Velicia y sus edades

EN EL VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE JOSÉ VELICIA EN EL VIGÉSIMO ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE JOSÉ VELICIA

El Norte de Castilla publica una serie de colaboraciones en las que personalidades destacadas de la vida social, económica, política y cultural de Castilla y León recuerdan la figura del sacerdote y cofundador de Las Edades del Hombre

VICENTE GARRIDO CAPA, PRESIDENTE DE LINGOTES ESPECIALES SA Presidente de lingotes especiales sa, y presidente de la cámara de comercio e industria de valladolid de 1987 a 2006 Sábado, 17 junio 2017, 20:08

Hace bastantes años, en una conversación con el desaparecido profesor Millán Bravo, le comentaba que era una pena que el gran patrimonio artístico de nuestra región fuera tan poco conocido, no solo en el extranjero sino en la misma España; incluso en nuestras capitales, villas y pueblos no conocemos lo que tenemos muy cerca. Se hacen muchos viajes, se conoce mucho mundo, se visita por ejemplo Florencia y no se conocen las iglesias de Medina de Rioseco y, como me decía un íntimo amigo mío hace años con el que hicimos una visita: «Me da vergüenza haber vivido 50 años al lado de esta maravilla y no conocerla».

Esto es un ejemplo, pero podríamos decir igual de las maravillas de Tordesillas, Medina del Campo, Peñafiel y una larga lista que ocuparía mucho espacio. Es verdad que, al estar diseminado, se requiere hacer recorridos más o menos largos, a diferencia de, por ejemplo, en Italia, donde lo tienen más concentrado en ciertos puntos y visitarlo se hace más sencillo.

Por eso, cuando en su momento leí sobre la idea que tenían José Jiménez Lozano y José Velicia me pareció extraordinaria porque era una auténtica necesidad y la manera de facilitar ese conocimiento, aunque se preveía una labor costosa y de mucho esfuerzo.

A Pepe Velicia le tratábamos de tiempo atrás, pues estaba en la parroquia de San Ildefonso de Valladolid, ayudando a su tío don Enrique, que era el párroco, y teníamos mucho trato con él; de hecho, Pepe bautizó a Blanca, una de nuestras hijas.

José Velicia, con los emperadores de Japón en Las Edades del Hombre de Salamanca, en 1994. / Álbum de la Familia Velicia

Con esto quiero decir que le conocíamos lo suficiente para pensar que tenía una capacidad más que de sobra para desarrollar el magnífico proyecto de Las Edades del Hombre, que se preveía como una misión dificultosa, que iba a requerir una gran dedicación al tener que visitar los lugares donde realizarlo. En principio fueron las catedrales, tratar con los cabildos, pensar de qué manera se iba a llevar a cabo respetando lógicamente el edificio y, a su vez, qué obras serían necesarias para poder realizar las visitas ordenadas a los distintos puntos en que estarían expuestas las diferentes obras.

Tuvo que ser también complicado el trabajo de campo para elegir en los diferentes conventos, monasterios e iglesias las piezas que se creían más adecuadas para mostrar a los visitantes y, a su vez, difícil también el traslado con toda clase de seguridad y montaje de las mismas.

He de ser sincero, aún no dudando del éxito de esa primera exposición en la Catedral de Valladolid, nunca imaginé la magnitud que ha alcanzado este proyecto.

Refiriéndonos a la exposición de la Catedral creo que en Valladolid sirvió en principio para que bastantes vallisoletanos conociesen con detalle lo que es en sí dicha catedral, al estar preparada para la magna exposición que contenía.

El éxito fue rotundo y se empezó a conseguir que con una visita a las diferentes ciudades donde se celebraba la exposición se conociera en conjunto parte de ese gran patrimonio nuestro, que iba variando en cada muestra.

«Lo esencial es la toma de conciencia de la riqueza de nuestra región antes ignorada»

Creo que es lo fundamental del proyecto y, como consecuencia de él tuvo una gran repercusión en lo que a la parte económica suponía para la vida de la ciudad, como lo son todos los congresos y actividades que atraen a personas de fuera de la ciudad titular.

Todo esto se ha ido repitiendo a lo largo de todas las exposiciones que se han hecho y, lo esencial, más que la repercusión económica del tiempo que dura la exposición, es la toma de conciencia de la riqueza de nuestra región antes ignorada, y eso permitirá que, al hacer boca a boca la propaganda del acontecimiento, se sigan manteniendo las visitas en el tiempo, lo que enriquece en todos los sentidos nuestra región.

Siempre recordaremos y nunca podremos agradecerte lo que hiciste con este magno trabajo, querido Pepe Velicia. Desgraciadamente, nos dejaste muy pronto y precipitadamente, pero comenzaste una gran obra que sigue dando testimonio de tu capacidad, fe y empeño, que siempre permanecerá en los que tuvimos la suerte de conocerte y permitirá que las generaciones siguientes tengan la ocasión de conocer tu obra.

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