Los que no vuelven a casa por Navidad

Castellanos y leoneses que residen fuera de la comunidad cuentan cómo viven estas fiestas a miles de kilómetros de su hogar

Javier Atienza, cirujano vallisoletano que trabaja en la República Democrática del Congo, trabajando para Médicos Sin Frontera. /
Javier Atienza, cirujano vallisoletano que trabaja en la República Democrática del Congo, trabajando para Médicos Sin Frontera.
ICAL

La escena que retrata el clásico anuncio de turrón y su eslogan de “vuelve, a casa vuelve, por Navidad” se ha convertido en un clásico más de estas fiestas y en un mensaje que no deja de emocionar a los que estos días no tienen la suerte de reunirse con su familia. Entre este grupo, la Agencia Ical ha conversado con misioneros, traductores, investigadores, entrenadores deportivos... que pasarán estas fiestas a miles de kilómetros de sus hogares, aunque alguno reconoce que escapar del bombardeo consumista que rodea a la Navidad “no tiene precio”.

Uno de los castellanos y leoneses que no podrá celebrar la Navidad en casa es la abulense Noemi Jiménez, traductora y revisora científico-técnica, que pasará estos días en Taunton, en el suroeste de Reino Unido. Noemi reconoce que por muchos años que se pasen fuera de casa y por mucho que la Navidad se intente comercializar, estas fechas son eminentemente familiares. “Una siempre quiere estar con los suyos en Nochebuena y Navidad, no digamos ya si en la familia hay niños pequeños. Así que lo que más echaré en falta es la cocina de mi madre y la algarabía de las comidas familiares con tíos, sobrinos, abuelos, nietos… Por suerte, tenemos Skype y Whatsapp para mandarnos fotos y mensajes, y para poder conectarnos un ratito y ver las caras de alegría de toda la familia reunida”.

Esta abulense explica que será una “mini-navidad” con su marido y sus perros y confiesa que ya tiene encargado el pavo relleno, plato típico de Reino Unido acompañado con patatas al horno y coles de Bruselas. No obstante, en su mesa no faltará el cava y el Ribera de Duero, para que no sea todo demasiado inglés. Además, asegura que en la cena de Nochebuena escuchará villancicos tradicionales. "Siempre nos emocionan más. Ya tengo la lista de Spotify organizada”.

A pesar de la distancia, no perderá la tradición de tomar las doce uvas en la Nochevieja, aunque sea siguiendo la retransmisión de TVE por internet. “Por suerte, en Reino Unido solo tenemos una hora de diferencia, así que no supone ningún trastorno. Por la mañana de Año Nuevo haremos un poco de senderismo, aunque esta vez, como Gredos o Navacerrada nos pillan un poco lejos, aprovecharemos para pasear por la campiña inglesa”.

Misionero en Tailandia

La familia es también la gran añoranza para el misionero burgalés José María Rodríguez Redondo, que lleva 22 años trabajando en Tailandia. El religioso reconoce que estas fechas le retrotraen al calor de su infancia en Burgos. “Allí crecieron mis raíces y ellas me permiten alimentarme de los valores de esta cultura y gozar de la celebración de Navidad con el calor de la acogida de la gente con la que convivo, en una iglesia joven, ilusionada. Mis sentimientos en estas fechas son de una enorme gratitud a mi familia y a tantos amigos y gente fenomenal que me ayudaron a vivir con un corazón universal y siguen animando mi entrega misionera".

El salmantino Jorge Merino junto a su novia Olivia en Filadelfia; José María Rodríguez Redondo (Burgos, 1962), está trabajando en Tailandia, Asia, con el Instituto Español de Misiones Extranjeras; y Javier Atienza, cirujano vallisoletano que trabaja en la República Democrática del Congo.

Filadelfia

A miles de kilómetros de Tailandia, en la localidad estadounidense de Newtown, un bonito pueblo situado en el área metropolitana de Filadelfia, pasará estas fiestas el salmantino Jorge Merino, quien aunque afirma que extraña a la familia y amigos que están en España y todo lo que solía hacer con ellos durante estas fechas, reconoce que se encuentra muy feliz de poder pasar la Navidad experimentando costumbres diferentes con personas a las que adora, explica.

Jorge pasará las navidades junto a su novia Olivia y su la familia, residentes en Estados Unidos pero procedentes de familias italianas y alemanas, por lo que seguirán las tradiciones gastronómicas de estos países mientras disfrutan de la gran tradición de adornar las casas de Newtown, un lugar donde “nieva frecuentemente y no es raro encontrar un ciervo paseando por el jardín”.

