23 años sin luces
Comerciantes y hosteleros de Miguel Íscar festejan la nueva iluminación navideña. / G. Villamil

Un cuarto de siglo sin luces

  • La calle Miguel Íscar recupera la iluminación navideña una vez que el comercio sustituye a los bancos

«Es el momento», reconocen los propietarios de varios de los negocios de Miguel Íscar, que ayer por la tarde brindaron en La Abuela por la Navidad y por el futuro de una calle que, dicen, vuelve a recuperar su pulso comercial, después de años en los que la céntrica vía estuvo copada por entidades bancarias. La marcha de varias de estas oficinas (por la reestructuración del sector y el cierre de sucursales)dejó varios locales vacíos que ahora vuelven a ocuparse con bares y restaurantes, tiendas de moda, de cartuchos de tinta, telas o clínicas a pie de calle (está a punto de instalarse una de reproducción asistida). «Es el momento», dicen. La oportunidad para relanzar Miguel Íscar. Los comerciantes ya han dado los primeros pasos y confían en organizar actividades y campañas en común, como llevan a cabo otras zonas comerciales de la ciudad (Platerías, Angustias, Torrecilla...). De momento, la primera iniciativa ha sido la instalación de los arcos de Navidad, que han permitido alumbrar de nuevo la vía en estas fechas. Y es un logro después de 23 años ‘a oscuras’.

«Durante mucho tiempo lo hemos tenido difícil. Los comerciantes éramos minoría.La mayor parte eran bancos. Como ellos cierran a las tres de la tarde, no les importaba que por la noche no hubiera luz, así que no colaboraban», explica Arturo Rodríguez-Monsalve, exdirector de la Cámara de Comercio y propietario de la tienda de antigüedades Fragonard. «Este año, con la apertura de nuevas tiendas, hemos conseguido que vuelvan las luces de Navidad», indica. Es un síntoma, dice, de la recuperación comercial de Miguel Íscar. Antes, con esa mayoría de bancos, la actividad se limitaba, sobre todo, a las primeras horas del día, al trasiego matutino de los recibos y transferencias. Por la tarde apenas había jaleo comercial.«Cuando no hay escaparates, el cliente pasa una vez, pero luego se busca rutas alternativas», indica Pedro Gil, de Dream Day, tienda de trajes de novia y ceremonia que abrió en abril de 2015, quien apunta otro de los efectos que tuvo «la voracidad» de las entidades bancarias durante los años de bonanza económica.«Querían establecerse en las mejores calles, del centro y de los barrios, lo que disparó los precios de alquiler», explica Gil.Un fenómeno que impedía competir al comercio de proximidad. Con la marcha de algunos de estos bancos (Espírito Santo, Caixa Catalunya, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Barclays, Banco Popular-e)y la llegada de nuevos negocios se ha enriquecido la oferta de la calle, que en este 2016 se vuelve a iluminar, después de 23 años, con arcos navideños.