El edificio de las Cortes de Castilla y León cumple 10 años

Proyección artística en la fachada del edificio de las Cortes. / R. Gómez

La sede a la que se mudaron los procuradores tras 23 años en el castillo de Fuensaldaña fue inaugurada por los reyes eméritos en 2007 con una inversión, sin amueblamiento, de 65 millones

S. ESCRIBANO

El edificio de hormigón y alabastro que acoge a los procuradores autonómicos de forma definitiva cumple estos días diez años de vida política activa. Sus señorías lo estrenaron tras las elecciones de mayo de 2007. El pleno en el que juraron o prometieron el cargo los parlamentarios fue en junio y el de investidura de Juan Vicente Herrera como presidente de la Junta, la tercera, en julio.

De los 26.005 asuntos debatidos en pleno o comisión o tramitados (caso de la solicitudes de documentación o las respuestas por escrito) en esta sede, destacan las 106 leyes que se han aprobado en su hemiciclo. La primera fue la Ley de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres de Castilla y León. La última, la que desde finales de marzo amplía los límites del parque natural del Lago de Sanabria.

92,9 millones han costado los edificios de las Cortes, del Procurador del Común, del Consejo Consultivo, de Cuentas y el del CES y la FRMP

De dimensiones colosales en comparación con el castillo de Fuensaldaña, sede provisional durante 23 años, el edificio fue bautizado oficialmente en noviembre de 2007, en un dos por uno inaugural de los reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía. Descubrieron la placa en el vestíbulo de las Cortes y cortaron la cinta del Centro Cultural Miguel Delibes. El hoy rey emérito encontró en la nueva sede un edificio de «imponente diseño y armónica distribución de espacios», acorde a las aspiraciones de «una región moderna».

El primer calificativo del monarca, ese ‘imponente’, salta a la vista al contemplar los volúmenes de un edificio que empezó a tomar cuerpo en 2002, con un concurso de ideas que selecciona la propuesta ‘Tess’, firmada por el arquitecto Ramón Fernández-Alonso Borrajo, con un coste calculado en 22,39 millones.

Despachos con efecto terrario

El edificio se estrenó en verano y los inquilinos de los despachos, principalmente los de la cuarta planta, se convirtieron en ‘daños colaterales’ de la fachada acristalada que da a Villa del Prado. Allí se ubican el PSOE y el grupo mixto. Ahora también Podemos. Los días de calor, a mediodía, el termómetro podía pasar de 40 grados, temperatura más propia de un terrario que de un despacho de trabajo. Atajar esta situación conllevó en 2012 un gasto de 217.000 euros para instalar láminas de protección solar en las ventanas que repeliera la radiación y cambiar la máquina de refrigeración por una más eficiente de la que se puso en origen, que hacía prohibitivo enfriar partes aisladas del edificio.

De ahí partió , solo del edificio, sin contar el amueblamiento y el equipamiento tecnológico.

Una construcción políticamente correcta desde la perspectiva autonómica, levantada con materiales de las nueve provincias. El concurso de ideas se puso en marcha siendo Manuel Estella presidente de las Cortes. Para la obra y la mudanza ese testigo había pasado a José Manuel Fernández Santiago, todavía hoy procurador del grupo popular (el más veterano de la Cámara, junto con Juan Vicente Herrera), que fue relevado por Josefa García Cirac en 2011, y esta a su vez por Silvia Clemente en 2015.

Aquel ‘imponente’ que Don Juan Carlos empleó en el discurso inaugural evolucionó en los años más duros de la crisis de su acepción admirativa a describir lo que suponía la factura de la calefacción y el aire acondicionado, de la luz o de la limpieza y del mantenimiento cotidiano de 30.000 metros cuadrados. El ajuste del gasto obligó a salir al pasillo con abrigo en invierno.

El hemiciclo, que destaca por ese cubo alabastrado, que pone contrapeso al hormigón de la fachada, ha evolucionado desde el bipartidismo y la mayoría absoluta del PP, a la configuración actual, con un empate a 42 escaños entre los populares y el resto de la oposición y seis formaciones políticas con presencia en la Cámara. Podemos y Ciudadanos lograron formar grupos propios en 2015, que se sumaron a los tradicionales del PP y el PSOE y al mixto, que acoge a UPL y a IU-Equo.

El aumento de actores en el escenario legislativo ha generado un incremento de la actividad. Solo en los dos últimos años se han admitido a trámite más asuntos (10.650) que en los cuatro primeros (8.964). La aritmética parlamentaria, con ese empate técnico, ha resucitado la figura de la comisión de investigación, tras 18 años en los que el PP ha rechazado todas las solicitudes de la oposición: la trama eólica, el hospital de Burgos y las cajas de ahorro centran las tres actuales.

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