La pòeta y nueva académica de la RAE, Clara Janés.
La pòeta y nueva académica de la RAE, Clara Janés.

«La poesía es lo que me hace querer seguir viviendo»

  • Clara Janés, poeta, ensayista, narradora, traductora y nuevo miembro de la RAE

  • La autora de ‘Creciente fértil’ ocupará el sillón ‘U’, que disputaba también el catedrático Fernando Galván

De ahora en adelante, la voz de esta escritora, clara y vibrante como su poesía, se dejará oír entre las doctas paredes de la Academia Española. Clara Janés (Barcelona, 1940), poeta, ensayista, traductora y sobre todo amante de las lenguas, en particular si han sido vehículo para la poesía, fue elegida ayer nueva ocupante del sillón ‘U’, que dejó vacante Eduardo García de Enterría, y que disputaba también el catedrático Fernando Galván. La candidatura de la autora de ‘Creciente fértil’ fue defendida por Soledad Puértolas, Margarita Salas y Luis María Ansón.

Tras conocer el resultado de la votación, la poeta, que entre sus mejores trabajos de traducción se cuentan las versiones del poeta checo Vladimir Holan, afirmó que la elección era para ella «un honor, una responsabilidad y un reto». Afirmaba, divertida que a partir de ahora intentará ‘parecerse al retrato’, recordando la famosa anécdota del retrato que Picasso hizo de Gertrud Stein y en el que ella no se veía reflejada y así se lo hizo saber al pintor. «A partir de ahora su deber será parecerse al retrato», dicen que le replicó.

Pero ella no lo necesitará. Ha acumulado suficientes méritos y, sobre todo, suficiente investigación acerca de los idiomas y de las relaciones de las palabras como para justificar su presencia en la institución que dirime qué palabras han de estar y cuáles no en el canon. «Espero poder aportar ese trabajo que curiosamente se ha enriquecido a raíz de mi interés por la Física. Todos los físicos hablan del lenguaje. Tengo traducidas cuatro páginas de Einstein sobre este asunto. Ellos son los primeros en darse cuenta de la necesidad de crear nuevos vocablos para sus descubrimientos. Schrödinger, por ejemplo, habla de cómo las palabras cambian su significado según el lugar que ocupen... Todo eso que tanto me ha preocupado desde siempre».

Cuando el azar –azar es una palabra que aparece continuamente en la conversación con ella– le puso delante un libro de Vladimir Holan quedó tan impresionada que no paró hasta conocerle personalmente, venciendo la resistencia de un hombre que vivía completamente aislado y que nunca quiso recibir ni siquiera a su editor español. Después no paró hasta aprender checo para comunicarse con él en su idioma, y sobre todo para leer su poesía en ‘versión original’. Su labor después como traductora tanto del autor de ‘Dolor’ como de otros poetas checos (Jaroslav Seifert) le valió el reconocimiento de la República Checa. Y no fue el único caso, lo mismo hizo con poetas turcos. Ningún idioma consigue frenarla.

Sin miedo a preguntar

«Eso se debe a que hay en mí ese trasfondo de relatividad e incertidumbre que no tengo miedo de ir a cualquier sitio y preguntar. Siempre pregunto cuando tengo dudas y siempre encuentro respuestas diferentes par una misma cuestión, lo que da idea de que la lengua es movimiento y de que el movimiento es vida y la vida es poesía». Por este camino llegó al Premio Nacional de Traducción que se le concedió en 1987.

Poeta y mujer son dos circunstancias que la colocan en la zona de las minorías en la Academia, donde, con ella, habrá otras seis académicas. Precisamente su último libro, titulado ‘Guardar la casa y cerrar la boca’, prosigue otra de sus habituales líneas de investigación: el descubrimiento de escritoras silenciadas. Otra apasionante tarea llena de sorprendentes hallazgos, como esas dos mil mujeres que lucharon en las Cruzadas o esa sacerdotisa acadia que fue la primera escritora irakí. Fruto de este trabajo fue la exposición ‘El despertar de la escritura femenina en lengua castellana’ que en 2013 ocupó las salas de la Biblioteca Nacional y de la que fue comisaria. Pero todos estos trabajos han discurrido en paralelo a su quehacer poético, ininterrumpido desde la publicación a principios de los sesenta de ‘Isla del suicidio’, su primer poemario. Al contrario de lo que les ocurre a otros escritores la poesía nunca la ha abandonado.

«Es por el modo de enfrentarme al poema. Hay tantas cosas alrededor, tanta curiosidad en mí... por la naturaleza, por las piedras, por la ciencia, y toda esa curiosidad la voy convirtiendo en poesía y es la poesía la que me empuja a seguir viviendo. No es algo negativo sino muy positivo. Jaime Siles lo ha visto muy bien en el prólogo de mi próximo libro que saldrá en Galaxia y que ha titulado ‘El canto de la supervivencia’. Es como un diario intelectual. Creo que es un caso parecido a lo que le sucede a Caballero Bonald y que se refleja en su último libro, solo que en un registro muy distinto».