La otra nevada

El ganadero de vacuno de carne extensivo, Ovidio García, alimenta al ganado ante las dificultades provocadas por las últimas nevadas/Miriam Chacón
El ganadero de vacuno de carne extensivo, Ovidio García, alimenta al ganado ante las dificultades provocadas por las últimas nevadas / Miriam Chacón

Decenas de ganaderos de extensivo de Castilla y León se afanan en llegar a sus animales para facilitar alimento después de que el temporal anegara los accesos

J.LÓPEZ

Las vacas responden al sonido del claxon y persiguen a su dueño. Subido en su tractor, el ganadero Ovidio García accede a una de las fincas en las que se encuentra su ganado, en Mancera de Arriba (Ávila), para poder facilitar forraje y pienso a una cabaña que desde hace unos días tiene dificultades para alimentarse a causa de la fuerte nevada en el sur de Castilla y León. «Sin pasto, tengo que subir con el tractor a darles de comer», remarca, poco antes de bajarse del aparato y repartir un bloque de alfalfa bajo las encinas, árboles con años de historia que resguardan a los animales de un viento que rompe en el monte.

El caso de Ovidio es uno más de los ganaderos, principalmente de extensivo de carne, que estos días se afanan en alimentar como pueden a sus animales con la única ayuda del tractor: «De otro modo sería imposible». Aunque la carretera ya se encuentra limpia, gracias al trabajo de los propios habitantes del pueblo, los caminos de acceso acumulan aún buena cantidad de nieve que sólo un tractor puede superar.

Ganado vacuno de carne extensivo en la localidad abulense de Mancera de Arriba.
Ganado vacuno de carne extensivo en la localidad abulense de Mancera de Arriba. / Miriam Chacón

El ganadero de extensivo, con medio centenar de vacas de la raza avileña ibérica, retira el pastor eléctrico y entra. Tras tocar el claxon del tractor, los animales le persiguen, responden a su llamada rutinaria, incluso los terneros que se esconden bajo sus madres. Algunos lo hacen entre las múltiples ramas que no han soportado el peso de la nieve y yacen sobre el suelo. «Esta nevada es la mejor que le puede pasar al campo con la sequía que tenemos. Lo que pasa que tiene sus consecuencias», admite el ganadero a Ical, responsable también de vacuno de extensivo de La Unión de Uniones de España.

Por ello, a pesar de la mejoría del tiempo y el deshielo de parte de la nieve, la situación ganadera de extensivo se centra ahora en dar de comer a los animales. Cuando cese el temporal todo volverá a la normalidad y los accesos estarán mejor, «aunque con barro». «No sé qué decirte, porque el sábado da otra nevada», advierte Ovidio, quien teme que se vuelva a repetir la situación. «Los animales tienen que comer todos los días, porque el frío no nos importa», asevera, ya que las vacas responden de forma positiva a los 14 grados bajo cero registrados estos días en la zona.

El ganadero de vacuno de carne extensivo, Ovidio García alimenta al ganado ante las dificultades provocadas por las últimas nevadas.
El ganadero de vacuno de carne extensivo, Ovidio García alimenta al ganado ante las dificultades provocadas por las últimas nevadas. / Miriam Chacón

En Mancera de Arriba, a 14 kilómetros de la localidad salmantina de Peñaranda de Bracamonte, reside medio centenar de personas, con 75 censados, y los activos viven todos del ganado en extensivo, de carne. «Nos llevamos todos bien y podemos hacer trabajo común juntos», detalla, mientras señala a un ternero apartado del resto, expuesto al poco calor del sol de la mañana, que sale corriendo al acercarse. «¡Mira!, este nació el día de Año Nuevo», desliza. Con medio año de vida, los animales se dirigen al matadero, a excepción de las hembras hijas «de vacas buenas», que se quedan para criar.

Lobos y sanidad animal

Subido en su tractor y a la hora de sobrepasar el río Navazamplón, Ovidio García relata que aparte de la nevada, que en unos días quedará en anécdota, son dos los principales problemas de los ganaderos en la actualidad. Por un lado, el saneamiento, cuestión que temen los activos del sector de extensivo por la relación con la fauna silvestre; y por otro, los ataques de lobos y buitres y la incursión del jabalí, que se come muchas veces el alimento de las vacas.

Ganado vacuno de carne extensivo en la localidad abulense de Mancera de Arriba.
Ganado vacuno de carne extensivo en la localidad abulense de Mancera de Arriba. / Miriam Chacón

«Un lobo es difícil que mate a una vaca de este tamaño, pero la puede hacer el daño suficiente para dejarla herida y, sobre todo, la causa un estrés que en un tiempo la puede causar la muerte», se queja a Ical. A ello se suma la presencia del buitre: «Hace un año llegué por la mañana y un buitre se estaba comiendo un ternero que acababa de nacer y picaba a su madre que estaba tendida en el suelo. Al final también murió», concluye.

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