Charo Cea, con sus hijas Celia y Marina Rodríguez, y la abuela de las niñas, Petra Nieto, en su vagón. A la derecha, José Luis Pérez, con su hija Paula.
Charo Cea, con sus hijas Celia y Marina Rodríguez, y la abuela de las niñas, Petra Nieto, en su vagón. A la derecha, José Luis Pérez, con su hija Paula. / Marta Moras

Un bullicioso trayecto ferroviario

  • Alrededor de 700 viajeros diarios hacen el recorrido por las calles del centro en el tren recreativo puesto en marcha por el Ayuntamiento y el comercio

A los trolls de pelo azul y rosa que han ido de pasajeros con Celia Rodríguez en el tren navideño les ha gustado el viaje. Así se lo han dicho a esta niña de cinco años, que ocupa el primer vagón junto con su hermana melliza, Marina. Les acompañan su madre, Charo Cea, y la abuela de las niñas, Petra Nieto, una vecina de Cervatos de la Cueza, que pasa las navidades con la familia en la capital.

Este grupo familiar ha tenido la suerte de conseguir plaza para el penúltimo recorrido al mediodía, después de una espera de alrededor de media hora, que se les hizo larga. Muchos no han tenido tanta suerte, ya que en el siguiente viaje no había espacio para todos los interesados que hacían cola para intentar disfrutar de un bullicioso y lento paseo por las calles céntricas entre la multitud de viandantes que a última hora de la mañana hacían compras o pasaban el tiempo de ocio en estas fechas.

El interés de los palentinos y visitantes por esta atracción navideña, puesta en marcha por el Ayuntamiento en colaboración del Centro Comercial Palencia Abierta, ha desbordado la capacidad del pequeño tren, que dispone de 50 plazas y hace una media de 14 recorridos cada día, cinco en las dos horas a partir del mediodía, y ocho o nueve viajes por la tarde, ya que el horario es un poco más prolongado, según indica el conductor y propietario de la empresa mundohinchable.com, encargada del servicio, Roberto Fernández. La duración del trayecto depende del tráfico, aunque en este caso se trata del tráfico de peatones, que a determinadas horas es muy denso, por lo que la ruta puede durar unos veinte minutos. Así, una media de 700 personas hacen a diario el recorrido en este colorido tren, que circulará hasta el día 8.

Con las mellizas y sus familiares, han compartido asiento José Luis Pérez y su hija Paula, también de cinco años y que enseguida se hizo amiga de las otras dos niñas. «Vengo por mi hija, pero también me hace ilusión a mi», reconoce este viajero, un asiduo del tren desde que se pusiera en marcha hace cinco años. Paula disfruta del espectáculo urbano de tiendas y gentío desde el asiento junto a la ventanilla mientras corea con entusiasmo el villancico que suena en la megafonía. Por eso, su balance al final del viaje es que «me ha gustado el tren y la música». Y sus amigas suscriben esta opinión.

Unos vagones más atrás viaja Puerto Pérez, con Tania y Héctor Alejos, una familia que también ha esperado para conseguir plaza y que se han hecho asiduos del tren navideño al que han subido los últimos cuatro años, «porque nos gusta el recorrido, es otra perspectiva de la ciudad», indica Puerto.

Mientras el tren avanza a paso de peatón para molestar lo menos posible a los viandantes, según indica el conductor, los menores se entusiasman al reconocer y poder saludar a conocidos que pasan por la calle, al descubrir la casa donde viven los abuelos o un papá noel a punto de entrar por la ventana de una vivienda.

Entretanto, adultos los expresan su satisfacción por que el viaje sea gratuito. «Yo simplemente traigo el tique de un café», comenta la madre de las mellizas. Pero al tiempo lamentan que se hayan reducido los días de recorrido de esta atracción, que en años anteriores empezaba en los días previos a Navidad, «así podía viajar más gente», indican.

En esta ocasión, el tren se puso en marcha el día 1. En los ocho días de servicio, unas 5.600 personas habrán disfrutado de esta oferta de ocio.