El Norte de Castilla

La creatividad desborda la leyenda

La creatividad desborda la leyenda

  • El colectivo Simancas Villa del Arte lleva a la Casa de las Artes de Laguna su lecturadel mito de las siete doncellas con la muestra ‘Manos’

A primeros de este mes el colectivo Simancas Villa del Arte cumplió un año de andadura como aglutinante de los artistas de la villa. En julio iniciaron una gira que ha llevado la exposición ‘Manos’ a Medina de Rioseco, después a Simancas y ahora a Laguna de Duero antes de recalar en otros lugares, en un intento de acercar sus creaciones al mundo rural. Diez artistas de esta asociación cultural exhiben sus obras en la Casa de las Artes en Laguna de Duero, en una muestra que ilustra desde la contemporaneidad la leyenda de las siete doncellas simanquinas que decidieron cortarse las manos para que al ser entregadas como tributo al califa Abderramán II fueran rechazadas.

Los artistas reinterpretan la leyenda desde el dibujo, la fotografía, la pintura, la escultura, la instalación y el audiovisual, en un abanico de formatos que aportan diversas perspectivas a la leyenda. Un montaje de Gabriel Santiago capta la atención del visitante con antiguos moldes de manos que sirvieron para fabricar guantes. A él se incorpora una escultura de María Magdalena junto a revistas contemporáneas, libros viejos y tebeos con los que ensalza el valor de los verbos dar y recibir.

Las fotografías de Carolina Pérez exaltan la grandeza y la multitud de significados de las manos, también tomadas por Alberto Plaza como referencia elemental para ejercer oficios de dibujante, escultor, pintor, escritor o cualquier ocupación artesanal relacionada con el manejo de herramientas.

Henar Sastre, fotógrafa de El Norte, ha colgado siete imágenes en las que evoca los sentimientos que pudieron pasar por la cabeza de las doncellas: manos que se aferran a unos barrotes, que entregan hojas marchitas, o pintadas con henna como símbolo de la unión de dos culturas. A los pies de las fotografías, una flor de anthurium rojo en cada una de las siete botellas con forma de corazón que representan el bombeo de sangre a un escenario que late en imágenes y significados.

El colorido de esta apuesta tiene su correspondencia con la pintura fluorescente de Roberto Sánchez, complementada con luz negra para exaltar la capacidad de las manos para crear música, tocar objetos, dar vida.

Con una escultura sin brazos Eugenia Hernáiz enlaza la leyenda simanquina con las víctimas de la talidomida, que llevan décadas esperando a ser indemnizadas y, al tiempo, recuerda a quienes viven con una discapacidad. La propuesta de Salvador Vico se expresa a través de tres esculturas con joyas de pequeño tamaño inspiradas en el dolor y los sufrimientos, en tanto que Samuel Santiago aporta grabados y postales antiguas de la localidad vallisoletana. Completa el recorrido un audiovisual de Enrique Amigo en el que se reivindica el papel de las extremidades superiores en la creación musical y otras artes. Acude como invitado Manuel Sierra con la pintura ‘Las manos del 15M’, un canto a la participación ciudadana y a la fuerza colectiva.