La menor de Aranda testificó que los futbolistas la desnudaron a la fuerza y que ella se resistió

La menor de Aranda testificó que los futbolistas la desnudaron a la fuerza y que ella se resistió

El auto que mantiene en prisión a los tres jóvenes detalla el relato de la denunciante

SUSANA GUTIÉRREZ

La menor de 15 años que denunció haber sufrido una agresión sexual por parte de tres exjugadores de la Arandina presenta un relato «persistente» en sus declaraciones desde la fecha en la que denunció, el 11 de diciembre, hasta las posteriores exploraciones ante la jueza instructora, los días 13 de diciembre y 4 de enero. Así lo contempla la Audiencia de Burgos, que desestima la petición de libertad de las defensas y mantiene a los tres deportistas en prisión provisional para evitar la fuga de los jóvenes, que carecen de «arraigo económico» y para que no se produzca, incluso, la «manipulación» de testigos y pruebas. El tribunal, que ratifica cada uno de los pasos dados por la jueza instructora de Aranda en la investigación, sostiene que hay «elementos objetivos» e indicios suficientes sobre la supuesta autoría de los jóvenes en los delitos sexuales que se les atribuye por parte de la menor.

La Sala burgalesa apuntala su decisión en el relato realizado por la víctima sobre lo ocurrido la tarde del 24 de noviembre. Volvía a su casa, tras dejar a una amiga cuando, en el bar situado en los bajos del edificio donde residían los futbolistas, se encontró a uno de ellos, C. C., de 24 años. Conocía ya al joven con anterioridad, quien la invitó a subir al piso que compartía con los otros dos investigados, V. R. y R. C. La joven accedió y, cuando ambos ya estaban en la vivienda, llegaron los otros dos ocupantes del inmueble, acompañados de un cuarto joven.

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Según se detalla en los antecedentes del auto, la menor relató que, tras estar en el salón haciendo grabaciones de vídeos musicales, y cuando el cuarto joven se marchó, «los otros tres apagaron la luz, se desnudaron y la desnudaron a ella, pese a que intentó impedirlo cruzando los brazos sobre el pecho», refleja el auto. A pesar de esas maniobras de protección, según la narración recogida en el escrito judicial, los futbolistas «le separaron los brazos y le quitaron la ropa». La menor de 15 años, declaró que «sintió miedo» y «se bloqueó», lo que habrían aprovechado los tres investigados para sujetar a la chica y obligarle a realizar ciertas prácticas sexuales a cada uno de ellos. Después, el menor de los investigados, R. C., en la habitación que ocupaba, habría consumado, además, una violación. En la grabación de su última declaración ante la jueza, la víctima refiere que, tras esas relaciones sexuales no consentidas se vistió y se fue a su casa, cuando eran poco más de las nueve de la noche.

El único cambio

Las manifestaciones incriminatorias de la chica, según el tribunal, son persistentes a lo largo de las actuaciones sin que «se aprecie dudas o contradicciones en sus elementos esenciales». El único cambio que introduce en su última declaración, el día 4 de enero, es la presencia de un cuarto joven, argumentando que no le había mencionado con anterioridad, «al no tener nada que ver con los hechos denunciados». La denunciante fue llamada a declarar de nuevo ante la jueza instructora al aparecer un vídeo musical que fue grabado el día de autos en el que se ve a la víctima junto a los tres denunciados y el otro muchacho, que resultó ser también compañero de equipo de la Arandina.

Abundante prueba testifical

La Audiencia de Burgos considera, además, que la versión de la menor está corroborada por la abundante prueba testifical de referencia incorporada en el procedimiento, citando a testigos a los que la menor narró lo sucedido: familiares, amigas, compañeros de clase, la psicóloga y la pedagoga. Una narración que coincide con el informe médico forense emitido el día de la denuncia tras el reconocimiento efectuado a la menor. Asimismo, el tribunal no ve «motivo espurio alguno» que lleve a pensar que se trata de una denuncia falsa. «Al contrario, siempre en la instrucción, los testigos, mencionan la existencia de buena amistad y vecindad entre todos ellos», subraya. Todo esto, hace que se aluda, en el documento, a la «existencia de motivos bastantes para considerar provisional o indiciariamente acreditada la autoría».

El único extremo coincidente entre la declaración de la víctima y la de los tres investigados es que ella estuvo en la tarde del 24 de noviembre en la vivienda que compartían los deportistas en la Calle San Francisco 40. Los futbolistas, al ser detenidos, se acogieron a su derecho a no declarar en las dependencias policiales, mientras que, ante la jueza, negaron la autoría. «Mantienen en sus declaraciones que la menor estuvo en la vivienda que ellos compartían, que estuvieron viendo la televisión y haciendo vídeos de la aplicación de telefonía musical.ly, hasta que ella decidió marcharse a su casa y se fue sin que hubiera ocurrido nada», indica el auto.

Las grabaciones

Las defensas de los futbolistas consideran «muy contradictorio» que la víctima, dos horas después de supuestos hechos denunciados, sobre las 22:45 horas, colgara el vídeo grabado junto a los futbolistas con la aplicación musical tanto en una red social como en un chat con amigas. Asimismo, los letrados de los futbolistas aluden a los audios de voz escuchados en sala, donde la víctima se «jactaba de los hechos» y «decía que si tenía que inventarse algo se lo inventaba», según manifestaron los abogados tras escuchar dichas grabaciones en el juzgado.

Los letrados también inciden en que, según sus clientes, la víctima ya había estado en ocasiones anteriores en el piso que compartían los deportistas, aunque ella niega que estas ocasiones se hayan producido e insiste en que solo estuvo en la vivienda aquella vez.

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