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Varios niños patinan este miércoles en la pista, alguno ayudado de pingüinos. / Marta Moras

Unas vacaciones para deslizarse en Palencia

  • La pista instalada en el salón ofrece diversión para niños y adultos de la capital y de localidades próximas

Grupos de niños y algún que otro adulto patinan holgadamente poco antes de las dos de la tarde sobre la pista de hielo instalada en el parque del Salón. Pero por la tarde, la concurrencia aumenta, hasta el punto de que el personal ya se encuentra a los aficionados haciendo cola antes de las 17:00 horas, cuando llegan a abrir las instalaciones, según afirma la encargada de la pista, Sara Terán.

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  • Pista de hielo instalada en Palencia

En la sesión matinal, que se prolonga hasta las tres, no hay una afluencia masiva, y los hermanos Raúl e Iván García, que han venido con su prima Lucía Martínez, pueden recorrer la pista sin demasiadas interrupciones.

Desde fuera del rectángulo les observa Ángel García, el padre de los niños. Residen en San Sebastián y pasan estas fiestas con su familia en Palencia. La pista de patinaje es ya una cita habitual en su calendario de vacaciones, y este es el tercer año que acuden. Los pequeños se muestran indecisos sobre quién es el que mejor patina, mientras el padre explica que es aquí donde más han practicado, pese a que en San Sebastián tienen un magnífico palacio de hielo. Aunque los precios son más elevados que el año pasado, este donostiarra con raíces palentinas opina que no es excesivo y que se trata de un gasto puntual en las vacaciones.

Es un criterio que comparte María Jesús Fernández, que ha traído por primera vez a patinar a su hija, Jimena Alonso, de 4 años, si bien en su caso se han beneficiado de un vale de descuento.

Para principiantes, sean niños o adultos, la empresa pone a disposición de los usuarios un pingüino de apoyo. Es el que utiliza el niño Daniel Cantera Fernández, que viene todos los años, pero todavía está en fase de aprendizaje. Gracias al interés del menor, está aprendiendo a patinar su madre, que también considera un tanto caros los precios por cada sesión de una hora.

La afluencia de usuarios ha ido en aumento desde el inicio de las vacaciones escolares, indica la encargada de la pista. «Hasta el día 21 estuvo algo flojo, salvo los fines de semana, porque además hizo mal tiempo. Luego, el aumento de público se ha notado muchísimo», señala Sara Terán. Precisamente, en esas dos primeras semanas, la pista se mantuvo cerrada al público por las mañanas, para dar cabida a los grupos de escolares de colegios de la capital que lo solicitaron.

El día de mayor «llenazo» fue el de Navidad, y también hubo una asistencia masiva las dos jornadas del ‘día del kilo’, el 28 y el 29 de diciembre por la mañana, cuando se ofreció una hora de patinaje a cambio de la entrega solidaria de un kilo de alimentos.

La pista también ha servido para la celebración de cumpleaños. La madre de una niña de un pueblo próximo a la capital invitó a su hija y a una docena de amigos a pasar un rato de patinaje.

Los padres con sus niños son, desde luego, los principales usuarios, aunque también acuden muchos grupos de jóvenes. «Es una fiesta para los niños y padres y es un aliciente para Palencia porque los ciudadanos disponen de una oferta complementaria de ocio», afirma Sara Terán.