El Norte de Castilla

vídeo

Jorge de Arco, durente el recital, acompañado del grupo musical de Suria Pombo

. / HENAR SASTRE

Jorge de Arco ilumina con su poesía romántica ‘A la sombra del ciprés’

  • El poeta madrileño celebró este jueves un recital lírico en Urueña acompañado por la música de Suria Pombo

Dos meses han transcurrido desde la celebración de la quinta y, hasta este jueves, última de las veladas poéticas ‘A la sombra del ciprés’, que se vienen celebrando en Urueña desde el pasado mes de junio del año 2014, un proyecto conjunto de la Diputación de Valladolid, la Villa del Libro y El Norte de Castilla. En esta ocasión ha sido el poeta madrileño Jorge de Arco (1969) el protagonista de un recital romántico en el centro e-Lea, acompañado, como viene siendo habitual en estos formatos, por la cantante Laura Masó y los músicos Manuel Espinosa, Pedro Pedrosa y Suria Pombo, quien ya participara hace dos veranos junto a Carlos Aganzo, director de El Norte, y Antonio Colinas, en la primera y segunda veladas, respectivamente.

Aganzo fue, precisamente, el encargado de presentar este acto presidido, como en su primera entrega, por el sonido de la lluvia acariciando los cristales desde el exterior: «Siempre es bueno que un poeta traiga la lluvia, porque un poeta tiene un poco de santo», manifestó, sin dejar de señalar la faceta «sanjuanista» de la poesía de De Arco, también director de la revista poética ‘Piedra del Molino’ y colaborador del suplemento literario de El Norte, La Sombra del Ciprés.

La velada transcurrió presidida por el asombro mudo de un auditorio lleno al completo, donde también estuvo presente el presidente de la Diputación de Valladolid, Jesús Julio Carnero, así como el alcalde de Urueña, Francisco Rodríguez San José. El rasgar de las guitarras, el suave canto monocorde y los instrumentos étnicos de percusión del grupo musical, junto con sonidos del exterior como el del agua sobre las piedras del camino o las campanas de una iglesia cercana, amenizaron un recital donde destacaron la nostalgia por la niñez perdida en ‘Hacia el Sur’, la presencia latente y dolorosa del pasado en ‘La casa que habitaste’, la reflexión sobre su propio papel de poeta en el inédito ‘Anhelo’ y, por supuesto, el deseo amatorio que respira ‘El tiempo en tus pupilas’.

En su primer poemario, ‘Las imágenes invertidas’ (empezado en 1993 y editado en 1996), Jorge de Arco divide en cuatro partes y un pequeño prólogo lírico su persecución de los enigmas en torno al amor y al sentido último de la vida, donde tiene cabida hasta un pequeño guiño a Lewis Carroll en uno de sus textos más conseguidos, ‘El país Alicia’, además de a Julio Llamazares en ‘El sabor de los parques’ y a Mario Benedetti en ‘Con desafecto’.

‘Lenguaje de la culpa’ (1998), ganador del premio Alcalá de Henares, supone su segundo volumen publicado, escrito en Hamburgo mientras impartía clases de español a extranjeros y donde se transpira la añoranza por el hogar y el desarraigo en un lugar extraño. Poco después, ‘De fiebres y desiertos’ (2000) se alzaría con el galardón Comunidad de Madrid de Arte Joven. El presidente del jurado, Luis Alberto de Cuenca, destacaría de él su «elegante sencillez no exenta de voluntad esclarecedora, con música, con emoción. Con todo aquello, en suma, que transmite la poesía verdadera».

Trabajos y premios

Tras un parón de siete años llegaron ‘La constancia del agua’ (2007), ‘La casa que habitaste’ (2009), con el que ganó el Premio Internacional de Poesía San Juan de la Cruz, ‘Con el balón en juego’ (2010), el primero vertebrado en torno a la lírica infantil y juvenil, y ‘Las horas sumergidas’ (2013), con el que obtuvo el premio José Zorrilla, además de las antologías ‘El árbol de tu nombre’, compuesta por  textos propios, y ‘La llama de tu amor viva’, de poesía mística y ascética española del Siglo de Oro. Con su último trabajo, ‘La lluvia está diciendo para siempre’, el Ayuntamiento de Talavera de la Reina le ha honrado con el galardón Rafael Morales.

Jorge de Arco continúa así una estela de veladas que procuran aprovechar el encanto literario y poético del escenario que supone la Villa del Libro de Urueña, tras los pasos de Luis Alberto de Cuenca, Raquel Lanseros o Fermín Herrero, además de los ya mencionados Antonio Colinas y Carlos Aganzo. En estas veladas, desde la parte melódica, también han participado músicos de la talla de Jorge Cebrián, el pianista Diego Fernández Magdaleno y la violonchelista Eva Helena García, integrante de la Joven Orquesta Sinfónica de Valladolid.