El Norte de Castilla

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Luis Alberto de Cuenca, durante la conferencia. / Fran Jiménez

«El vino es una metáfora del acto creativo»

  • Luis Alberto de Cuenca abrió ayer en Almenara-Puras el ciclo de vino y poesía enmarcado en el Congreso Mundial de Bruselas

A Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950) le seduce todo lo que rodea a los goliardos, «personajes contraculturales que en los siglos XII y XIII cantaban en las tabernas sus himnos al amor, una especie de ‘jipis’ por anticipado». En el Museo de las Villas Romanas de Almenara-Puras disertó ayer el Premio Nacional de Poesía 2015 sobre la huella del fruto de la vid en la cultura latina, en una cita que sirvió para inaugurar el ciclo ‘El vino siembre poesía en los corazones’. Esta iniciativa de la Diputación Provincial de Valladolid se enmarca en la celebración del Concurso Mundial de Bruselas, que acogerá Valladolid del 5 al 7 de mayo de 2017 y atraerá a la ciudad a 350 expertos mundiales en el mundo de la enología.

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  • Inauguración del ciclo 'El vino siembra poesía en los corazones'

Luis Alberto de Cuenca se sumergió en el mundo de los goliardos y la atmósfera de las tabernas medievales siguiendo el rastro a algunos poemas de la época. «El entorno de los goliardos está unido a la idea de la cultura como algo vivo», explica el autor, que ahondó en la poesía de los ‘clerici vagantes’, «gente que ha tenido en algún momento relación con la cultura, que estaba asociada íntimamente a la religión y a los monasterios, eran personas heterodoxas que se hacían al camino y vivían ambulando de una ciudad a otra, entretenían en las cortes a los nobles feudales con poemas escritos en latín, como los que se encontraron en el monasterio de Beuern, en Alemania, que luego recogió el gran músico Carl Orff en su ‘Carmina Burana’».

En su exposición también abordó las distintas teorías en torno a la etimología del término goliardo. «Su significado no se conoce con exactitud. La teoría más curiosa y quizás más incierta es la que lo relaciona con el Goliat de la Biblia, aunque hay otras que lo ligan con el mundo provenzal o incluso con la gula como alusión al hombre amante de los placeres», relató, escrutando la figura goliardesca, en la que militaban estudiantes tan amigos de los libros como de los amoríos y el juego, además de la composición de textos poéticos desenfadados y críticos con la clerecía tradicional.

De las creaciones de estos entusiastas del ‘carpe diem’ leyó algunos poemas en los que se invita a gozar de la alegría asociada a lo lúdico con los caldos como elemento esencial. También se refirió a las ‘disputationes’ alusivas al vino y al agua, género literario medieval en el que se cantan las excelencias del primer elemento contraponiéndolas a las del segundo y viceversa. «El vino es una metáfora del acto creativo; el poeta cuando escribe se encuentra en una especie de rapto mental», apunta el miembro de la Real Academia de la Historia.

Más allá de evocaciones literarias en torno al vino, De Cuenca se proclama completamente abstemio. «Yo no lo pruebo, no me gusta y lo comenté cuando me invitaron a este acto», admite, consciente de que esa condición «margina bastante en España». «Cuando se sirve vino en cualquier acto social y la gente empieza a hablar de las calidades –afirma– yo no puedo decir nada; a mí me da acidez y no me gusta el sabor; Shakespeare decía que el vino aviva el deseo pero impide su ejecución», sentencia este doctor en Filología Clásica, enamorado del mundo griego y romano, sobre el que ayer también trazó un particular recorrido marcado por la cultura vinícola.

Aunque ese hábito de no catar los caldos no ha mermado su interés por el producto y por estudiar sus vinculaciones con la cultura. «Es un hecho que detrás del vino hay claves conceptuales y de carácter religioso; lo relacionado con el dios Baco se presenta en la religiosidad popular frente a lo apolíneo, que representa una espiritualidad más aristocrática».

La alocución del poeta, ensayista y narrador dio después paso a una cata-degustación de los vinos de la DO Rueda. Así concluyó la primera sesión de una ronda poética y vinícola que continuará a lo largo de este año y el próximo con citas en cada una de las cinco Denominaciones de Origen de la provincia de Valladolid. La siguiente tendrá lugar el 15 de octubre. El etnógrafo Joaquín Díaz disertará sobre ‘El vino y el pan en la cultura tradicional’ en el Museo del Pan de Mayorga.