper de 1973. Cerca también, una pequeña selección de vespas con y sin sidecar. Tarantino se ha quedado para acompañar a Jackie Chan en una vitrina contigua. ¿Qué pensarán los más pequeños de esto que les gusta a sus padres?