Los mayores sufren más patologías y cuidan de más enfermos

Cuidados de una persona mayor. / EL NORTE

Las visitas al centro de salud llegan a las diez anuales cuando se es septuagenario

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

Aunque la vejez no está necesariamente relacionada con la falta de salud, lo cierto es que la prevalencia de la mayoría de las patologías aumenta con la edad. Los efectos de una vida sedentaria, de fumador o malos hábitos alimentarios pasan factura cuando suman años y el desgaste de los años es inevitable. Y así, especialmente entre los más ancianos, la enfermedad crónica convive habitualmente con ellos, al igual que una menor autonomía, mayores problemas emocionales que trae consigo la jubilación, el descenso de responsabilidades familiares y una baja pensión, y sin embargo importantes cargas en el cuidado de nietos, parientes enfermos o discapacitados.

Y hoy, Día Internacional de las Personas Mayores, es una buena jornada para repasar las necesidades de los mayores y reivindicar su papel en la sociedad. Así como para revisar las políticas sanitarias y sociales porque ellos, y en Castilla y León hay un claro sobreenvejecimiento, son los principales consumidores.

El envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas han contribuido de forma importante, en las últimas décadas, al aumento de la carga asistencial y, en consecuencia, al consumo de recursos. La Estrategia de Enfermedades Crónicas de la Junta destaca que «entre el 70% y el 80% del presupuesto anual de sanidad se destina a las personas mayores de 65 años». Este colectivo utiliza el 80% de las consultas totales; de ellas, el 60% de las de Atención Primaria, el 60% de los ingresos hospitalarios –el último dato del Instituto Nacional de Estadística (INE) es un poco más bajo, del 53%)– y un 33% de las visitas a los servicios de urgencias hospitalarios. Y son los servicios de Medicina Interna, Cirugía General y Digestiva y Traumatología los que más personas mayores ven en sus consultas, además del que hace el seguimiento general, el de Familia. En cuanto a este último especialista, de las dos o tres veces al año que lo visita un adolescente, la frecuentación aumenta hasta las diez consultas que demanda un mayor de 75 años en Castilla y León, según datos en este caso del Ministerio de Sanidad. La atención desde los centros de salud de pacientes con enfermedades crónicas tales como la hipertensión, la diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), obesidad o hipercolesterolemia, tienen una tendencia claramente ascendente en los últimos años.

Y el consumo asistencial suma, además, el farmacéutico por la mayor incidencia de patologías que convierten a los más mayores en personas polimedicadas.En los pacientes mayores es, por lo tanto, muy frecuente la coexistencia de varias enfermedades crónicas que requieren tratamientos múltiples. La citada estrategia de la Consejería de Sanidad estima «una media de 2,8 padecimientos crónicos en personas de 65 a 74 años, elevándose a 3,2 procesos simultáneos en los mayores de 75 años».

Señala además que los medicamentos utilizados por los pacientes crónicos son adquiridos mayoritariamente a través de receta médica en oficinas de farmacia si bien, los que necesitan un especial control, se dispensan en los servicios hospitalarios.

En cuanto a los ingresos, los cinco grandes grupos de enfermedades que causan mayor número de estancias hospitalarias en este tramo de edad son las del sistema circulatorio –entre ellas, el ictus–, los trastornos mentales, los tumores, las patologías del aparato respiratorio y las del digestivo, y, en general, se trata de procesos crónicos.

En cuanto a la evolución temporal de este tipo de enfermedades «también se ha comprobado que es progresivamente creciente, con un aumento promedio de la frecuentación hospitalaria generada por este grupo de pacientes próximo al 7% anual». Además, una comparativa con el resto de España, revela un mayor uso de los servicios asistenciales por la población de Castilla y León que responde a las características demográficas de la comunidad.

Además, aunque padecer una enfermedad crónica no se traduce necesariamente en una discapacidad, muchas veces la agrava o la inicia. Según datos del INE, hay un 18,1% de personas mayores en situación de dependencia y un 32,5% con discapacidad, reconocidas o no.

Además, y son datos que también analiza la Consejería de Sanidad en su estrategia, «el 59,8% de las personas con discapacidad son mujeres y, sin embargo el número de varones con discapacidad supera al de mujeres hasta los 44 años, y es a partir de esta edad cuando la cifra de mujeres con discapacidad es mayor al de ellos. Estas diferencias se hacen más ostensibles a partir de los 65 y, sobre todo, de los 80, hecho al que no es ajena la feminización de la vejez».

De esta forma, el 70% de las personas con discapacidad física y el 50% con problemas psíquicos tienen por cuidador principal a un familiar. Más del 80% de las personas mayores y enfermos no graves también están atendidos por allegados y son las mujeres, en el 92,8% de los casos, las principales responsables de esta asistencia por tradición y porque vienen de una historia familiar de ama de casa.

Y todo ello tiene un especial peso en una comunidad con menos nacimientos –es sensiblemente inferior a la media nacional– y mayor esperanza de vida. España, con 83,1 años, presenta la mejor esperanza de vida al nacer de la UE y Castilla y León supera la media nacional y alcanza los 84 años.

En cuanto a la tasa de mortalidad ajustada por edad es de 418,1 por 100.000 habitantes frente a la cifra de 452,9 nacional. Es una de las cifras más bajas de España y destaca la baja incidencia por causas susceptibles de prevención con medidas de salud pública y vinculadas a la asistencia sanitaria, como la cardiopatía isquémica (quinta comunidad con menor tasa de mortalidad), enfermedades cerebrovasculares (tercera comunidad menor), cáncer de pulmón (tercera menor) o cáncer de mama (quinta menor), entre otras. Por el contrario, son peores los datos en mortalidad por causas externas, en particular, por accidentes de tráfico y en algunos hábitos poco saludables como el consumo de tabaco o de bebidas alcohólicas, Castilla y León registra mejores resultados que en la media.

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