El núcleo de la innovación logística

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Clara Martín, Laura López y Yovana Eustaquio, del grupo 'Colorín Colorado', junto a su tutor, José Alberto León, escuchan las explicaciones de Florencio Campano en el CTA de Valladolid. / Fran Jiménez

  • Alumnos del Emilio Ferrari conocen el Centro de Tratamiento de Correos en Valladolid, donde cada día más de un millón de sobres y paquetes son clasificados y enviados

A medida que la tarde cae, se incrementa la intensidad del trabajo en el Centro de Tratamiento Automatizado (CTA) de Correos en Valladolid. El de la calle Aluminio (en el polígono de San Cristóbal) es uno de los veinte que la sociedad estatal ha distribuido por todo el territorio nacional. Desde el exterior, nada indica el frenético ritmo que mantiene este centro, activo durante 363 de los 365 días del año (366 en este 2016). Y cada jornada, en estas instalaciones se clasifica y se da curso a todo el correo y paquetes que se entregan y reciben en Castilla y León, a excepción de Soria, ya que por proximidad pertenece al CTA de Zaragoza. En total, alrededor de un millón de envíos al día son clasificados en Valladolid. Una labor que sería impensable sin la ayuda de las máquinas, la tecnología y un minucioso y estudiado orden que confiere el estatuto de impensable a cualquier posible extravío. El proyecto STARTinnova acercó ayer este centro logístico a los alumnos del instituto Emilio Ferrari que participan en esta iniciativa que organiza El Norte de Castilla.

Clara Martín, Laura López y Yovana Eustaquio (de 19, 20 y 22 años respectivamente), alumnas de Educación Infantil y miembros del equipo ‘Colorín Colorado’, su tutor, José Alberto León, recorrieron las instalaciones junto a Jordi Escruela, subdirector general de Innovación de Correos, y Florencio Campano Collazos, director del centro logístico vallisoletano y el encargado de explicar a las estudiantes el funcionamiento de cada una de las máquinas. El recorrido de este CTA, que emplea a 160 trabajadores de los que cerca del 70% son mujeres, se inició en los muelles de entrada, donde el primer paso es escanear sobres y paquetes. La zona de máxima producción del centro es la de tratamiento automatizado. Allí, una primera máquina denominada CFC o Bombonera encara y matasella los envíos que llegan de los buzones dejándolos listos para su clasificación, ¡y todo ello a una velocidad de 32.000 envíos a la hora! Otras dos máquinas de clasificación se encargan de leer las direcciones de los envíos y de imprimir un código de barras con el que se dejan encaminados para su posterior salida (incluso con el número de distrito y sección). En este área de tratamiento, una máquina indexa y clasifica otros formatos y tamaños de cartas, mientras que otro ingenio realiza con precisión una labor similar con 2.500 paquetes a la hora.

«Nunca hubiera imaginado que en Correos se trabajaba con tantas máquinas», apuntó durante la visita una sorprendida Laura. Su compañera Yovana se interesó por su parte por los protocolos en caso de apagón. «Si no funcionan las máquinas, tenemos un Plan B, que es hacerlo todo de forma manual», explicó Florencio Campano. De hecho, sigue existiendo una zona de la nave donde se clasifica así la correspondencia que no admite la máquina.

Las jóvenes también se interesaron por la época del año de más actividad en el CTA –que se trata de la Navidad, pero no por las felicitaciones, sino porque la gente envía y recibe más compras y regalos– y por la incidencia del correo electrónico en el número de cartas que hoy en día se reciben. «Ha disminuido el flujo del correo ordinario, como cartas, sobretodo por parte de las empresas, pero hemos crecido muchísimo en envíos de paquetes. Es sorprendente el número de artículos que la gente adquiere ‘on-line’ en China, por ejemplo, y que pasan por este CTA», explica Campano.

El proyecto STARTinnova cuenta con el patrocinio de Correos, ADE y M-MCoaching Business School; y la colaboración de los ayuntamientos de Valladolid y Palencia e Ibermaq. Como mentores, participan Fundación Michelin y el Grupo Tecopy.