El curioso éxito de Ibermaq

El curioso éxito de Ibermaq
/ R. Otazo

Cuando Ibermaq comenzó, hace cinco años, sus socios ya llevaban tiempo en el negocio y sabían exactamente qué es lo que querían montar y cómo hacerlo. Quizá por eso han sido de las empresas casi heroicas que no solo han sobrevivido a la crisis, sino que han conseguido sortearla con éxito, como demuestra el hecho de que cuentan con cuarenta empleados. Y esa experiencia, precisamente, es lo que querían transmitir a los alumnos del IES La Merced, instituto del que se han convertido en mentores.

«Nos avisaron los responsables del instituto de La Merced porque nos conocían de otras veces, colaboramos con prácticas con ellos. Y nos pareció muy interesante poder formar parte de este proyecto», explica Fernando Rubio, uno de los tres socios de la empresa junto a Diego Gómez y Javier Varela.

«Esperamos que conozcan un poco la realidad de lo que es emprender, y especialmente dentro del sector de la empresa industrial en España», comenta. Y es que emprender, por muy de moda que esté el vocable, sigue siendo una profesión de riesgo para la que toda preparación que se tenga es poca. «Es complicado», admite Rubio. «Nosotros, al explicarles nuestra experiencia, vamos a la realidad, a lo que se van a encontrar», advierte. «Las cosas bonitas son más fáciles, nosotros vamos a la realidad de lo que se encuentran al intentar crear una empresa». Y los chicos lo agradecen, por lo que se ve. Con su interés, con dudas que plantean en toda su crudeza, como de dónde saca uno el dinero para empezar a montar una empresa desde cero cuando no tiene un euro en el banco.

«Nuestra trayectoria ha sido un poco especial, porque en cinco años ya tenemos un cierto volumen y les sorprende que en estas circunstancias de crisis se pueda crecer», señala Fernando Rubio. Pero si algo les sorprende aún más es «el sacrificio y la dedicación que hay que tener con la empresa». Y eso incluye, claro, «ser el último en cobrar, que no haya diferencia entre trabajo y vida privada, sino que todo sea un continuo...». Querían sinceridad y se la han dado. Eso, y unas cuantas lecciones de realidad que a buen seguro agradecerán.