Salud Pública alerta contra el uso del cigarrillo electrónico que la ley ampara

Una mujer fumando un cigarrillo electrónico. :: EFE/
Una mujer fumando un cigarrillo electrónico. :: EFE

Sanidad equipara el vapear o los productos por calentamiento al tabaco por su insalubridad

Ana Santiago
ANA SANTIAGO

Los cigarrillos electrónicos y otros productos afines están arañando terreno desde que, en Europa y en numerosos países de otros continentes, la legislación declarara la guerra al tabaco. Ante la perspectiva, a mayor o menor plazo, de que bajen estrepitosamente las ventas o que las mismas desaparezcan del tabaco en sus formas tradicionales, las grandes multinacionales buscan resquicios de futuro, disfrazando de más naturales, presuntamente más ecológicos o sanos sus nuevos productos. «Sin combustión», recalca la publicidad. «Sin humo», «sin ceniza»... y quien lleva tiempo buscando la forma de dejar de fumar, sin abandonarlo, se identifica con tales posibilidades.

Estos productos de tabaco por calentamiento, sin combustión tienen la consideración de ‘productos novedosos’ de acuerdo a la nueva legislación, la modificación del pasado mes de junio por el que se regulan aspectos relativos a la fabricación, presentación y comercialización de los productos del tabaco y otros relacionados. Por lo tanto, se lesa aplica la Ley de 2005 frente al tabaquismo.

Los productos de tabaco por calentamiento «generan un aerosol que contiene nicotina en proporción igual o superior a los cigarrillos con combustión, produciendo los efectos fisiológicos y adictivos de la nicotina, equivalentes al tabaco por combustión», es decir, al tradicional. Así lo recoge el pronunciamiento conjunto de todas las direcciones generales de Salud Pública de las 17 comunidades y la del propio Ministerio de Sanidad. Concretamente, la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, ha desaconsejado oficialmente el consumo de cigarrillos electrónicos y de productos de tabaco sin combustión tras encontrar sustancias cancerígenas en sus líquidos y vapores, por lo que «no se pueden excluir los riesgos para la salud asociados al uso o a la exposición al vapor», insiste.

Los cigarrillos electrónicos, denominados Dispositivos Susceptibles de Liberación de Nicotina (Ley 28/2005 y Real Decreto 579/2017), están incluidos en la categoría de productos relacionados con el tabaco. Por ello, la Comisión de Salud Pública, con el objetivo de promover la salud de la ciudadanía y prevenir las enfermedades asociadas al consumo de tabaco como el cáncer o cardiopatías, advierte de la existencia de riesgos para la salud tanto en el uso de los productos tradicionales del tabaco, como en los denominados ‘productos de tabaco por calentamiento’ (sin combustión) y de los ‘dispositivos susceptibles de liberación de nicotina’ (cigarrillos electrónicos) y, por lo tanto, aconseja no consumir ninguna de estas alternativas.

«La coincidencia, por las evidencias científicas que hay al respecto, de los responsables de Salud Pública, de todas las comunidades independientemente del color ideológico que tengamos ha sido total. El vapeo y estas otras formas, en contra de lo que socialmente se ha entendido en muchos casos, es tan nocivo como encender un cigarrillo de los de toda la vida. Por ello, es nuestra obligación advertir sobre sus riesgos para la salud», explica el director de Salud Pública de Castilla y León, Agustín Álvarez Nogal.

Promoción de hábitos

Así, desde la Consejería de Sanidad se promocionarán hábitos de salud y campañas informativas al respecto para orientar sobre el hecho de que estos productos son tan dañinos como el tabaco.

Sin embargo, resulta cuanto menos llamativo que mientras los responsables de la Salud Pública de todas las comunidades y del Gobierno central lanzan dicho comunicado y advertencias, la reciente oportunidad de regular este consumo y de prohibir su uso de forma equivalente a la del tabaco se haya, y no por descuido, desaprovechado en España, no así en otros países.

Son alrededor de 450.000 las personas que consumen este tipo de productos en España. Y con la ley en la mano pueden terminar su comida en un restaurante con ellos o utilizarlos en el puesto de trabajo.

Fue el pasado mes de junio cuando la ley antitabaco fue de nuevo revisada en busca además de responder a una transposición europea.

El Gobierno Central tan solo equiparó aspectos de registro, documentación y publicitarios del cigarrillo electrónico a los de los productos de tabaco en aquel Real Decreto-Ley de medidas sanitarias frente al tabaquismo. La modificación igualaba la promoción y el patrocinio de los dispositivos susceptibles de liberar nicotina como los cigarros electrónicos y envases de recarga a la de los productos del tabaco e introducía, entre las novedades principales, las limitaciones a la venta a distancia. Sin embargo no abordó aspectos reclamados por el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) como la prohibición del uso de estos cigarrillos en los mismos lugares en los que lo están los normales o que no se pueda fumar en coches en los que hay embarazadas o niños ni en espacios libres dirigidos a eventos deportivos o culturales, entre otras alegaciones ignoradas. Este comité, que representa a 33 sociedades científicas y consejos de colegios profesionales implicados en la prevención y control de esta adicción, criticó entonces que el Gobierno «renunciara a seguir avanzando en la prevención y control del tabaquismo al zanjar la transposición con retraso y sin dejar espacio al diálogo social ni parlamentario»

Por lo tanto, salvo que el dueño de un local, y en base a otro tipo de derechos como el de admisión en su establecimiento o similares, lo prohiba en su local, el vapeo y similares podrán tener su lugar dentro de un bar o restaurante. La ley ampara su uso en contradicción con la propia recomendación del Estado.

Ley vasca de adicciones

Esta regulación ya se ha implementado en Bélgica, Luxemburgo, Finlandia, Hungría, Grecia, Portugal, Lituania, Letonia, Eslovaquia y Polonia. También está recogida en la Ley Vasca de Adicciones 1/2016.

A este respecto, el director de Salud Pública, destaca que «efectivamente la modificación de la ley se centraba en la publicidad, en el registro y documentación sobre efectos adversos, entre otros aspectos. La legislación es poco avanzada respecto a otros países en este sentido. No se entiende, desde el punto de Salud Pública, como no se aprovechó la ocasión como sí hicieron otros países. No tiene mucho sentido –reconoce– equiparar estos productos en publicidad y no hacerlo en materia de consumo; pero nosotros trabajaremos en una campaña de promoción de buenos hábitos y de fomento de las inspecciones para evitar situaciones anómalas». No obstante, añade, «este pronunciamiento ya es un primer paso en esa dirección para hacer ver al legislador que hay que avanzar porque el vapeo o los métodos sin combustión en vez de quemar calientan pero tienen nicotina y están asociados al cáncer», concluye Agustín Álvarez Nogal.

La Organización Médica Colegial (OMC) y el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) trabajan en la actualidad con los diferentes grupos políticos para llegar a un consenso sobre una nueva ley antitabaco.

No todas las voces facultativas van en la misma dirección, la Organización de médicos en apoyo del vapeo y el eCig defiende «el uso de cigarrillos electrónicos porque claramente tiene un enorme potencial para ayudar a muchos fumadores a dar la espalda al tabaco. Sus peligros –añaden– son considerablemente más bajos que los de los cigarrillos habituales».

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