El factor humano, el rey entre las máquinas

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Fernando Rubio, Javier Varela y Diego Gómez, socios de Ibermaq. / GABRIEL VILLAMIL

  • Los responsables de la empresa vallisoletana Ibermaq muestran a los alumnos de La Merced la relevancia del capital humano en la industria

Hay máquinas por todos lados. Máquinas que construyen máquinas. Robots. Automatismos. Componentes electrónicos. Brazos mecánicos imponentes que agarran el salpicadero de un coche –todo menos el volante y las palancas– y lo insertan como un guante, sin esfuerzo, en su sitio.

Y sin embargo, lo importante no son las máquinas.

«Nuestra empresa no es más que personas».

Lo dice uno de los tres socios de Ibermaq, Diego Gómez, y lo repite varias veces a lo largo de la visita de los alumnos de Bachillerato del IES La Merced a la fábrica, dentro del proyecto Start Innova. Lo corroboran sus dos compañeros, Fernando Rubio yJavier Varela.

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  • Alumnos del IES La Merced visitan las instalaciones de Ibermaq

Eran siete personas cuando Ibermaq comenzó. Una especie de refundación forzosa a partir de la empresa en la que todos ellos trabajaban, Govimar, que decidió cerrar sus puertas en el año 2009. Eso fue en enero. El 7 octubre Ibermaq ya se había constituido como empresa. De aquellos siete primeros trabajadores –incluidos los tres socios– han pasado a los 54 actuales en apenas seis años.

Los chicos del IES La Merced son de 1º de la modalidad de Ciencias y de 2º de Ciencias Sociales. Tienen entre 16 y 17 años. En plena visita, Diego Gómez llama a uno de los trabajadores con mono azul que trastean con las máquinas de la nave. Se llama Jonathan, tiene 18 años y está en la empresa después de haber cursado un grado medio en instalaciones eléctricas y automáticas.

«Parte esencial de la empresa son los recursos humanos», reinciden los tres socios. Y al poco hace su aparición Raquel Sánchez, encargada de Recursos Humanos. Y expone un problema al que se enfrentan las industrias y fábricas de la región –y casi de toda España– en estos tiempos en los que el paro amenaza. Faltan profesionales cualificados. «En nuestro sector es así y además se están yendo ingenieros a Alemania porque tienen el mismo problema. No hay personas con formación que quieran trabajar». Así que es básico, cuando se encuentra al profesional adecuado, tratarlo con mimo para que crezca y se desarrolle laboralmente dentro de la empresa.

«Buscamos implicación y responsabilidad de las personas más que la capacidad técnica. Si tienes ganas e implicación las cosas se aprenden. Da igual de qué nivel partas, aunque tener una formación anterior es buenísimo», insiste Javier Varela. De hecho, una de las personas que los estudiantes de La Merced pudieron conocer es la responsable de Compras de la empresa. «¿Qué estudió?», le preguntaron.Y la respuesta sorprendió incluso a alguno de los socios. «Filología Inglesa y Filología Alemana», fue su respuesta. A partir de ahí, toda su formación se orientó a las compras en organizaciones industriales, aprovechando su bagaje en lenguas extranjeras.

Fernando Rubio ahonda en el problema. «Cada día se habla más de las empresas de servicios, de las bodegas... Y el tema industrial cada día está más denostado. Y en las empresas que realmente producimos y creamos elementos, cada día hay menos profesionales. Nos estamos yendo mucho a vender cosas sin producirlas, y nos interesa que la gente que no esté necesariamente enfocada en sus estudios a este sector, conozcan que hay algo más».

«Hace falta conocimiento y que se sepa que hace falta conocimiento», remata Diego Gómez.

Por eso, les insistieron a los alumnos de La Merced, el capital humano es clave. Aunque la empresa sea el reino de las máquinas.

Start Innova es una iniciativa de El Norte patrocinada por Correos, ADE y M-MCoaching Business School.Además colaboran los ayuntamientos de Valladolid y Palencia e Ibermaq, con la Fundación Michelin y el Grupo Tecopy como mentores.