El Norte de Castilla

Recuerdos del Miguel Delibes ciclista por amor

  • Un documental retrata la pasión del escritor por la bicicleta, siguiendo la ruta de 94 kilómetros que recorría entre Molledo y Sedano para ver a su amada Ángeles

En ‘Mi querida bicicleta’ Miguel Delibes daba cuenta de su afición por el ciclismo y de cómo en bicicleta cubría en 1941 los 94 kilómetros entre el municipio cántabro de Molledo y el burgalés de Sedano que le separaban de la casa de veraneo de su novia Ángeles, el amor de su vida. Cuatro jóvenes realizadores, Antón Rodríguez, Ignacio Navarro, Daniel Rivas y Guillermo Rivas han recuperado esta historia para convertirla en el documental ‘Aúpa, Delibes’, en el que han reconstruido esta ruta ciclista rememorando aquel viaje y a sus protagonistas.

«Mi hermano (Guillermo) es un admirador de la literatura de Delibes y se nos ocurrió seguir la ruta que hacía para visitar a Ángeles de Castro, que veraneaba en Sedano», afirma el burgalés Daniel Rivas, recordando que el escritor vallisoletano relata pormenores de este tratecto y de su afición por las dos ruedas en ‘Mi querida bicicleta’ y en ‘Señora de rojo sobre fondo gris’. «Miguel y Ángeles se conocieron en Valladolid en 1939 y, cuando se iban a veranear dos años más tarde, la única manera que tenían de verse era en bicicleta; cuando don Miguel salía de amanecida de la casa familiar de Molledo, el día antes había enviado el siguiente telegrama: ‘Llegaré miércoles tarde en bicicleta; búscame alojamiento; te quiere, Miguel’», explica David Rivas.

Cámara en mano, los realizadores han recorrido la ruta en la que el novelista daba cuenta de los pueblos por los que iba pasando, de sus paisajes, con mención especial «a la Hoz de Reinosa –ocho kilómetros con una subida del 7%– que decía que a él se le hacía durísima y que había aprendido a poner cara de póquer con sus amigos para disimular el esfuerzo que le costaba», señala Daniel Rivas.

La imagen de Guillermo Rivas montado en una bicicleta evoca el pedaleo por una ruta en la que ha cambiado el paisaje y los pueblos, más empequeñecidos y abandonados, como Paradores de Bricia, donde el novelista paraba a comer huevos con chorizo y a tomar un chato de vino y ahora solo queda una de las tres fondas de entonces.

Siguiendo la rueda del escritor, los autores del documental han pasado con su cámara y su ciclista contemporáneo por localidades como Quintanilla Escalada y Orbaneja del Castillo, a pocos kilómetros ya de la meta de Sedano. Delibes repetiría el trayecto aquel y otros veranos hasta que en 1946 se casó con Ángeles de Castro. Los autores del documental, de 15 minutos de duración, que presentarán al público próximamente, han reconstruido ese episodio de la vida del escritor «ateniéndonos a las etapas que él marca en el libro, mostrando la belleza del paisaje, un trayecto que le sirvió también para retratar los pueblos de Castilla», apunta Rivas.