El Norte de Castilla

Ana Redondo, José Carlos Martínez y José María Viteri, en el Calderón.
Ana Redondo, José Carlos Martínez y José María Viteri, en el Calderón. / HENAR SASTRE

José Carlos Martínez y la CND presentan en el Calderón su primer ballet clásico completo en 25 años

  • El director de la Compañía Nacional de Danza muestra su ‘Don Quijote’ como ejemplo de la evolución del grupo

«Como se debe bailar la danza clásica en el siglo XXI». Así describe José Carlos Martínez, sin ánimo ni sombra de inmodestia, el estilo que ha alcanzado la Compañía Nacional de Danza en los cinco años justos transcurridos desde que ocupa su dirección. Y como ejemplo pone el ‘Don Quijote’ que presenta desde hoy en el Teatro Calderón, el primer ballet clásico que el sello de bandera de la danza española afronta en el último cuarto de siglo.

Martínez cree haber conseguido la transformación de la compañía en este lustro a través de un trabajo que el director del Calderón, José María Viteri, describió como «una labor callada, sistemática y bien organizada», que «sin grandes aspavientos y encerrados en su sede» les ha llevado a convertirse en «un gran ballet de repertorio, capaz de afrontar todos los estilos» y perfectamente comparabale a los de los grandes teatros del mundo.

Ambos presentaron este jueves en la sala de prensa del teatro, junto a la concejala de Cultura, Ana Redondo, el espectáculo que sirve para abrir el curso por todo lo alto. «No hay mejor comienzo de temporada», proclamó Viteri.

Esa «nueva identidad» de la que Martínez presume haber dotado a la Compañía ha consistido en ir haciendo el camino hacia el repertorio clásico «sin destruir lo que ya existía» y ampliando el abanico de posibilidades desde el baile de vanguardia en el que estaba más centrada, hasta el neoclásico de los siglos XIX y XX y el clásico y romántico que partió del XVIII. Un viaje, según el prestigioso bailarín y coreógrafo, «bastante original, porque normalmente se hace al revés, del clásico al contemporáneo, y no como nosotros, que volvemos a la base». Y un viaje, reconoció Martínez, que Nacho Duato, su antecesor en el cargo, intentó sin éxito desde la CNDy luego completó en su propia compañía.

El símbolo de esa transformación son las zapatillas de punta que ya calzan los bailarines que dirige y que se han puesto al servicio de un baile español que encuentra su máxima expresión en este ‘Don Quijote’ gracias a pequeñas modificaciones que Martínez ha introducio para «dar un toque más español y más de verdad» a esta obra que es la versión del ‘Quijote’ «de un francés (Marius Petipa) en Rusia».