Nottingham

También en un país anglosajón pasará la Nochebuena y la Navidad la salmantina Cristina Gallego, residente en la ciudad británica de Nottingham, y quien reconoce que “las navidades en el extranjero son una manera diferente de pasar estos días”. En su caso, disfrutará del día de Nochebuena junto a su novio y “varias parejas de distintos países para compartir comida de otros lugares” y disfrutar de tradiciones como “visitar los mercados navideños, beber 'mulled wine' e ir al teatro para ver una 'Pantomime', representación de un cuento infantil típico de Navidad”.

Por su parte, la mirobrigense Cristina González, profesora en la localidad italiana de Lecce, considera que pasar la Navidad fuera de casa despierta su curiosidad por lo desconocido, no obstante “la Navidad es una tradición, y las tradiciones, tradiciones son”.

Voleibol en Doha

Otra forma de pasar la Navidad en familia cuando se está lejos de casa, es que sean tus seres queridos los que viajen como es el caso del soriano Álvaron Martín Ruiz, entrenador de voleibol en Doha. “Por suerte, mis padres vienen a pasar estos días conmigo y eso ayuda a que se echen muchas menos cosas de menos, aunque siempre te acuerdas de los amigos, de las comidas típicas de las 'champanadas' de la plaza de Herradores o el frío de Soria”.

San Diego

Precisamente las 'champanadas' de la plaza de Herradores, es uno de los 'rituales' que también añora la soriana Ana Cristina Llorente, investigadora biomédica afincada en San Diego (EEUU), que confiesa que estos días le invade un sentimiento de tristeza al estar alejada de su ciudad y su familia.

Pero a pesar de esta emoción, se considera una afortunada de poder trabajar en lo que la gusta y poder vivir en un lugar maravilloso. “Siento añoranza en las champanadas de la Herradores, en la gente cantando y brindando, la alegría que se respira en la ciudad, el sonido de las zambombas, las dulzainas, las cañas, las botellas de anís, los villancicos sonando por las calles iluminadas del Collado y bajar a visitar el Belén de la Plaza Mayor. Voy a echar de menos las celebraciones con mi familia y los villancicos que cantamos con las guitarras después de comer los manjares sorianos, las ramitas de acebo, cocinar bacalao al pil pil con mi padre el día de Nochevieja, comerme las uvas al son del reloj de la Puerta del Sol...”.

Este año, las navidades de Ana Cristina van a ser un poco diferentes a las sorianas. En Nochebuena y Navidad cenará con amigos y el resto de días tiene trabajo en su laboratorio, que alternará con clases de Jiu Jitsu. "Aprender a tocar el violín por mi cuenta, correr por la playa o intentar hacer surf en las frías aguas del Pacífico...”

África

Con humor se lo toma el vallisoletano Javier Atienza, de Médicos sin Frontera, que pasará otras navidades en su “querida” África. “Son días especiales para celebrar en familia, pero tengo la suerte de trabajar con un equipo maravilloso y siempre queda el agradecimiento de los pacientes. Además, librarme de la campaña navideña, las elecciones catalanas y lo que vendrá después…. no tiene precio”.

Por su parte, la misionera adoratriz zamorana Pilar Sánchez, reconoce que en Cinkassé (Togo), en un país donde la mitad de la población practica el animismo, la Navidad se vive solo en parroquia y en comunidad. No obstante, resalta que festejan juntos todas las religiones porque en las familias hay de todo un poco. “De hecho, en el Ramadán también hacen fiesta los cristianos, que consiste en comer juntos. Nosotros aprovechamos para compartir y festejar algún día de la Navidad”.

También explica que en este tiempo, salvo las referencias litúrgicas en las misas dominicales y la Misa del Gallo, no se celebra nada más. El día 25, desde muy tempranas horas, empiezan a llegar a nuestra casa los niños de barrio, que danzan frente al Belén. Luego los despedimos con caramelos, ya que aquí, en un país donde los católicos somos minoría, no se celebra la fiesta de los Reyes.

Quito

Por último, desde Quito (Ecuador), el sacerdote zamorano José Luis Domínguez, relata la importancia de la fiesta en este país, donde la Navidad se prepara con una novena que suele tener inicio el 16 de diciembre. Además, explica que desde primeros de diciembre los hogares y los espacios públicos se adornan con guirnaldas, el árbol de Navidad y el Nacimiento y que entre la Nochebuena y la festividad de Reyes las personas se acercan a la iglesia con una imagen del Niño Jesús, costumbre que puede alargarse en algunos sitios hasta el fin de semana antes de carnaval, por lo que se designa al Niño como el 'Niño carnavalero'.

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