El Norte de Castilla
Alberto Gómez Font.
Alberto Gómez Font. / Maite Bartolomé.

«Habría que simplificar la ortografía del español»

  • Alberto Gómez Font pregona hoy la Feria del Libro de Valladolid

Ha coordinado la Fundación del Español Urgente (Fundéu) y durante dos años ha estado al frente de la sede del Instituto Cervantes en Rabat. Se licenció en Filología en el departamento de Árabe e Islam de la Universidad Autónoma de Madrid y lleva más de tres décadas dedicado al estudio del buen uso del idioma. «Valladolid es para mí una tierra querida y cercana», apunta Font, cuyo padre nació en Cuenca de Campos y tiene en Medina de Rioseco una casa en la que pasa tiempo de sus vacaciones. Esta tarde abre la 48 Feria del Libro con el pregón ‘Castellano, español y americano’.

–¿Cuál de esos términos prefiere al hablar de nuestro idioma?

–En el pregón haré una especie de historia resumida de qué es el español, el castellano o, finalmente, el americano, es decir, una lengua que nació en Castilla y después se expandió con la reconquista para ser la lengua española. Y luego cruzó el Atlántico extendiénsdose por toda América para ser una lengua americana. Si hoy hay 500 millones de hispanohablantes, de ellos un 90% están en América y solo el resto en España.

–¿Dónde se habla mejor español?

–Hay una una curiosa búsqueda entre los hablantes de esta lengua para ver dónde se habla mejor el español. Valladolid es uno de los lugares, pero hay otros que también se suelen citar, como la ciudad de Loja, en Ecuador; en Colombia también se dice lo mismo y los peruanos no dudan de que el mejor español es el del Perú, y hay canarios que hablan de la isla del Hierro.

–¿Cómo es la salud del español?

–Muy buena gracias a los medios de comunicación, que tanto en América como en España logran mantenerlo con una salud envidiable. Que sea una lengua hablada en muchos países, que sea un idioma homogéneo en el que las diferencias de un lugar a otro de la geografía son mínimas, que exista una asociación de 22 Academias de la Lengua Española y que sea la segunda lengua de comunicación actualmente en el mundo la mantienen viva, dinámica y moderna. Curiosamente hay una moda por el cuidado de la lengua y proliferan las publicaciones y libros sobre los errores más comunes, manuales de estilo, libros de difusión del buen uso del idioma... lo que está fenomenal.

–¿En qué ámbitos hay que estar más vigilantes en el buen uso del español?

–Si nos referimos a la lengua hablada quizá haya que estar más vigilante al uso correcto de los tiempos verbales. Hay gente con problemas para diferenciar el subjuntivo del indicativo, sobre todo los que usan el español como segundo idioma. En la lengua escrita se da últimamente cierta influencia del ámbito electrónico sobre todo en un aspecto curioso como es la progresiva desaparición de los signos de apertura de admiración e interrogación. Y hay que procurar no usar excesivos extranjerismos, igual que los tecnicismos, pues hay una tendencia en el discurso corriente de ciertas profesiones a mezclar terminología de la jerga especializada, como si el resto de los hablantes tuviéramos obligación de conocerla.

–¿La comunicación en 140 caracteres ha empobrecido el idioma?

–No, todo lo contrario, es un ejercicio muy saludable ser capaz de comprimir y concentrar en un tuit una idea o información.

–¿Hay discordancias entre Fundéu y la RAE?

–Aparte de pequeños detalles muy concretos y anecdóticos la Fundación del Español Urgente sigue las obras de la Real Academia Española. Hay miembros de la RAE que forman parte desde siempre del consejo asesor de la Fundéu, eso es histórico. Ocurre que a veces la Fundéu tiene que ir un poco por delante, hace de de avanzadilla de la Asociación de Academias porque recibe consultas o detecta usos ante los que hay que tomar decisiones lingüísticas y la Fundéu lo hace adelantándose a la Asociación de Academias.

–¿Qué habría que reformar del español?

–Habría que simplificar la ortografía. No es la misma la que usamos hoy que la de la época de don Miguel de Cervantes, ha evolucionado con el paso de los siglos. Creo que hay una especie de temor, reserva o miedo de la Asociación de Academias a hacer una reforma a fondo que elimine, por ejemplo, las excepciones. Con el prefijo ex, que finalmente se ha decidido que se pegue a la palabra siguiente, como todos los prefijos, se han puesto excepciones y ese tipo de cosas hay que solucionarlas, de modo que se escriba siempre igual o separado, porque si no, el que escribe tiene que estar muy atento a no meter la pata. Habría que revisar la acentuación. Eliminar la tilde de ‘truhan’ y ‘guion’ es una decisión que no comparto, pero estoy acostumbrado a acatar. Y en el caso de ‘solo’, soy defensor de ponerlo sin tilde. La reforma ortográfica esencial pasa por quitar las excepciones y después analizar cuestiones como la ‘g’, la ‘j’ y la ‘h’, cosas más de fondo que estéticamente pueden resultar más chocantes y pueden tener más opositores. Habría que apostar por la ‘g’ o por la ‘j’ o la ‘h’ o sin la ‘h’. Y Habría que no ser tan tímidos en la generalización del femenino.

–‘Madrid en veinte tragos’ es una de las guías que ha escrito como experto barman.

–El cóctel está de moda en España y en el mundo occidental. Ha habido un resurgimiento después de una decadencia terrible en los años sesenta. Resurgió en los años ochenta en Barcelona y se vive ahora una explosión, hay una gran apuesta de los fabricantes de bebidas destiladas y los empresarios de hostelería.